
Me sorprendió la crónica en Barequeo sobre los sonidos del Hotel Dibeni. Y me sorprendió porque es uno de los pensamientos que me alertaron sobre la tragedia de este terremoto que aún sigue dando de qué hablar, porque alejarnos de la tragedia supone el olvido y me niego a olvidar. ¿Cuánta gente quedó atrapada entre los escombros? ¿sería un levantamiento de cadáveres por Medicina Legal? Y podría parecer macabra mi preocupación pero, ahí están los escombros y los rescatados. Un número muy bajo para estas ciudades cuyos habitantes aún estaban apenas despabilándose para salir de casa. Es una lista de desaparecidos que se suma a las listas a las que nos hemos ido acostumbrando sin dolencia.
Me recuerda otras experiencias donde la fuerza humana es inútil frente a la magnitud de la tragedia. El Hotel Dibeni me puso en mi memoria el ruido de los pitos de los carros enterrados debajo de la avalancha de Armero. Sabíamos que había gente dentro de esos automóviles a treinta o cuarenta metros de profundidad debajo del lodo y la lava y que era imposible rescatar a nadie hasta tal punto, que el drama de una niña moribunda ante las cámaras de la TV apenas nos hacía percibir la magnitud de la tragedia. En esa oportunidad fue el DANE la entidad que se hizo cargo del levantamiento de esa información por contar con el censo poblacional de la zona, junto con el Instituto Agustín Codazzi y la Universidad Nacional. Levantamiento que abarcaba un radio de afectación a las personas que estaban lejos de Armero en ese momento pero que igualmente eran tan damnificados como quienes sobrevivieron a ese desastre.
Todos ellos recibieron la noticia de que serían auxiliados desde alguna ONG. Con esto se viene una pregunta a la cabeza: ¿cuánto vale un muerto en Colombia? ¿Un desaparecido? ¿Cómo puedo gestionar ese “auxilio” ante el Estado? Si el muerto es “nuestro”, el funeral nos cuesta entre 3 y 20 millones de pesos dependiendo de la importancia social del muerto. La IA nos responde de otra manera cuando se trata de un “desaparecido” por fuerza mayor: “La indemnización administrativa por desaparición forzada en el marco del conflicto armado en Colombia es de 40 salarios mínimos legales mensuales vigentes, lo que equivale a $70.362.000 para el año 2026 (monto que se divide entre los familiares debidamente)”. En el caso de una muerte en el terremoto. “La indemnización por fallecimiento y gastos funerarios a causa de catástrofes naturales como el sismo es de 750 salarios mínimos legales diarios vigentes, lo que equivale a aproximadamente $43.772.625 pesos colombianos para el 2026”
Pues bien. Arranqué hablando de los sonidos bajo tierra y termino divagando sobre el valor de un muerto en Colombia. Porque a estas alturas históricas de nuestro conflicto interno y los desastres naturales vamos sumando muchos muertos a la lista de ciudadanos, lista en la que la JEP tiene una cifra cercana a los diez millones de víctimas por el conflicto armado. No creo que sea posible consolidar una lista con nombres repartidos por todas las entidades estatales que sacan sumas para contrastar en el presupuesto de la nación con total de víctimas.
Me queda una pregunta pendiente rondándome la cabeza: cómo puedo acceder a esas indemnizaciones o ayudas. Me informaré y trasladaré a la IA la inquietud, con el fin de hacer esta investigación más expedita.
¿Usted o alguien que conoce necesita acompañamiento psicosocial luego del terremoto? Comuníquese al teléfono 123, opción 3, línea habilitada por la Alcaldía de Manizales.

El terremoto del 10 de agosto de 2026 marca la historia de nuestro territorio. Narrarlo ayuda a construir memoria y a reparar nuestras grietas emocionales. Si quieres escribir qué piensas o sientes y publicarlo en Barequeo, envía lo siguiente a barequeo@barequeo.com
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