Filosofía de los ademanes
Mis versos han descubierto
que las gentes
no valen por sí mismas
en lo físico
sino que son bellas o feas
según como estén construidas
sobre sus ademanes.
Y que los ademanes
son los armazones maravillosos
e invisibles
de los seres humanos.
El hueco
Mis versos dicen.
Hueco
único sitio habitable.
Casas.
Casas.
Casas.
Huecos interrumpidos por paredes y puertas.
Huecos divididos en cuadros.
Mi vida
mi vida transeúnte
está llena de las troneras
de las horribles cavernas
que las casas les hacen a los huecos.
Y ya no puedo
borrar en mí la sensación
de los huecos de la ciudad
encerrados en los cajones de los cuartos.

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Las hojas
El viento vira en los aires
sobre la hélice de la hoja.
Nadie ha visto el viento
pero las hojas van señalando su rumbo.
Da tristeza.
Para que el vuelo de las hojas
fuera a su gusto
todas deberían ir provistas
de motorcitos de mariposa.
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Super-ciencia
Por medio de los microscopios
los microbios
observan a los sabios.
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Oración de los bostezadores
Dedicado a Leo Le Gris – Bostezador
Señor
Estamos cansados de tus días
y tus noches.
Tu luz es demasiado barata
y se va con lamentable frecuencia.
Los mundos nocturnales
producen un pésimo alumbrado
y en nuestros pueblos
nos hemos visto precisados a sembrarle a la noche
un cosmos de globitas eléctricas.
Señor.
Nos aburren tus auroras
y nos tienen fastidiados
tus escandalosos crepúsculos.
¿Por qué un mismo espectáculo todos los días
desde que le diste cuerda al mundo?
Señor.
Deja que ahora
el mundo gire al revés
para que las tardes sean por la mañana
y las mañanas sean por la tarde.
O por lo menos
—Señor—
si no puedes complacernos
entonces
—Señor—
te suplicamos todos los bostezadores
que transfieras tus crepúsculos
para las 12 del día.
Amén.

En 1926 la editorial Minerva publicó Suenan timbres, un poemario del jovencísimo autor Luis Vidales. Se trataba de un libro distinto a todo lo que se había publicado en Colombia hasta entonces: una poesía irónica, cotidiana, alejada del acartonamiento y del lenguaje rebuscado. El libro causó extrañeza, rechazo, incomprensión, pero cien años después sigue siendo un hito en la literatura colombiana, y se considera pionero de la literatura vanguardista. De hecho Vidales fue el único poeta colombiano incluido por Vicente Huidobro, Jorge Luis borges y Alberto Hidalgo en la antología de poemas costumbristas.
Para conmemorar los 100 años de esta publicación, la Biblioteca de Autores Quindianos, en asocio con la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana de la Universidad del Quindío y Corónica Editorial, acaban de editar nuevamente Suenan timbres. Se trata de una edición de lujo, ilustrada por Tobías Arboleda y con un estudio crítico introductorio a cargo de Juan Manuel Acevedo.
En su ensayo, Acevedo escribe lo siguiente: «Hay libros que consolidan una tradición; hay otros que la tensan hasta volverla otra cosa. Suenan timbres pertenece a esta segunda familia. Su entrada en el campo literario colombiano produjo extrañeza, rechazo, entusiasmo y, sobre todo, desconcierto. Esa recepción ambivalente no fue accidental: Vidales estaba empujando los límites de la dicción poética en un entorno que aún privilegiaba la solemnidad retórica, el lirismo sentimental y cierta continuidad ornamental del modernismo tardío. Frente a ese horizonte, su escritura introdujo una poética de fricción: irónica, urbana, atenta al ruido de la calle y a las nuevas sensibilidades de la vida moderna. El resultado no fue una simple variación de estilo, sino una reconfiguración de la experiencia poética».
Esta nueva edición está disponible para descarga gratuita en Internet, en versión digital, y la edición física se estará distribuyendo este jueves 23 de abril en el stand del Quindío de la Feria del Libro de Bogotá.
Luis Vidales
Primera edición 1926. Séptima edición 2026: Biblioteca de Autores Quindianos
Secretaría de Cultura, Gobernación del Quindío y Universidad del Quindío
Ilustraciones y portada: Tobías Arboleda
Edición y prólogo: Juan Manuel Acevedo Carvajal
Armenia, Quindío
163 páginas
ISBN: 978-628-7843-18-9