Todos los miércoles enviamos por correo electrónico un boletín a nuestros suscriptores. Para consultar el boletín completo ingrese a este enlace. Para recibir el newsletter en su correo suscríbase en la parte inferior de nuestra página web.
Queridas barequeras, queridos barequeros:
Este domingo publicamos en Barequeo una historia dolorosa. Entre el 11 y el 16 de agosto la Red Audiovisual de Caldas y la Brigada de voluntarios sonidistas de Manizales captó en el antiguo hotel Dibeni de Pereira siete señales de audio que eventualmente habrían podido ser pedidos de auxilio de gente atrapada entre los escombros. Escribo “presuntamente” porque no se puede afirmar con certeza, ya que nadie fue rescatado con vida de allí, pero los audios son escalofriantes y ante la duda cabe preguntarse ¿por qué se suspendieron las labores de búsqueda en ese sitio? ¿Cuál era el afán de avanzar con el proceso de demolición? ¿Por qué los sonidistas tuvieron tantas dificultades para el desarrollo de su labor humanitaria?
Han pasado ya 45 días del terremoto, y luego del shock inicial empiezan a emerger muchas preguntas. Humberto Tobón escribió en Razón Pública que la respuesta del gobierno nacional ha sido “lenta y opaca” y que “ha trasladado buena parte de la responsabilidad a departamentos, alcaldías, damnificados, sector privado y cooperación internacional”. Algo similar dijo Héctor Riveros en el pódcast “La siguiente movida”, de La Silla Vacía: que el gobierno de ADLE está “recostado” en lo que están haciendo los alcaldes. Esos comentarios contrastan lo que escribió Luis David Acosta Rodríguez en Barequeo: fue la comunidad y no la institucionalidad o el Estado, la que respondió primero y la única en llegar a algunos lugares”.
Mientras en Bogotá o Medellín perciben que el esfuerzo lo están haciendo los gobiernos locales y no el gobierno nacional, en Pereira y otros municipios afectados por el terremoto la percepción es que ni siquiera los gobiernos locales están respondiendo con la celeridad que se requiere: el esfuerzo lo están haciendo los propios afectados y las redes solidarias de familiares, amigos y tejido social.
Ante esta situación caben entonces otras preguntas: ¿Cuánto dinero se recogió en donaciones? ¿qué presupuesto tiene hoy el llamado Fondo Milagro? ¿Jaime Uribe, el designado gerente del Fondo Milagro, administra la reconstrucción por Whatsapp? ¿Por meet o zoom? Porque por esta región no se ha visto… ¿Cuál es la hoja de ruta de la reconstrucción para cada departamento y municipio? ¿Cuánto vale? ¿De dónde saldrá la plata? ¿Hay algún cronograma de trabajo? ¿Hay plazos previstos para la reconstrucción de las instituciones educativas? ¿Qué avances hay sobre planes de vivienda?
A medida que pasan las semanas aumentan las preguntas, porque aumentan el desespero y la incertidumbre. César Augusto Montes escribió esta semana sobre el estado calamitoso en el que quedó el sector cultural de la región, particularmente en Pereira. ¿Qué proyectos específicos hay para los artistas y creadores? En “El velorio de la casa de los abuelos” Juan Ospina contó el dolor que representa decidir si se demuele o no la casa familiar. ¿Quién asume el costo de las demoliciones? ¿las alcaldías? ¿El Fondo Milagro? John Jairo Osorio Giraldo escribió desde Quimbaya sobre el peligro que representa la iglesia a medio caer, y las pérdidas que ese riesgo acarrea para los comerciantes ¿Quién y cuándo decide qué hacer con Quimbaya? Dorian Hoyos Parra, poeta de 93 años, escribió en SismoResistentes sobre sus recuerdos del terremoto de 1962 y su nueva situación de evacuada: “continuo descompuesta, esperando que puedan reconstruir la mitad de mi casa que quedó inhabitable”. ¿Cuánto tiempo tendrán que esperar Dorian, y tantos otros damnificados, para tener certeza sobre sus viviendas?
Todas estas son preguntas sobre la reconstrucción, un proceso que tomará años (¿cuántos?). Sin embargo, hay una que me ronda y que me devuelve al hotel Dibeni: ¿Por qué las cifras de desaparecidos por el terremoto no cuadran? La Alcaldía de Pereira reportó 120 desaparecidos el 17 de agosto y el listado de Medicina Legal, del 26 de agosto es de 100 desaparecidos en Pereira. Cuestión Pública cruzó las dos bases de datos y encontró que solo 28 nombres aparecen en ambas, así que en principio los desaparecidos en Pereira serían 192 personas, pero pueden ser más, porque Cuestión Pública identificó al menos dos personas que no están en ninguna de las dos listas. ¿Alguien, además de sus familiares, los está buscando?
Para consultar el boletín completo ingrese a este enlace.