tú,
he encausado estas palabras como un tributo: las he bañado en oro, el oro alquímico de mis lágrimas y mi goce, de nuestro amor y nuestra poesía. he legado los poemas al río y el sol ha aceptado mi ofrenda.
dispongo estos poemas ante el altar, en ellos están los conjuros de protección, de abundancia y de enraizamiento. conjuros para romper la maldición que cayó sobre nuestras lenguas cuando el hombre blanco quiso arrebatarnos la furia, sin saber que solo la estaba alimentando más.
escribí estos poemas con la luz entre los dedos, rodeada de una gloriosa oscuridad que me abraza y acuna. no pretendo ahogar la oscuridad, quiero hundirme en ella, reconocer su inmensidad, permitirle ser parte de mi lengua. este sol que invoco también está hecho de sombras.
espero que cuando me leas, puedas tú también sentir cómo el sol lame tus huesos y esa calidez restituya un poco el frío peso de la necromáquina del capitalismo y la colonialidad. nos auguro nuevas sendas donde el latir primario de los astros y nuestra conexión con ellos, sus ciclos y enseñanzas nos permitan reflejarnos en un espejo de obsidiana tan amplio como el cosmos mismo.
con los ojos llenos de sol,
alma.
la buitrera, cali
primera luna llena tras el qhapaq raymi

iv
oblicua me oculto de mí,
poniendo grietas entre las grietas
dándome un sentido obtuso que se reciente
relamiendo el rincón, el risco
antes de devenir vacío / en el cántico,
surge victoriosa la flor más rara
es una sagrada vulnerabilidad lo que
me permite estar en pie, desarrollando ausencias
borrando las fronteras sensibles del mundo
para saber que el abismo en mí
también me regresa una sonrisa
derrocho palabras sobre esta herida,
evito que sea ella la medida de mi realidad
le invito a una pequeña tregua:
salimos a comer juntas / sembramos semillas de pasto
nos acostamos sobre rosas / nos tomamos de la mano
nos reconciliamos con nuestros caminos/
sabemos que juntas podremos replantearnos
el lugar, la epistemé, el delirio
hago de quien soy
materia prima para el cambio
sustrato elemental ante el detrito:
poetizo la subsanación antílope de mi galope
este poema es una fuga/ una escapatoria

.
xiii
cuánto pesa esta porción de sentido
tanto cómo las horas acompasadas
replegándose sobre sí mismas
saturo el presente, en esta conformación
de un léxico nocturno,
en el sarcófago de una lágrima del sol
encuentro la unión, el vértice
allí todo parece contenerse
y luego liberarse sin ejercer presión
uso el concepto “todo”, pensando en la delicadeza
cuatro letras capaces de retener,
sin hacer esfuerzo alguno, la complejidad
de un número transfinito
el aleph no es nada frente al todo
cabe en la simpleza del trazo
de un dibujo legible
los terremotos, los lagrimales,
las gotas de rocío, las fosas ultramarinas,
lo cóncavo del día,
el ronquido de una estrella de mar
qué endeble es el lenguaje,
aun así cuán maravillosa la lengua
capaz de lamer
[el ritmo húmedo de un adiós]
en sus composiciones hay un secreto
que repetimos cada vez que decimos rinoceronte:
una criatura fantástica se presenta
armada con su cuerno, criando una armadura
yo he encontrado una solución
para disolver la realidad con términos
con la conjugación de veintiocho letras
que como los veintiocho ciclos de la luna
habita su completud y luego se vacía por completo
pronuncio las palabras en mi mente,
dándole un lugar al tierno silencio
para cortar el símbolo
después de esta infección
de palabra con silencio
la lengua se entumece
y queda solo un punto final
abandonado

xiv
leo compulsivamente poesía
sin saber qué busco,
quizá solo el abandono que me otorgo
leo compulsivamente poesía
recordando lo que busco,
quizás deseando un apocalipsis del lenguaje
leo compulsivamente poesía
invocando otras pieles,
quizás sabiendo que desde el primer momento he leído un mismo poema
leo compulsivamente poesía,
devorando montañas con mis dientes,
quizás solo el tremor me quedará
leo compulsivamente poesía
( )
sin embargo, todo cabe entre esos dos paréntesis,
quizás la simulación ya se tragó la literatura
leo compulsivamente poesía
, quizás
leo poesía
,quizás
poesía
( )

xvi
encontrarás, tras el último velo,
otra pregunta en forma de verso
en esa casa, guardarás tus afugias
les darás un orden caótico
uno insatisfecho
te veré nadar entre estertores ocultos
yo seré tu consuelo
[cuando el beso te sea esquivo]
antes del alba un ave inesperada
sabrá cantarte una canción de cuna
para terminar, de una vez por todas,
con la nieve que se acumula en tus párpados
nos arroparemos con pieles prestadas
de una flor de invierno
y al final del asombro,
volveremos a fundar una rebelión
de hiedras y antílopes
.
xxxiii
mi única patria es borrosa
la he metido en un bolsillo sin fondo
pienso en su latir, y encuentro solo
formas diluidas / abyecciones de las sombras
infancia, remolino hacia la vertiente
maletas en rincones para ahuyentar las rigideces
pasillos en escuelas
¿por qué siento que aún mis
pasos están resonando ahí?
quisiera decir abandono, pero no le haría justicia
también hubo equilibrios y fracturas
un gran globo rojo sobre el que saltar
yesos con aroma a humedad
y la risa al atardecer de mi madre
aunque mi única patria es borrosa,
quiero pensar que en las noches de ese pueblo
los astros se descuelgan sobre las aceras
para arrullar a le niñe que fui
.

El poemario El sol lamía mis huesos es el segundo libro de Alma O.G, colaboradora habitual de Barequeo. El año pasado publicó A(k)uzo.
El sol lamía mis huesos
Cali, Colombia
85 páginas
2026