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Hasta aquí llegó Colombia en el mundial. Pasamos a octavos y vimos jugar a mis favoritos Lucho Díaz (que no brilló como queríamos) y Juan Fernando Quintero (que Lorenzo ha debido poner a jugar siempre desde el principio). Contribuimos a la belleza del juego con Richard Ríos y el Cucho Hernández hizo una de las asistencias más hermosas de todo el mundial.
Como siempre, nos quedó faltando presencia de ánimo para las definiciones. Es claro que lo que este país necesita es terapia para que empecemos a creer que nos merecemos lo que nos merecemos, desde ganar un mundial, hasta tener derechos. Eso sí, a los jugadores de la Selección Colombia el agradecimiento amoroso por todas las emociones que nos dan.
La semana en Barequeo estuvo variadita, hablamos sobre fútbol, claro, una herencia que solemos recibir de nuestros padres; eso nos contó Isabel Cristina Ramírez Botero en La ternura del fútbol, un texto sobre su padre, pero también sobre algunas de las ideas hermosas que todavía existen en este juego: la calle, el barrio, lo popular, los desafíos a las jerarquías establecidas y al mismísimo patriarcado, representado en jugadoras como Linda Caicedo, única futbolista colombiana cuya camiseta está exhibida en el Estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid, en España.
También hubo espacio para hablar de política. Dos textos de esta semana van sobre la derrota de Iván Cepeda: en Amor y rabia Luis David Acosta Rodríguez le dedica unas palabras a lo que sigue para los colectivos y liderazgos sociales que han creído en un proyecto de izquierda, mientras que Juan Grajales también imagina el futuro, pero el que promete Nuestra patria milagro.
Dos de los textos publicados esta semana le dedican espacio a reflexionar sobre los discursos, las palabras, el odio y la seducción en el mundo de las ideas. Cómo desarmar discursos violentos llenos de palabras de odio es la pregunta que aborda tanto Sebastián Sánchez en Conversaciones disparatadas, y Camilo García en Ante la palabra fusil, la calma sensata.
Y a raíz de la desobediencia civil propuesta por Iván Cepeda publicamos un fragmento de «Resistencia, capturas y fugas del poder«, de Jaime Rafael Nieto. Esta semana un juez tuteló su derecho a la libre expresión, luego de que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, censurara el lanzamiento de otro libro suyo, sobre el M-19. Este es un ensayo crítico que puede ser muy útil para comprender las implicaciones democráticas, en cuanto a su fortalecimiento que no su deterioro, en términos de la inclusión de todas las formas de pensamiento. Dice: “La desobediencia civil suele conceptualizarse como un tipo de acción colectiva no violenta, con pretensión de legitimidad, dirigida a oponerse a una ley o a un programa gubernamental con el fin de mejorarlo, frustrarlo o cambiarlo, en los marcos del Estado de derecho y el sistema democrático”.
No olvidamos tampoco que seguimos celebrando el Mes del Orgullo LGBTIQ+ y por eso Adriana Villegas nos entregó un listado no exhaustivo de algunas de las figuras queer más importantes de la literatura del eje cafetero en Nombrar lo innombrable: nuestros primeros escritores LGBTIQ+.
El mundial no termina, a partir de ahora les haré barra a Haaland, por simpático, y a Bellingham, por churro. Lo bueno es que ya nos va quedando más tiempo para no perderle la pita, que está bastante enredada, a la realidad nacional. Como dice Mafalda: lo urgente no deja tiempo para lo importante.
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