La diosa Fortuna

Es fascinante leer esos textos con la mirada actual porque podríamos resumirlos y señalar que hablan sobre sexo, drogas y rock and roll.
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Queridas barequeras, queridos barequeros:

Carmina Burana de Carl Orff es una interpretación musical contemporánea de textos medievales. Los goliardos fueron un grupo de clérigos que vagaron de monasterio en monasterio, luego de abandonar la vida religiosa, y que dejaron un montón de documentos con textos profanos en latín y lenguas romances, regados por toda Europa. 

Es fascinante leer esos textos con la mirada actual porque podríamos resumirlos y señalar que hablan sobre sexo, drogas y rock and roll. Carl Orff tomó algunos de ellos y les puso música. La primera frase que se escucha en la obra de Orff es “o Fortuna velut Luna statu variabilis”, Oh Fortuna, como la Luna, de estado siempre cambiante. Fortuna en mayúscula porque estamos hablando de la diosa Fortuna. Es decir, de Tique, hija de Zeus. Fortuna, que a veces nos acompaña y a veces no.

Esta semana en Barequeo leímos sobre un ejercicio similar al que hizo Carl Orff, pero esta vez la artista fue Rosalía. Isabel Cristina Ramírez estuvo en su concierto y nos contó cómo Rosalía retoma elementos, iconografía y símbolos religiosos para reinterpretarlos y traerlos a la actualidad. Y aunque Isabel nos recuerda que este es un recurso habitual —lo hace la española y lo hizo Orff—  que salga bien requiere maestría. 

Gustavo López Ramírez, me recordó a la diosa Fortuna en su texto El que escruta elige. ¿Cuántas cosas tuvieron que pasar, cuántos astros tuvieron que alinearse, para que Colombia tuviera por primera vez un gobierno de izquierda? Tantos que, especula él, no es fácil que se repita. Menos si consideramos lo mal que lo hizo Gustavo Petro. Aunque la derecha lleve 200 años haciéndolo a veces mal, a veces peor, y en ocasiones regular, este país lleno de miedos no tolera la diferencia. Por eso es que mucha gente no vota. No votaba mi papá, no votan algunos amigos y no votaba Camilo Torres, como lo recuerda Gustavo López. “Para qué”, como me decía un taxista, “para enriquecer a un hijueputa y aquí la entrega siempre es la misma”. La Fortuna de unos es la desgracia de otros.

Mateo Quintero Segura también me recordó a la diosa Fortuna en su texto Publíquennos en El Espectador, por favor, que en tono de humor habla sobre lo difícil, lo azaroso, que es ser escritor desde la provincia. La cantidad de esperanza que se pone en ganar un premio o varios, en tener un amigo con conexiones que luego termine estafándonos y en la pesada realidad de acumular cajas llenas de libros para ver si es posible que nos lean los amigos, para que igual terminemos leyéndonos solamente entre nosotros.

Sobre un miedo concreto habló John Jairo Osorio en El combate espiritual. Los símbolos están en disputa en medio de la batalla cultural que ha anunciado el gobierno entrante y que se pone en ejercicio de la mano de la nueva Ministra de Cultura, Paola Holguín, quien tiene la tarea de volver a los valores tradicionales, a la familia tradicional, y a la economía naranja, que son todos eufemismos para seguir excluyendo a los excluidos. Ya veremos si la diosa Fortuna nos acompaña estos cuatro años que se avecinan.

Esta semana lanzamos también nuestra campaña para que quienes nos leen habitualmente y quieran apoyarnos donen en nuestra Vaki, allí esperamos convertir a la diosa Fortuna en papel moneda contante y sonante para solventar los gastos inherentes al ejercicio empresarial si queremos tener una Fundación Barequeo que pueda financiar trabajos de investigación periodística sobre asuntos de interés en el Eje Cafetero. Nos encantaría que nos apoyaran. 

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  • La diosa Fortuna

    Manizales, 1974. Periodista. En 2020 publicó "Como Hombres": el mundo de las mujeres en zapatos masculinos. En 2021 ganó el Premio de Periodismo Regional Semana por la serie de pódcast Historias de guerra, vida y resistencia, conflicto armado en Caldas.

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