Ahora sí será realidad que la Universidad de Caldas ofrecerá las carreras de Medicina, Enfermería y Agroindustria en el municipio de La Dorada, programas de gran acogida y muy necesarios en todo el país. Una muy buena noticia para la región que significa una apuesta arriesgada en lo logístico, en lo operativo y en cuanto la disponibilidad de docentes, por lo que pronto oiremos hablar de los problemas que esta decisión enfrenta. Sin ninguna duda, los programas de Medicina y Enfermería son los que tienen más alta demanda en las universidades colombianas que los ofrecen, si bien no son los de mayor número de estudiantes pues existe una oferta relativamente baja, comparada con la de áreas de Administración, Ingeniería y otras. En la de Caldas son los cupos más competidos al lado de los de derecho.
Desde este lunes se abren las inscripciones para esas carreras, solo para egresados de colegios públicos de los municipios de la región de influencia de La Dorada que hayan cursado sus tres últimos grados en esos establecimientos, y los directivos de la Universidad garantizan que habrá al menos un cupo para cada localidad, seleccionados con base en los mejores puntajes de la prueba Saber 11 —o del ICFES— según sea la ponderación de las áreas del conocimiento evaluadas. Para Medicina, se proyecta recibir 30 estudiantes cada semestre provenientes de las 19 localidades o municipios vecinos, de Caldas, Tolima y Cundinamarca. Así, se espera una media de 1.5 estudiantes de Medicina por municipio (tres al año). Mientras que para el caso de Enfermería e Ingeniería en Agroindustria se proyecta el ingreso anual de 48 estudiantes, con lo que se espera que haya 2.5 estudiantes de Enfermería y otro tanto de Agroindustria, por localidad cada año. Toda una revolución en le acceso a esas carreras par jóvenes de pueblos pequeños y medianos.
A esa tentadora oportunidad para los bachilleres de esa zona se le adiciona el componente socioeconómico de matrícula gratis y que los seleccionados podrán tener subsidios de alimentación, transporte y residencias estudiantiles para los que provengan de las zonas más alejadas de La Dorada. Como quien dice “bueno, bonito y barato”, al menos para los de estratos 1, 2 y 3, que se supone serán la mayoría de estudiantes allí.
Por esa misma razón, la mitad pesimista de mi cerebro me anticipa que los responsables de estos programas y la administración toda de la Universidad de Caldas tendrá que prepararse para manejar conflictos, enredos, presiones, reclamaciones, derechos de petición, tutelas, demandas, escándalos, protestas y hasta huelgas de hambre, cuando empiecen a quedar por fuera la mayoría de aspirantes a esos cupos semestrales o anuales, frente a la alta demanda que se espera en especial en Medicina y Enfermería. Como referente, para el caso del programa de Medicina de la Universidad de Caldas en Manizales, en el semestre que inició en 2025-2, de 1.012 aspirantes que se presentaron, fueron admitidos 72, de los cuales solo cinco son del departamento de Caldas. Y recordamos que según informó el diario La Patria hace unos meses, los bachilleres de Caldas han venido perdiendo cupos en medicina frente a la competencia que ejercen los mejores bachilleres graduados en los otros 27 departamentos, en particular del departamento de Nariño. Situación similar ocurre en la carrera de Enfermería.
La premonición indeseable (y ojalá errada) de esta columna es que, de una parte, una oferta de cupo para estudiar Medicina en esas condiciones es una gran tentación para muchos y se presta para utilizar trucos, tretas y “torcidos» con el fin de lograr ingresar. Y esas tentaciones pueden sacar lo peor de nosotros, como sucedió con el examen de admisión para estudiar especialidades médicas de la Universidad de Antioquia, que acaba de detectarse: un escándalo tecnológico y ético ante la gran competencia para lograr uno de los poquísimos cupos que se ofrecen. Una de las perversiones que se puede presentar allí es que unos de los convencidos de estudiar medicina pudieran “hacerse graduar” en municipios de esta zona del Magdalena Centro. O presentar documentos falsos acerca de sus puntajes, condiciones o méritos, como ya sucedió con la distinción Andrés Bello en la misma universidad.
Una paradoja que se va a presentar muy pronto es que puedan ingresar a la carrera de Medicina de la Universidad e Caldas mayor número de estudiantes de municipios caldenses con menor población (como La Dorada, Victoria, Norcasia) que de Manizales. La otra situación —muy paradójica— sería que después de unos años puedan empezar a sobrar cupos para los bachilleres egresados de los municipios seleccionados, y se tuvieran que redistribuir. En todo caso, hablar que ver cómo se comporta esa demanda una vez pase el impacto inicial de esta oferta y se haya cubierto un déficit inicial muy evidente.
Y ya en la operación misma de estos programas, que son muy exigentes en la diversidad de docentes, especialistas, laboratorios e instituciones para prácticas (rotaciones y demás), lo esperable es que en esa región se vayan a presentar algunas limitaciones, insuficiencias o demora en construcciones, dotaciones, mantenimientos, o disponibilidad de profesores para algunos temas. Suponemos que si no se consiguen en La Dorada, los docentes viajarán inicialmente desde Manizales, pero esa es una condición atípica e inestable.
La otra mitad de mi cerebro —la optimista— solo puede decir que es excelente noticia que las universidades se regionalicen, en especial las públicas, pues es necesario y urgente que existan mayores oportunidades de formación profesional en las subregiones o provincias. Pero es innegable que la Universidad de Caldas asume un reto grande, pues tendrá que mantener la calidad y el prestigio de esos programas, en particular los de la salud, al ofrecerlos por fuera de su sede principal. Experiencia tiene mucha, capacidad instalada muchísima; pero no es lo mismo Manizales que La Dorada, y tendrán que vérselas con esa carretera inestable y complicada, y sin una conexión aeroportuaria permanente. ¡Salud para esta nueva oportunidad de formación profesional!