27 compañías de teatro nacionales e internacionales participaron en la edición 58 del Festival Internacional de Teatro de Manizales, que comenzó el 26 de septiembre y terminó el 4 de octubre.
La Bacanal, una creación colectiva de Tropa Teatro, de Pereira, fue la obra con la que anoche cerró la edición 58 del Festival Internacional de Teatro de Manizales. Crédito: @riverajuanda
El Festival Internacional de Teatro de Manizales, el más antiguo de Latinoamérica, cerró anoche la edición 58 de un encuentro escénico que estuvo marcado por el cierre de su espacio emblemático: el terremoto del 10 de agosto causó daños en el Teatro Los Fundadores, la sala más grande de la ciudad, en la que usualmente se programa no solo la función de inauguración del Festival sino también múltiples obras de teatro y danza.
Ante la avalancha de cierres, cancelaciones y suspensiones de actividades culturales en la región, luego del terremoto, los organizadores del Festival Internacional de Teatro de Manizales, con su director artístico Octavio Arbeláez Tobón a la cabeza, decidieron hacer el festival en las fechas programadas y con los grupos programados. Fue necesario reubicar las obras en las otras salas disponibles (Auditorio de la Universidad Nacional, Confa y El Galpón de Bellas Artes), pero el resultado valió la pena: el festival fue un espacio de encuentro, alegría y catarsis, luego de un sacudón que todavía remueve las fibras internas de quienes habitan en el Eje Cafetero.
Adicionalmente, la visita de artistas y turistas a Manizales, con motivo del Festival, impactó positivamente en hoteles, restaurantes y comercio, en un momento de crisis económica, luego del terremoto. La llamada «derrama económica» de los eventos culturales, que tanto se ha discutido en el pasado, se esperó en esta ocasión con mayor urgencia, teniendo en cuenta que aún son numerosos los negocios que atienden en carpas, ante los daños que sufrieron las edificaciones luego del sismo.
Aunque el golpe de taquilla por el cierre del Fundadores repercutirá en las cuentas del Festival, el balance artístico y cultural es positivo. Hubo obras memorables, los eventos académicos contaron con buena participación, distintas funciones tuvieron salas llenas y la lluvia suave no espantó al público de las obras de calle, que además se extendieron a municipios como Anserma y Neira.
A continuación un recorrido en imágenes por algunas de las obras de esta edición del festival.
La bacanal, de Tropa teatro, Colombia
Desde 2003 la asociación cultural Tropa Teatro, de Pereira, ha montado más de 10 obras que reflejan su búsqueda estética, investigativa y experimental. «La bacanal» se estrenó en 2018 y desde entonces ha sido presentada en escenarios de distintas ciudades. Se trata de una farsa dionisiaca en la que, a partir del asesinato de un presidente, comienza una celebración llena de licencias demoniacas.
La obra, dirigida por Alonso Mejía Román, se desarrolla en el día del asesinato del Presidente de la República, cuando los honorables conspiradores se dan cita para celebrar con una peculiar cena. Crédito: @riverajuanda La bacanal es una parodia en la que sus personajes revelan perversidades, alucinaciones y develan sus más secretas pasiones y deseos. El montaje incluye risas, sarcasmo, ironía y humor negro para representar la realidad nacional. Crédito: @riverajuandaMaryury Ruiz López, Héctor Montoya Quiceno, Diego Zabala Vargas y Alejandro Alzate son los cuatro actores en escena. Crédito: @riverajuanda. La Bacanal ganó la Beca Nacional del Creación del Ministerio de Cultura de Colombia en 2018 y la Beca de Circulación Nacional de la Secretaría de Cultura de Pereira en 2019. Crédito: @riverajuanda.
La calle es nuestra, de Always Drinking Marching Band, España
La agrupación Always Drinking Marching Band nació en Barcelona en 1997 y desde 2005 presenta «La calle es nuestra», uno de sus montajes más emblemáticos. El espectáculo se inspira en las bandas de New Orleans y de las Fanfarrias francesas, pero incluye además la Txaranga ibérica. El colectivo lleva más de 20 años presentando «La calle es nuestra», pero afirman que cada vez que lo hacen resulta diferente, porque la obra se adapta a las condiciones propias del espacio: la calle, el clima, el paisaje y el público, que transforman la experiencia. Las fotos corresponden a una presentación en la plazoleta de la Universidad Nacional, en El Cable.
Corea del Sur, China, Rusia, Dinamarca, Estados Unidos, Costa Rica, Eslovaquia, Italia y Rumania son algunos de los países por los que ha viajado la obra. En total han estado en más de mil lugares diferentes, al que ahora se suma Manizales. Crédito: @riverajuandaEl productor y manager de la compañía, Juan José Rico Ávila, dice que apuestan por la calle como el mejor de los escenarios: «allí debe estar la máxima actividad de las artes escénicas», le dijo a Textos, el periódico del Festival de Teatro. Crédito: @riverajuanda.«La calle es nuestra» ha recibido varios premios internacionales: el premio del Festival de Clown de Milán, Italia, en 2011, el segundo Premio Mercè a Banda, en Barcelona, en 2015 y primer premio del Festival de la Fanfarria, en Dole, Francia, en 2016. al fanfarre festival, Dole, Francia, 2016. Crédito: @riverajuanda. La obra mezcla gags con instrumentos de percusión, vientos y guitarra eléctrica. Sus miembros la definen como una brass band pionera con una sonoridad muy propia. Crédito: @riverajuanda«Always drinking», el nombre del colectivo, refleja el espíritu del grupo: «hemos decidido llamarnos así, para honrar el espíritu Mediterráneo de compartir la vida en la calle, en las terrazas, al aire libre, comiendo unas tapas, compartiendo cervezas con l@s amig@s de delante y detrás de la barra». Crédito: @riverajuanda
Goodbye, de Circula Colectivo-Improvisual, Colombia
Después de «Lo que no tiene nombre», de La Congregación Teatro, de Bogotá, el público del Festival Internacional de Teatro de Manizales tuvo la oportunidad de acercarse a otra puesta en escena alrededor del suicidio. Improvisual y Circula Colectivo presentaron «Goodbye», un montaje que aborda el tema del suicidio asistido. Goodbye es el nombre de la clínica que ofrece ese servicio. Ernesto tiene 30 años y quiere acceder, pero es difícil encontrar alguien que le sirva como testigo. Viviana, la optimista secretaria de la clínica se ofrece, pero le pone una condición: conocerse de verdad. Al final, él debe tomar la decisión, de si vale la pena seguir, o no. ¿Para qué vivir?
El contraste entre la depresión de él y el optimismo de ella determina el giro dramático de la obra. Crédito: @riverajuanda‘Goodbye’ es una clínica de suicidio asistido. Viviana se ofrece a ayudar a Ernesto, pero primero deben conocerse.Ernesto lucha contra la depresión y ha intentado suicidarse varias veces. Viviana le muestra las ventajas de continuar vivo. Crédito: @riverajuandaImprovis lleva 12 años haciendo teatro desde laimprovisación. «Goodbye» es su primera obra no improvisada. La dramaturgia es de Alejandra Chamorro, quien encarna a Viviana. Crédito: @riverajuandaCircula Colectivo Teatral estrenó su primera obra en Bogotá en 2019, pocos meses antes de la pandemia. Desde entonces ha venido sosteniendo un trabajo escénico que les ha permitido participar en espacios como el Festival Internacional de las Artes Vivas, FIAV. Crédito: @riverajuanda
¿De dónde venimos?, de L’Om Imprebís, España
La compañía teatral valenciana L´Om Imprebís presentó dos obras en esta edición del Festival Internacional de Teatro de Manizales: «Hoy no estrenamos», un montaje en el que dos actores interpretan 12 papeles distintos, de estudiantes que acuden a una escuela de teatro, cuyo profesor es representado por el actor Santiago Sánchez. Este mismo actor protagoniza el monólogo ¿De dónde venimos? una propuesta dramática diferente a la anterior, con música en vivo y con una fuerte interacción con el público, en la que Sánchez suma frases de canciones, libros y distintos ámbitos para reflexionar sobre el amor, la vida, la muerte y lo que da sentido a la existencia.
Santiago Sánchez, director de la compañía L´om Imprevís, protagoniza el monólogo ¿De dónde venimos? que se presentó en El Galpón.La propuesta escénica es minimalista. Muy pocos elementos en escena hacen que la carga dramática se centre en el cuerpo del actor, en su voz y su gestualidad. Crédito: @riverajuanda¿De dónde venimos? es una obra dirigida por el burkinés Hassane Kouyaté y la música en vivo está a cargo de Víctor Lucas..Santiago Sánchez, actor de ¿De dónde venimos? fundó la compañía teatral L’Om Imprebís en 1983. El grupo ha montado 30 obras y se ha presentado en más de 20 países. Crédito: @riverajuandaEl público hace parte fundamental de ¿De dónde venimos?. El actor interpela a los asistentes, quienes salen de la sala haciéndose preguntas existenciales. Crédito: @riverajuanda.
Veias Abertas 60 30 15 seg, de Aquela Cia de teatro, Brasil
Al comienzo de la obra uno de los personajes, el soldado, dice que muchas décadas después de publicar Las venas abiertas de América Latina Eduardo Galeano dijo que su libro tenía una prosa pesada, mamerta, de izquierda, que no era afín a los nuevos tiempos que privilegian los textos cortos. El reto teatral que asumió la compañía Aquela Cia, de Río de Janeiro, consistió en traer este libro publicado en 1971 a un lenguaje contemporáneo, partiendo de una convicción: las denuncias de Galeano sobre el imperialismo, el colonialismo y el sometimiento de los pueblos latinoamericanos a los designios de las grandes multinacionales siguen estando vigentes. El resultado es un montaje que incluye música en vivo, mucha danza, amor, censura y violencia. Una verdadera joya que al momento de los aplausos se llevó una larga ovación del público.
La compañía teatral Aquela Cia, de Río de Janeiro, presentó una adaptación de Las venas abiertas de América Latina, el libro del uruguayo Eduardo Galeano.
La obra se desarrolla a partir de tres personajes: una profesora de baile, un soldado y un trabajador explotado por la United Fruit Company. Crédito: @riverajuanda
Esta versión de Las venas abiertas incluye una relación homoerótica entre un soldado y un trabajador. La tensión y atracción corporal entre ambos actores es uno de los aspectos mejor logrados de la propuesta escénica. Crédito: @riverajuandaLa Masacre de las Bananeras, ocurrida el 6 de diciembre de 1928 en Ciénaga, Magdalena, es uno de los hechos históricos que se recrea en la obra. Crédito: @riverajuandaEl baile y el movimiento corporal son protagonistas de la obra. La resistencia física de los actores evidencia su disciplina para la puesta en escena. Crédito: @riverajuanda.
El pabellón del oído, de Teatro Petra, Colombia
Después de obras vinculadas al conflicto armado y la historia de Colombia como Perder el juicio, Labio de liebre o su adaptación de La vorágine, Teatro Petra, de Bogotá, regresa a la comedia ligera con su más reciente montaje, El pabellón del oído, una propuesta que dialoga con Duplicado, la obra que este grupo presentó en el Festival Internacional de Teatro de Manizales del año pasado. En esta ocasión, a través del humor, la exageración y el absurdo la obra recrea las tensiones entre una mujer de 60 años que convive con su madre nonagenaria, enferma e impositiva.
La exageración es una de las características de la puesta en escena de «El pabellón del oído», de Teatro Petra. Crédito: @riverajuandaMarcela Valencia interpreta a Ida, la hija de doña Ester, una mujer impositiva, caracterizada por la actriz Juanita Cetina. Crédito: @riverajuanda«El pabellón del oído» cuestiona el concepto de familia tradicional. Tras la apariencia idílica de una hija que cuida a su madre hay una relación hostigante y opresiva, que se cuenta desde la sátira. Crédito: @riverajuandaIda desea celebrar su cumpleaños con «un día para ella sola», que incluya sesión de peluquería. Crédito: @riverajuandaLa actriz Marcela Valencia cofundó el Teatro Petra en 1985 junto con Fabio Rubiano, quien dirige la obra. Crédito: @riverajuanda
Sueños de circo, de OtroArte, Chile
Creada el año 2010 por el director teatral Francisco Guajardo, “Sueños de Circo” es una obra dirigida al público familiar que invita a recuperar la infancia, la risa, el asombro y el color. La obra hace parte de la programación de teatro de calle de esta edición del Festival de Teatro de Manizales, que incluye presentaciones gratuitas en distintos espacios abiertos con el Parque Ernesto Gutiérrez, el Cable, la Galería, el Centro Cultural Rogelio Salmona y el Banco de la República.
El grupo OtroArte, de Chile, presentó la obra Sueños de Circo este domingo en el Parque Ernesto Gutiérrez. Crédito: @RiverajuandaEl Circo de los Panaderini se tomó el Parque Ernesto Gutiérrez. Crédito: @riverajuandaEntre el asombro y la risa, el público disfrutó la obra del grupo chileno. Crédito: @riverajuandaLos malabares hacen parte importante de esta obra de calle. Crédito: @riverajuandaEl público manizaleño se enganchó con el lenguaje lúdico y cercano que propone la obra, y se quedó hasta el final, a pesar de la lluvia. Crédito: @riverajuanda.
Lo que no tiene nombre, de La Congregación Teatro, Colombia
«La vida es física» escribió el poeta peruano José Watanabe, a quien Piedad Bonnett cita. La adaptación que hace La Congregación Teatro, el grupo de Bogotá dirigido por Johan Velandia, del libro de Piedad Bonnett Lo que no tiene nombre es una puesta en escena donde la vida y la muerte son físicas: el cuerpo es protagonista de este montaje que tiene mucho de coreografía.
Piedad Bonnett publicó Lo que no tiene nombre en 2013, dos años después del suicidio de su hijo Daniel Segura. En la obra la escritora es interpretada por Victoria Hernández. Crédito: @riverajuandaLa enfermedad mental y los efectos secundarios y letales que algunas medicinas tienen en el cuerpo y en la mente es uno de los ejes centrales de la obra. Crédito: @riverajuandaEl montaje propuesto por La Congregación le da prelación a una paleta de colores tierra que eran los favoritos de Daniel Segura, según se indica en el texto de la obra. Crédito: @riverajuandaDaniel Segura pintaba. El montaje propuesto empieza con el joven dibujante que trabaja en un caballete, sobre un papel en blanco y mientras el público ingresa a la sala él crea con su carboncillo. Al terminar el dibujo se apagan las luces y empieza la función. «La pintura ha muerto» es una idea recurrente. Crédito: @riverajuanda.
Portugal no es un país pequeño, de Hotel Europa, Portugal
André Amálio y Tereza Havlícková estrenaron Portugal no es un país pequeño en 2015. Se trata de un montaje que se mueve entre el teatro propiamente dicho, la danza, la música, el performance y el video. La propuesta parte de múltiples testimonios recopilados en un proceso de investigación realizado por el grupo, con el fin de indagar sobre las huellas de las dictaduras en la memoria individual y colectiva.
Testimonios reales de antiguos colonos portugueses que formaron parte del éxodo de refugiados de África entre 1974-76 son el insumo para esta obra. Crédito: @riverajuandaEl texto dramático se creó mediante un proceso de verbatim, es decir, copiando palabra por palabra los testimonios de las personas entrevistadas. Crédito @riverajuandaLa obra aborda distintas dictaduras fascistas europeas. La dictadura de António de Oliveira Salazar, en Portugal, duró 48 años y fue la más larga de todas. Crédito @riverajuandaEl grupo teatral Hotel Europa ya se había presentado en otra edición del Festival de Teatro de Manizales. Crédito: @riverajuanda
Me llamo Suleimán, de Unahoramenos Producciones, España
En la inauguración de esta edición 58 del Festival Internacional de Teatro de Manizales el grupo canario Uhahoramenos presentó el montaje «Sahara, la barca del desierto», la historia de una enfermera española blanca que se radica en El Aaiún, en la república saharaui, en los años 70. «Me llamo Suleimán» es también un monólogo que ofrece la mirada contrapuesta: el viaje migrante de un niño africano que sueña con llegar a España.
Me llamo Suleiman se basa en una novela homónima del escritor español Antonio Lozano. Narra la travesía de un niño migrante de Mali, que sufre distintas violencias. Crédito: @riverajuandaCon el apoyo de recursos audiovisuales el escenario se transforma en múltiples espacios que se adaptan a las necesidades dramatúrgicas, como por ejemplo la frontera para llegar de Marruecos a Melilla. Crédito @riverajuandaLa obra tiene un fuerte contenido político. No obstante, no es necesario conocer al detalle la situación de Marruecos y el Sahara Occidental para comprender el drama que se narra. Crédito: @riverajuandaLos cayucos o pateras siguen siendo la forma en la que miles de migrantes cruzan entre África y Europa, una escena dramática que se recrea desde las tablas. Crédito: @riverajuandaMe llamo Suleimán es un monólogo en el que la actriz Marta Viera asume distintos personajes, con una carga dramática excepcional. Ella también protagonizó «Sahara, la barca del desierto», la obra que inauguró esta edición del Festival Internacional de Teatro de Manizales. Crédito: @riverajuanda.
Fotógrafo documental, docente e ingeniero de alimentos manizaleño. Galardonado con el premio Orlando Sierra en el 2024 a mejor trabajo fotográfico. Su obra explora la fotografía de calle, la crónica social y la relación entre el territorio y la identidad en Manizales.
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