El barrio El Carmen, de Manizales, es uno de los sectores más empobrecidos de la ciudad y también uno de los más afectados con el terremoto del pasado 10 de agosto. Está ubicado a un costado del centro, bajando por la Calle 18, una loma que fue remozada recientemente. La gente que lo habita, obreros, empleadas del servicio doméstico, vendedores informales y muchos jóvenes desempleados, conviven estrechamente en una de las estribaciones de la montaña manizaleña. Este es uno de los lugares en los que Manizales se parece más a un pesebre: cada casa está construida como suspendida sobre un precipicio.
El centro del barrio es la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en la Calle 36. Aquí comienza cada 16 de julio el recorrido de muchos conductores de taxis y camiones para celebrar a la patrona del gremio transportador. Luego de el terremoto ese punto de encuentro está clausurado: a la iglesia se le cayó buena parte del techo y en sus torres se observan grietas. El párroco está gestionando donaciones para poder iniciar pronto las reparaciones.
Menos visibles son los daños en las casas del barrio. Aunque algunas fachadas se cayeron con el terremoto, buena parte de los daños se observan solo al entrar a las viviendas. No obstante, pese a las grietas y las tejas partidas, los habitantes dicen que no evacúan porque no tienen a donde ir, y que le temen al desempleo o la falta de ingresos como coletazo de este terremoto.
La mona del kumis
La camiseta que tiene puesta Luz Helena Gómez Serna, conocida por sus vecinos como «La mona del kumis», dice «Amor de Dios + Unión». Ella es la esposa de uno de los líderes del barrio, Carlos Gaviria, quien se encuentra enfermo por estos días. Por eso la mona decidió reemplazarlo en la labor de atender las necesidades de la comunidad. En una mesas del parque recoge y distribuye ayudas para los vecinos: ropa, comida, elementos de aseo, entre otras cosas. Tiene una lista en la que anota los nombres, teléfonos y otros datos importantes de todas las personas que quedaron afectadas por el sismo. Su censo particular ya tiene más de 200 personas del barrio que le han solicitado apoyo. Ella registra las entradas y salidas: quién pide y a quién se le da.

Luz Helena vive en El Carmen con su esposo y además tiene otra casa en el barrio, dividida en dos, en la que viven sus arrendatarios. Ese es su modo de subsistencia. La casa quedó muy averiada. Una de las inquilinas se trasteó al día siguiente del terremoto, mientras que la otra familia aún continúa allí, pues no tienen para dónde irse.





Interior de la vivienda de Luz Helena Gómez Serna, en donde viven Luz Eida Muñoz Téllez y su familia. Fotos cortesía de la familia.
Henry Tangarife y los medios de susbsistencia
Henry Tangarife es carpintero, se dedica a tapizar muebles. La casa en donde tenía su taller perdió el techo y no puede trabajar en ese lugar. Él es quien provee para su familia, su esposa está enferma. Necesita un lugar para trabajar y un compresor, pues el que tenía se le dañó. Está preocupado: paga dos arriendos, el del taller y el de la casa donde vive, y teme que a raíz del terremoto la gente tenga otras necesidades prioritarias y ya no le resulten muebles para arreglar.


La familia de Katerine Patiño

Katerine Patiño vende salpicón y ensaladas en el Parque de El Carmen. Todos los días madruga a las 3:00 a. m. a la Galería para comprar las frutas y verduras. Cuando ocurrió el terremoto ella ya llevaba muchas horas levantada. Pasado el susto inicial empezó a detectar las grietas que aparecieron en su casa, una vivienda subdividida en tres (bajos, medios y altos) en la que habitan 15 personas.


Al entrar a los bajos la sensación al caminar es que la casa está inclinada hacia el fondo, en donde hay un precipicio que ofrece una hermosa vista sobre Manizales. Katerine dice que desde el terremoto ellos sienten que la casa «se está yendo hacia atrás». Hay grietas en la cocina y en varias habitaciones. El terremoto tumbó puertas, el lavadero y se desprendió el cielo raso. Una niña de alrededor de 6 años acompaña el recorrido: «venga le muestro otra grieta nueva», dice. A pesar del estado de la vivienda, Katerine dice que no tienen para donde irse y que espera un auxilio económico para poder arreglar la casa.
Otras casas afectadas en El Carmen


El recorrido por el barrio El Carmen evidencia la fuerza del terremoto en casas de bahareque y esterilla. En las calles se ven guaduas, tejas, plásticos y otros materiales, con los que los propios habitantes están prestándo primeros auxilios a sus casas.
Parroquia Nuestra Señora del Carmen




El día del terremoto una brigada de jóvenes del barrio ayudó a recoger los escombros que quedaron al pie de la Ilgesia de Nuestra Señora del Carmen. Los vecinos del barrio aseguran que el párroco está gestionando ayudas para la reparación del templo. Por lo pronto permanece cerrado, debido al desprendimiento del techo y a los daños en algunos muros. No obstante, los locales comerciales que funcionan en el atrio de la iglesia, en la parte baja, sí están abiertos atendiendo al público.