La 17 Feria del Libro de Manizales publicó un carrusel titulado ¿Qué género literario eres según tu signo? Entre doce libros recomendados, solo tres fueron escritos por mujeres. Feminista como soy, les reclamé y ellos, muy majos, me dieron la razón y me preguntaron que si les ayudaba con la tarea. Así que aquí está, pero a mi manera: más que ajustar un género en cada signo, quise explorar los arquetipos zodiacales a la luz de algunas escritoras que nacieron o hicieron carrera en el Gran Caldas.
Aries: Lorena Cardona González (Manizales, 1985) y su libro Una colectividad honorablemente sospechosa: Los alemanes en Colombia durante la Segunda Guerra Mundial
En estos tiempos oscuros en los que el mundo transita hacia el fascismo y la ultraderecha (con la refrescante excepción de Brasil), es fundamental explorar la naturalidad con la que los regímenes totalitarios se pasean por las calles de la Historia. En su libro, Lorena ofrece un riguroso trabajo de archivo, con nombres de los líderes del Partido Nazi, incluyendo el jefe de la célula de Manizales. Aunque la autora es sagitariana (y ahí está su fascinación por lo extranjero), la incluyo en Aries, signo político y guerrero, porque su investigación expone la guerra contra el nazismo en Colombia.

Tauro: Claudina Múnera Mejía (Caldas, Antioquia, 1876- Cartago, 1939) y sus conferencias feministas
Quienes nacemos bajo los signos de Venus (Tauro y Libra), siempre tendremos la mirada puesta en las mujeres, el mundo femenino, el arte, la cultura y todo aquello que embellece la vida. La taurina Claudina llegó a esta tierra para convertirse en la primera ensayista caldense: leía sus conferencias en la radio y luego las transcribía para la prensa. Fue una destacada profesora y representó a Colombia en conferencias feministas en Lima, Panamá y Buenos Aires, donde hablaba sobre el derecho de la mujer a la educación y el trabajo, lo que contribuía a la economía doméstica.

Géminis: Fabiola Aguirre Suárez (Manizales, 1915- Estados Unidos, 1997) y su novela Dimensión de la angustia
El signo que define lo literario es géminis, pero no tengo reporte de una autora caldense nacida con ese sol, aunque debe haber varias con ese ascendente. Si tuviera que pensar en una reina de la escritura en nuestra tierra esa podría ser fácilmente la capricorniana Fabiola. Su novela Dimensión de la angustia, considerada de formación, usa recursos como la memoria, el despertar de la consciencia de la niña y la mujer, el pensamiento político, la escritura meditada y el desdoblamiento interior. Otros textos demuestran su dominio del contexto y del lenguaje, lo que, en suma, configura una excelente lección de escritura.

Cáncer: Natalia Ocampo de Sánchez (Manizales, 1884-1950) y su novela Una mujer
Como parte de los signos políticos, Cáncer también es pionero y sostiene un liderazgo más íntimo y familiar. Eso explica por qué la canceriana Natalia se convirtió en la primera mujer caldense en publicar una novela en formato de libro, en el cual denunció la posición desventajosa de las mujeres y abordó acontecimientos que marcaron la historia de la región y del país, como el ascenso del liberalismo al poder, con Enrique Olaya Herrera, el incendio de Manizales en 1925, los accidentes del cable aéreo y los deslaves en la vía al Magdalena.

Leo: Dominga Palacios (Manizales, 1926-2003) y su poesía luminosa
Quienes nacen con una estrella bien plantada quedan iluminadas por el fuego del talento y eso fue lo que le pasó a la leonina Dominga, cuyos poemas parecen escritos con tinta de luz, como estos versos de su «Poema trece»: «Con las hojas de los árboles / me salen canas / y es poco el tiempo / que me queda / para pintarme el pelo / de verde». Su creatividad superó los márgenes de las hojas y, como buena reina solar, cofundó la Casa de la Cultura en Manizales junto a Beatriz Zuluaga, donde encontraron nido numerosas expresiones artísticas, haciendo contrapeso a la cultura conservadora y patriarcal.

Virgo: Albalucía Ángel (Pereira, 1936) y sus novelas experimentales
¿Por qué la más rebelde de las escritoras vivas del eje cafetero nació bajo el signo más metódico del zodiaco? No sabemos qué locuras susurra su carta completa, pero me lanzo a decir que su literatura busca la pureza del pensamiento, y no hay nadie que haya sido más transgresora y queer en sus apuestas, con novelas que no tienen orden ni prejuicio, sino que elevan capas y capas de contenido visual como quien desperdicia festones en un velorio. Como parte del boom latinoamericano, innovó rompiendo el lenguaje, la estructura y la forma con una persistencia admirable, algo muy propio de virgo.

Libra: Adriana Villegas Botero (Manizales, 1974) y su multiplicidad literaria
La única escritora manizaleña nacida en los setenta parece ser la librana Adriana, una luchadora solitaria que se convirtió en un instrumento para hacerles justicia a sus ancestras literarias; busca el equilibrio entre ficción y no ficción porque sus intereses caminan a lado y lado de la misma balanza; guarda un fino decoro para ajusticiar a los poderosos en esas columnas de opinión que escribe por docenas, y una elegante empatía para narrar experiencias cotidianas, como las de su novela El oído miope. Discursos medidos y un riguroso manejo del lenguaje. ¿Así o más libra?

Escorpio: Carmelina Soto Valencia (Armenia, 1916-1994) y su poesía erótica
En nuestra región abundan las escritoras escorpianas, pero no fue difícil elegir a Carmelina: su escritura es punzante, hace una alquimia en la boca de quien la lee, como un veneno que revive. Sus temas son oscuros y eróticos, y sus versos contienen una fuerza mística y un poder particular: «Y para los que creen que el amor es la hartura. Oídlo bien: el amor es el hambre». Su vida no estuvo despojada de pasiones y misterios: nació un 31 de octubre, día de las brujas; fue lesbiana, aunque a escondidas; y trabajó cerca al poder porque ella misma era poderosa.

Sagitario: María Martínez de Nisser (Sonsón, Antioquia, 1812-1872) y su diario de guerra
Las largas travesías y la escritura que cruza fronteras para entregar verdades profundas llevan la esencia de sagitario, bien representado en la sagitariana María y su libro Diario de los sucesos de la revolución en la provincia de Antioquia en los años 1840 y 1841, considerado la primera publicación de una mujer en la Nueva Granada. Hasta el título destila la huella de Júpiter, y en sus páginas flamean la consciencia política y la libertad feroz de una mujer que se cortó el pelo, se vistió de soldado, combatió en la guerra de los supremos y escribió un testimonio inmortal.

Capricornio: Rosario Grillo de Salgado (Sonsón, Antioquia, 1855-1947) y sus Cuentos reales
Varias capricornianas tejen la tradición literaria de nuestro territorio, y raro no es, ya que el signo de Saturno rige las publicaciones, que son una materialización del alma. Curiosamente, la modesta Rosario nunca tuvo esa preocupación; su único libro es una colección de cuentos testimoniales, nacidos de una observación profunda de la sociedad patriarcal, sus dolores, vicios y matices; páginas cargadas de giros narrativos y contextos tan perfectos que denotan técnica y ambición. Ella es toda una autoridad literaria que venció múltiples obstáculos para escribir.

Acuario: Uva Jaramillo Gaitán (Villahermosa, Tolima, 1893-¿1945?) y su romanticismo de hoguera
Imposible encontrar a una autora con una vida más extraña y uraniana que la de Uva; ni siquiera es clara la fecha de su muerte. De joven se robaba las botellas de licor y soñaba con ser bruja, pero a los 36 años viajó a España para entregarse a la vida religiosa y no se supo mucho más de ella. Le gustaba el trágico sentimental y estaba enamorada del Nevado del Ruiz, donde vivió unos años de su infancia, tras quedarse huérfana. Su novela Corazón herido se quemó casi toda en el incendio de 1925. Fue la típica acuariana, sorprendiendo con una rebeldía ilimitada y fértil.

Piscis: Fátima Vélez (Manizales, 1985) y su lenguaje desbocado
Su novela Galápagos lo va inundando todo, con oleajes poéticos, morbosos, inconmensurables, que se desprenden como la piel de los personajes náufragos, enfermos de Sida y moribundos de amor. En Del porno y las babosas el sexo nos muestra su cara más deforme, y la poesía vuelve a aparecer como un ejercicio de lenguaje. No sé si es piscis, fue imposible rastrear cuándo nació exactamente, pero como no hay registro de otras piscianas literarias en nuestra región, nada me pareció más neptuniano que la obra de Fátima, cargada de fluidos, exuberancia y experimentación.
