
La ciudad de las puertas abiertas abraza hoy una dolorosa paradoja: el terremoto del 10 de agosto dejó al descubierto las grietas en su infraestructura y, de manera aún más sensible, en el sentir de su gente, acostumbrada a llevar el orgullo por su tierra como parte de su propia identidad. Desde el territorio, este texto rescata apenas un pequeño fragmento del alma manizaleña y la inquebrantable voluntad de su pueblo frente a la adversidad.




Manizales es un rugido alto en medio de las montañas y una ciudad custodiada por el Volcán Nevado del Ruiz, lo que a menudo recuerda la fuerza de la naturaleza y la fragilidad humana.
La capital caldense es conocida en el mundo entero como La ciudad de las puertas abiertas, por la calidez de su gente, el aroma a café y la imponencia de su fauna y flora producto de su ubicación en la vertiente andina.
Preguntar a los manizaleños por las maravillas de esta tierra equivale a iniciar un diálogo inagotable de horas o días, impulsado por la elocuencia con la que buscan enaltecer cada rincón.
La expresión Mi Manizales del alma excede la función de un simple eslogan. Constituye el arraigo que habita en la memoria colectiva. Representa también la evocación nostálgica de los foráneos, que manifiestan recuerdos trascendentes a décadas.
La trayectoria histórica y geográfica de Manizales se refleja en una serie de reconocimientos y atributos emblemáticos:
- Capital Mundial de las Aves (2026) por el Global Big Day.
- Premio ONU-Hábitat LATAM (2025) dentro de la categoría Ciudades para la Vida.
- Ciudad Creativa de la Gastronomía (2025) declarada por la UNESCO.
- Patrimonio de la Humanidad al integrar el Paisaje Cultural Cafetero.
- Ciudad universitaria de Colombia con 7 instituciones de educación superior.
- Biodiversidad única enmarcada por el Parque Nacional Natural Los Nevados, hábitat exclusivo del Chivito del Nevado del Ruiz, catalogado como el colibrí más hermoso del mundo.
- Patrimonio arquitectónico con la Catedral Basílica Metropolitana, la más alta de Hispanoamérica y declarada Monumento Nacional en 1984.
- Epicentro cultural por eventos como el Festival Internacional de Teatro, el Festival Internacional de la Imagen y la Feria de Manizales, denominada la mejor de América.
- Fábrica de atardeceres, historia en el saber popular en referencia a la visita del Premio Nobel Pablo Neruda, quien la bautizó así al contemplar el horizonte desde el barrio Chipre.

En sintonía con el orgullo que se respira en la vida cotidiana y popular, las particularidades del habla y las costumbres persisten frente a la influencia externa o las correcciones.
El uso de términos como la devuelta (el cambio de dinero), las escaleras (las escalas o gradas), la trapiadora (el trapero), el lapicero (el bolígrafo), el lisadero (el tobogán) o la falda (pendiente o marcada inclinación en vías) se complementan con fórmulas de cortesía como el mi Dios le pague para dar las gracias, prácticas gastronómicas centradas en combinaciones extraordinarias como bandeja paisa con mazamorra y el hábito de solicitar la bendición a padres y abuelos al momento de salir del hogar o finalizar una comunicación telefónica.

El pasodoble Feria de Manizales —con letra de Guillermo González Ospina y música del compositor español Juan Mari Asins— actúa como un elemento de cohesión emocional, que incita al baile, pone la piel de gallina y hasta arranca lágrimas:
¡Ay, Manizales del alma!
¡Ay, Manizales de ensueño!
Antes de que yo te amara,
mi corazón te quería.
De igual manera, la interpretación del himno oficial refleja esa misma devoción. Existe una tradición casi instintiva entre los manizaleños: al llegar al verso «y de pie te canto salud», la voz cobra fuerza y las espaldas se erigen, en un acto de solemnidad compartida que solo se entiende desde el arraigo local:
Manizales, beso tu nombre
que significa juventud,
beso la orilla de tu Cielo
y de pie te canto salud.
El 10 de agosto de 2026, a las 7:34 a. m., un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar (Chocó) sacudió el occidente colombiano. El impacto sísmico afectó a 5 de los 32 departamentos del país: Risaralda (con 14 municipios y cuya capital es Pereira), Valle del Cauca (con 42 municipios y cuya capital es Cali), Chocó (con 31 municipios y cuya capital es Quibdó), Tolima (con 47 municipios y cuya capital es Ibagué) y Caldas (con 27 municipios y cuya capital es Manizales).
En esta coyuntura, La ciudad de las puertas abiertas encarna una nueva realidad: la de las grietas abiertas. Este impacto es una dolorosa mezcla del grave daño físico en la infraestructura y brechas profundas en la salud emocional de sus habitantes y de quienes mantienen viva su conexión con la ciudad.




El reporte del 13 de agosto de la Alcaldía de Manizales evidencia la gravedad de la tragedia. Hay 6 víctimas mortales, 119 heridos, 4.000 familias damnificadas, 3.410 viviendas con averías parciales o pérdidas totales, 1.270 comercios con daños y 40 instituciones educativas afectadas.
Datos de Asocapitales citados por el diario La República sitúan a la capital caldense como la ciudad con más viviendas averiadas. El balance es de 1.449 viviendas colapsadas, así como 20 estructuras destruidas y 56 averiadas.
Según el medio, en Caldas los municipios más afectados fueron Manizales, Villamaría, Chinchiná, Neira, Palestina, Anserma, Riosucio y Marmato. En la ciudad capital, los barrios con mayores daños fueron Milan, Cristo Rey, El Cable, El Centro, Chipre y Palermo.
Ante el luto y las pérdidas materiales, la fuerza de los manizaleños se manifiesta en la acción. La solidaridad y la unión son hoy el motor de las iniciativas que buscan reconstruir no solo la infraestructura, sino el tejido social. Lo que hace eco con las líneas de su himno:
La patria entera oye la música
que sale de tu corazón
y mira hoy hacia tu frente
que se levanta como el Sol.
Es una fortuna contar con esta red de respuesta interna y apoyo externo. Por ello, y reconociendo con absoluto respeto la ayuda, el profundo golpe que atraviesa Colombia y la desbordante exigencia ante una emergencia de esta magnitud, la mirada debe ampliarse: aún hay barrios, veredas, corregimientos y municipios a donde el auxilio no ha logrado llegar.

Este es un llamado abierto a la empatía y a la acción. En medio de la emergencia, mientras muchas personas desconocen la forma de canalizar su apoyo, miles de zonas permanecen sin recibir auxilio. Levantar al país en lo físico y en lo emocional será un camino largo. Desde cualquier lugar del mundo y a la medida de las posibilidades, cada contribución marca la diferencia.
Diversas instituciones, fundaciones, organizaciones, empresarios, líderes o colectivos requieren apoyo en todo el país a fin de multiplicar el alcance. Para aportar de manera segura, prevenir estafas y garantizar que la ayuda llegue a su destino, se recomienda verificar la información en canales oficiales y redes verificadas, o a través de contactos de credibilidad.
A modo de facilitar la respuesta y asegurar el destino de cada donación, se comparte este directorio verificado de ayuda (que se está alimentando constantemente).

Estamos viviendo un trauma colectivo. Narrarlo ayuda a construir memoria y a reparar nuestras grietas emocionales. Si quieres escribir qué piensas o sientes y publicarlo en Barequeo, escríbenos a barequeo@barequeo.com