El show del tigre

10 de mayo de 2026

Ideas simples, frases muy cortas, reguetón, pólvora y videos musicales hacen parte de la presentación en tarima de Abelardo de la Espriella. La manada de tigres y tigresas baila, brinca, aplaude, se toma selfies y sube vídeos a TikTok.
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La cita fue a las 9:00 a. m. del sábado 9 de mayo en el colegio Colseñora, en el centro de Manizales. Desde comienzos de la semana el empresario Bruno Seidel Arango, quien se quemó en marzo en su aspiración por llegar a la Cámara de Representantes en la lista de Salvación Nacional, difundió un video por Whatsapp y redes sociales en el que invitó a los “anticepedistas” indecisos entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella a escuchar a “El Tigre”.

La fila para ingresar al colegio le daba la vuelta a la manzana, bajo un picante sol. En la esquina de la carrera 24 con calle 19 un grupo de jóvenes con máscaras con el rostro de Paloma Valencia, sostenía un pasacalle negro con el mensaje “Es Paloma o nunca. No hay plan b”. La primera vuelta presidencial, que se vota el próximo 31 de mayo, tiene a tres candidatos punteando las encuestas: Iván Cepeda, el representante de la izquierda y avalado por el Pacto Histórico, cuenta con su paso asegurado a la segunda vuelta. El segundo cupo tiene dividida a la derecha y lo disputan Abelardo de la Espriella, que se hace llamar “El Tigre” y se inscribió por el movimiento “Firmes por la Patria”, y Paloma Valencia, del Centro Democrático.

El patio del colegio Colseñora estaba dispuesto con 900 sillas y el recinto se llenó en más o menos un 80%. Para animar la espera, desde la tarima un presentador rotaba videos musicales de El Tigre (hechos con inteligencia artificial, que van desde el reguetón hasta la cumbia, pasando por el vallenato y otros ritmos pegajosos), y el público esperaba agitando bombas amarillas, azules y rojas. La gente corea y esas voces se suman al sistema de sonido del equipo de producción audiovisual, que con efectos llena el recinto del sonido típico de un estadio repleto de hinchas que cantan un gol. El código de vestuario era la camiseta de la Selección Colombia, que llevaron numerosos asistentes, aunque otros fueron con la camiseta blanca oficial de la campaña, que trae la foto del candidato y la bandera de Colombia. Como está prohibido usar los símbolos patrios en las piezas de proselitismo político, esta campaña enrolla la bandera de forma que en vez de aparecer amarillo, azul y rojo se ve amarillo, rojo y azul.

Quienes asistieron al mitin político son personas que ya estaban convencidas de votar por Abelardo. “Vine para escucharlo, para no quedarme solo con lo que sale en la televisión, pero claro que votaré por él, porque tiene propuestas muy buenas para todos los católicos”, dice Fanny Marulanda, ama de casa. Su esposo, Danilo Valencia, complementa: “estamos llevados del berraco. Necesitamos alguien que arregle la salud y el empleo y por eso vamos a votar por él”.

Otro convencido que asistió al encuentro es Álvaro Antonio Guapacha, dragoneante que hace parte de la reserva del Ejército. Guapacha salió de las Fuerzas Militares hace 29 años, vive en Bonafont, en Riosucio, fue concejal por Cambio Radical y dice que de Abelardo de la Espriella le gusta todo: “mi familia votó por Petro y están arrepentidos. Yo estoy firme con Abelardo”. ¿Y si a la segunda vuelta pasan Cepeda y Paloma Valencia? “Voto por Paloma. Ni riesgos la izquierda”, responde Guapacha, con su traje con estampado camuflado verde militar.

La alusión de Fanny Marulanda a los católicos no es gratuita. En el volante que repartieron al ingreso al encuentro político se lee: “Lo que todo creyente debe conocer antes de votar”, y se presenta a Abelardo de la Espriella como “un hombre transformado por Dios para transformar a Colombia”. Según la pieza de propaganda política, “hace seis años Abelardo era ateo”, pero se convirtió luego de la muerte de su tía Beatriz. No obstante, el documento no especifica a qué religión se convirtió y tanto en su discurso como en sus piezas es extremadamente cuidadoso para que tanto los católicos apostólicos y romanos como los cristianos, evangélicos y de cultos protestantes se sientan plenamente representados.

El volante incluye un código QR con el título “Oremos juntos-oración ecuménica” el enlace lleva a un grupo de Whatsapp llamado “Equipo de Oración Ecuménica por la Patria”, que se describe como un espacio de oración e intercesión ecuménica por Colombia, por Abelardo y por el futuro de nuestra patria, vivido en un espíritu de fe, respeto y unidad”. Por ahí rotan videos de Abelardo y mensajes de redes sociales alusivos a la campaña, que incluye entre otros pilares: «luchar para revertir las sentencias que despenalizan el aborto», «sacar la ideología de género de los colegios», «protección jurídica para pastores y sacerdotes» y «luchar contra el comunismo, que es el enemigo más grande que tiene el cristianismo».

Ya son las 10:00 a. m. y el público espera a El Tigre con fervor. El animador dice “Firmes por la patria” y la gente se lleva la mano a la frente, haciendo el saludo militar. En medio de la nube de bombas amarillas, azules y rojas se ven banderas de Colombia y alguien ondea una de Israel. El animador dice: “este 31 de mayo le ponemos la raya al tigre” y el público corea “presidente, presidente”.

Un tigre que maúlla

Luego de hora y media de espera, hacia las 10:30 a. m. se subió a la tarima Abelardo de la Espriella. Llegó con el excandidato Bruno Seidel y con el exsenador del Centro Democrático Carlos Felipe Mejía (quien no logró regresar al Senado en la lista de Salvación Nacional) pero ninguno de los dos acompañantes habló. Contrario a otros mítines, en los que es usual que los políticos locales pronuncien discursos de antesala al del invitado principal, en este show el único cantante es El Tigre, sin teloneros que le resten protagonismo. De hecho, Abelardo ni siquiera los mencionó con nombre propio. Agradeció a los tigres, tigresas y a la manada que hizo posible el encuentro, pero su único saludo personalizado fue para Enrique Gómez Martínez, Sara Castellanos y Germán Rodríguez, los tres senadores de Salvación Nacional. Enrique Gómez Martínez es sobrino de Álvaro Gómez Hurtado y nieto de Laureano Gómez, expresidente de Colombia; Sara Castellanos es hija de César Castellanos, pastor y fundador de la Misión Carismática Internacional y de Claudia Rodríguez de Castellanos, pastora y senadora por el Partido Cambio Radical; y Germán Rodríguez es mayor retirado de la Infantería de Marina.

Se subió al escenario con tenis, jeans, camiseta, chaleco y un sombrero que tiene como cinta la bandera de Colombia. La bienvenida es en medio de pólvora, máquina de humo y mucha música. La primera impresión que causa es la de un hombre más bajito de lo que se ve en pantalla. Seguro se lo han dicho con frecuencia porque en la mitad de su presentación hace un chiste sobre eso: “alguien me dijo: “yo pensé que usted era más alto” y le respondí: amigo, es que los cojones no me dejaron crecer”. El público estalla en aplausos.

No solo no hay discursos de los políticos locales sino que, además, Abelardo de la Espriella no pronuncia propiamente un discurso, o al menos no un discurso largo. Su presentación no consiste en una alocución en la que desarrolle a profundidad una o varias ideas. Es más bien un espectáculo en el que él, como protagonista, interactúa con el público: dice frases cortas, como si fueran titulares (o bullets), intercala sus frases con videos musicales y el favorito es un reguetón que muestra a tres tigres bailando mientras el coro repite “póngale la raya al tigre”.

En presentaciones públicas Iván Cepeda lee sus discursos y Paloma Valencia habla en un tono similar al que usó durante años en el Congreso. La estrategia de comunicación política del Tigre es distinta: ideas simples, frases muy cortas, interacción permanente con el público y cortes musicales en los que la gente baila, brinca y agita las bombas o las banderas son las claves de su puesta en escena. Usa un micrófono de mano que le permite moverse por todo el escenario, y también un discreto apuntador auricular por el que alguien de su equipo le puede hablar al oído izquierdo mientras él se dirige al público. La manada de tigres y tigresas asiste uniformada, baila, se toma selfies, sube vídeos a TikTok, se entretiene durante la presentación y se siente partícipe de una comunidad que se mantiene activa a diario a través de Whatsapp.

Una parte emotiva de su discurso tiene la estructura del Credo o de una oración en la que el candidato pregunta y el público responde:

—¿Ustedes, al igual que yo, creen que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad?

—Síiiiiii

—¿Ustedes, al igual que yo, creen que bandido que no se someta a la ley hay que darlo de baja?

—Síiiiiii

—¿Ustedes, al igual que yo, creen que hay que empoderar a la fuerza pública para que haga su tarea?

—Síiiiiii

—¿Ustedes, al igual que yo, creen que hay que bajar los impuestos para que la gente pueda trabajar?

—Síiiiiii

—¿Ustedes, al igual que yo, creen en Dios?

—Síiiiiii

—¿Ustedes, al igual que yo, creen que hay que acabar con el bandolerismo juvenil?

—Síiiiiii

—¿Ustedes, al igual que yo, creen que la gente necesita casa, pero no a tasas del 17%?… Si los bancos no prestan al 2%, les abro las puertas a los bancos extranjeros

—Presidente, presidente, presidente.

En su presentación Abelardo de la Espriella no menciona el nombre de Álvaro Uribe ni el de Paloma Valencia, pero dice: “se necesita un gobierno que ponga orden con mano dura, no con periodicazos”, y “un presidente que no les coma cuento a los políticos ni ande detrás de la falda de los partidos tradicionales. No vamos a entregarle el país a los de siempre, es la hora de los nunca”. El público aplaude y entre ellos hay personas que ejercieron cargos en representación del Centro Democrático, o dos décadas atrás en el Partido de la U o el Nuevo Partido, o que por años fueron cercanas a Cambio Radical. A Iván Cepeda lo menciona una única vez, para decir que Colombia no puede quedar en manos del comunismo, y empata diciendo que el catastro multipropósito “extingue la propiedad privada” y en su gobierno la propiedad se respeta. Como sabe que dentro del espectro de candidatos él se ubica en la extrema derecha, matiza diciendo: «nosotros somos la extrema coherencia».

Alguien del público le pide que hable sobre la salud y Abelardo responde: “espere: conmigo es lento y delicioso”. La gente ríe y aplaude, y De la Espriella aprovecha el momento de emoción para pedir que suene el reguetón de póngale la raya al tigre.

Luego de bailar habla sobre Aerocafé (promete pista de 2.600 metros), sobre la Autopista del Café y la necesidad de eliminar los peajes “porque no hay derecho a que entre Armenia y Pereira haya uno y entre Pereira y Manizales cinco” (en realidad hay dos), y sobre la necesidad de unir en un corredor vial al kilómetro 41 con La Dorada. También dice que hay que solucionar el problema de las basuras en Manizales, porque la ciudad tiene un problema grave en esa materia, y aunque varios entre el público se miran desconcertados, porque Manizales es, en general, una ciudad muy limpia, igual aplauden.

—¿Y la salud?

—Vamos a solucionar. Vamos a destinar $10.000 millones en el primer mes para salir de la crisis. Yo no soy un mercader de ilusiones, soy un empresario de realidades.

La gente de nuevo aplaude.

La presentación dura menos de 40 minutos. Dice que durante cuatro años no va a viajar por fuera del país porque en Colombia hay muchos problemas por resolver e invita a todos los tigres, tigresas y a la manada a ponerle la raya el 31 para ganar en primera vuelta. Menciona varias veces a los emprendedores, a quienes les promete apoyo, y remata su alocución con un saludo a cada uno de los asistentes que llegaron desde los 27 municipios de Caldas: Aguadas, Salamina, Pácora, Marquetalia… termina con Manizales, se quita el chaleco y deja ver la camiseta del Once Caldas. Los tigres y tigresas estallan en aplausos y gritan ¡Presidente!

Antes de las 6:00 p. m. por el grupo de Whatsapp comparten un video de Carlos Felipe Mejía que muestra al Tigre en una presentación en Pereira. Se trata de un show bastante similar.

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