Filbo: todo en todas partes al mismo tiempo

26 de abril de 2026

Charlas, encuentros, libros para distintos gustos y hasta niños perdidos: de todo se ve en la multitudinaria Feria Internacional del Libro de Bogotá que se celebra por estos días en Corferias, y en la que hacen presencia autores y editoriales del Eje Cafetero.
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Son las 9:50 a.m. del 23 de abril, Día del Idioma, y la fila de ingreso a Corferias en Bogotá, por el sector del arco, en la puerta que dice “invitaciones”, es más larga que las del Burger Master.

Bajo el picante sol bogotano esperan escritores, editores, conferencistas, talleristas, gente vestida con trajes típicos, jóvenes de logística y muchos grupos uniformados con chaquetas o gorras. El portar una prenda del mismo color sirve para no perderse en medio de la muchedumbre. A las 10:00 abren la puerta y en cuestión de cinco minutos ya no hay filas. Ya todo el mundo entró al recinto que alberga en 60.000 metros cuadrados de pabellones y salones (el equivalente a 14 plazas de Bolívar de Bogotá, según una promoción), a 570 expositores que participan en la edición 38 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, Filbo, una de las ferias de su tipo con mayor flujo de visitantes en Latinoamérica.

Según el mapa, la Filbo se organiza en 20 pabellones. Hay 22 salas de eventos con programación desde las 10:00 a. m. hasta las 8:00 p.m. durante los 14 días. Múltiples eventos simultáneos para todos los gustos, y el milagro es que las salas se llenan: presentaciones de libros, conversaciones entre escritores o editores, talleres, lecturas para la primera infancia, exposiciones, diálogos con youtubers, charlas con celebridades de la autoayuda, firmas de libros de famosos, fotos con famosos, selfies con famosos. La Filbo es también un espacio para validar quién es quién en el mundo editorial, en donde desde hace años es claro que las cifras de ventas, cuando son voluminosas, están asociadas a los títulos de autoayuda, coaching, mindfulness y demás asuntos que se escriben en inglés por razones de marketing. Ser viral es, al parecer, un buen augurio en el mercado editorial masivo.

Por si acaso, conviene aclarar que el mercado editorial no guarda relación con la calidad editorial.

Ingreso a la Filbo 2026 el Día del Idioma.

Entre los visitantes llaman la atención los muchos niños de colegio, o, mejor dicho, llaman la atención esas heroicas profesoras que los llevan: grupos de 50 niños de 6 ó 10 años, o adolescentes (¡peor aún!) en medio de semejante muchedumbre, que circulan al cuidado de cuatro o cinco profesoras que no pueden ni parpadear, no sea que alguno se les pierda. Los más chiquitos van tomados de la mano. Los más grandes juegan a esconderse.

En el pabellón 17 de editoriales independientes (el mejor de todos) hacia la 1:00 p. m., un grupo de cinco niños de saco rojo y de alrededor de 8 o 9 años comenta:

—¿Dónde está la profe Maru?

—No está en el punto de encuentro que dijo.

—¿Qué hacemos?

Se miran y se ríen. Las caras son de complicidad y dicha. El terror es problema de la profe Maru.

—¿Qué es lo más barato? Pregunta una niñita en un stand del segundo piso del pabellón 8, dedicado al cómic, fanzine y novela gráfica, caricatura e ilustración.

—Estos stickers son a $2.000

—¿Para cuántos alcanza con un billete de $5.000?

Los libros de la editorial Matiz, de Manizales, en el stand del Colectivo Huracán, en el pabellón 17 de Corferias.

En la Feria del Libro se consiguen peluches, cubos rubik, afiches, velas inspiradas en libros, fundas de tela para libros, pocillos con diseños relacionados con libros, lámparas, mapamundis, lapiceros, separadores, llaveros, aretes, figuras en 3D, hamacas, mochilas, artesanías, cuadernos, marcadores, calcomanías, juegos didácticos y un etcétera muy largo. En el stand de la Universidad Jorge Tadeo hay microscopios para ver los detalles de los escarabajos y las abejas. En otros stands universitarios no hay libros, pero entregan volantes con información sobre cursos y posgrados. En diversos puntos hay ventas de comida, desde crispetas, arepas, hamburguesas y pollo frito hasta sushi… se vende de todo, empezando por la entrada, que cuesta $14.000 para mayores de 13 años y $11.500 para niños entre 6 y 12 años. Es posible que entre el costo de la boleta, el del almuerzo y el del transporte, no quede plata para comprar algún libro.

Porque también hay, como no, muchos libros:

Hay libros religiosos, libros de hágalo usted mismo, libros para aprender inglés, libros de medicina, derecho, economía y administración, libros sobre cómo ser feliz y hacerse rico. Libros nuevos y también leídos (o de edición imperfecta y por lo tanto rebajadísimos), revistas de sopas de letras, de crucigramas, de punto de cruz… y dentro de ese universo descomunal hay bellos libros de fotografía, fanzines, libros ilustrados y libros de literatura: cuento, novela, poesía, ensayo. Títulos de autores famosos y desconocidos, de editoriales comerciales y de las que son puro ejercicio de resistencia cultural. Hay de todo, y todos venden.

Pabellón de la India, país invitado, en la Filbo 2026.

De la India y del Eje Cafetero

La India, con 1.470 millones de habitantes, es el país más poblado de la tierra. En su inmenso territorio (es el séptimo país más grande del mundo) se hablan 22 lenguas oficiales y más de 1.600 dialectos. Es la cuna del yoga, el hinduismo y el budismo, y por cuestiones religiosas allí las vacas son sagradas. Bollywood, su industria del cine, produce más de 2.000 largometrajes al año, y en 2023 el país entró en la carrera espacial y se convirtió en el primero en llegar al polo sur de la luna.

Todo lo de la India es desmesurado, enorme, gigante, multitudinario, inabarcable. Quizás por eso resulta un buen país invitado de honor para la Feria Internacional del Libro de Bogotá, Filbo, que es también desmesurada, enorme, gigante, multitudinaria, inabarcable.

La Filbo empezó el pasado martes (en una inauguración cuestionadísima porque en la mesa principal sentaron a 12 hombres y una única mujer, la MinCultura) y va hasta el lunes 4 de mayo. En estos 14 días se espera que la visiten 630.000 personas aunque esa no es la cifra de quienes pagan la boleta de ingreso, porque muchos entran con pases de cortesía.

Pabellón de la India, país invitado a la Filbo 2026.

El país invitado siempre se ubica en el mismo lugar (pabellón 4) y su diseño siempre causa expectativa. En este año el recorrido propuesto es más bien simple: a la entrada está la palabra «namasté» y el visitante avanza entre unos páneles con fotografías, videos y audios, con información biográfica de escritores indios y de personajes relevantes del país, como Neetu Sharma, Chandrabati o Ghandi, o hechos destacados, como el alunizaje de 2023. Hay venta de comida india y una oferta de títulos de escritores que en su mayoría son desconocidos para el público colombiano, excepto el Kamasutra. La novela La soledad de Sonia y Sunny, de 736 páginas, de la escritora Kiran Desai, es uno de los títulos más comentados de la Filbo.

India es el país invitado, pero en el Pabellon 17, junto a las editoriales independientes, hay también stands de distintos países: Portugal, Cuba, España, México, por mencionar solo algunos, ofrecen libros y editoriales que por fuera de la feria son difíciles de conseguir, o se encuentran a precios más elevados.

En el plano regional, en términos generales hay una buena representación de editoriales del Eje Cafetero: Editorial Raya, de Santiago Escobar-Jaramillo, tiene un stand en el Pabellón 17, de editoriales independientes. El espacio, atendido por su propietario, ofrece fotolibros de calidad exquisita. Asímismo, en el Pabellón 17 el stand del Colectivo Huracán exhibe los libros de Editorial Matiz, de Manizales, y en el stand de La Diligencia están los libros de Ediciones Tres Cantos, de Pereira.

Otra editorial regional con espacio propio en la Filbo es Jaravela, que ganó una convocatoria y de esta manera logró un espacio visible en el primer piso del Pabellón 3 junto a las editoriales comerciales nacionales e internacionales. Allí su editor, Carlos Augusto Jaramillo, ofrece sus títulos en novela, cuento, ensayo e ilustración, junto a sellos como Las Emergentes, y otros emprendimientos editoriales nuevos en el sector.

En ese mismo pabellón 3 de editoriales comerciales nacionales e internacionales se ubican los stands de Quindío y Risaralda. Pudieron estar, como otros departamentos, en el segundo piso, en el Pabellón Colombia, pero optaron por instalarse en el primero, y fue una gran decisión: tienen más visibilidad, más tráfico de gente, y ambos stands tienen no solo un diseño cuidado, sino que además están atendidos por escritores que conocen a fondo el panorama de la literatura en sus respectivos territorios. Así como en una librería la figura del librero es fundamental, en una feria del libro la persona que preside el stand hace las veces de librero y debe haber leído las obras que ofrece para estar en capacidad de conocer el detalle del catálogo que tiene a su cargo. En eso Quindío y Risaralda lo hacen bien en esta Filbo.

En el caso del Quindío, la decoración de su espacio es una sala que invita a sentarse, a conversar y hacer una pausa (ofrecen tinto) y entre las novedades editoriales se destaca la edición conmemorativa por el centenario del poemario Suenan timbres, de Luis Vidales, pero además están los libros de la Biblioteca de Autores Quindianos, que ya suma más de 70 títulos editados por el departamento, con la curaduría de la Universidad del Quindío. María Camila Cabrera, coordinadora de bibliotecas del Quindío y responsable de la BAQ, se encarga de recibir a los visitantes, en compañía de otras personas como por ejemplo la escritora Liliana Moreno Martínez, directora de la Feria Internacional del Libro de Armenia y el Quindío, Filaq.

La propuesta de Risaralda consiste en un stand que imita una finca cafetera (también dan tinto), y ofrece 250 obras de autores del departamento, como Jhonattan Arredondo Grisales. A seis escritores la Gobernación les financió su viaje hasta Bogotá para participar en charlas en la Filbo, y el stand lo atienden, entre otros, el escritor y profesor universitario John Harold Giraldo Herrera.

Stand del Quindío, en el primer piso del pabellón 3.
Los 250 títulos de Risaralda están en el stand 545, en el primer piso del pabellón 3.
El stand de la Secretaría de Cultura de Caldas, con obras de 49 autores, está en el Pabellón Colombia, segundo piso del pabellón 3.

En el caso de Caldas, la Secretaría de Cultura departamental ubicó un stand tipo oficina en el segundo piso del pabellón 6, en donde exhibe títulos de 49 autores. La mayor delegación del departamento se concentra en la zona de edición universitaria, en el segundo piso del pabellón 3, en donde la Universidad de Caldas montó un espacio propio en el que ofrece más de 250 obras, de distintos géneros y autores, entre los que se destacan escritores como Octavio Escobar Giraldo, Orlando Mejía Rivera y Maruja Vieira. Entre las novedades de este año está Sazón de vivir sabroso, un estudio de las re-existencias en la cocina popular, firmado por la escritora y profesora Aiofe Itziar Bernal McGee, quien atiende al público en compañía de Cristina Sabogal, editora de la UCaldas. Entre las dos lideran la Feria del Libro de Manizales.

La UCaldas es la única universidad de la región que tiene un stand propio en la Filbo. La Universidad Tecnológica de Pereira llevó 62 títulos y los exhibe en el módulo de la Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia, que alberga a una docena de sellos universitarios, y los de la Universidad Nacional-seccional Manizales hacen parte del inmenso stand de la Universidad Nacional.

¿Cuántos libros se venderán en 2026? Cada año la cifra aumenta con relación al año anterior, y en 2025 la Filbo registró ventas por USD 1,7 millones. Lo usual es que cada uno de los más de 600.000 visitantes salga al menos con un libro nuevo. A algunos no les alcanza para comprar uno, pero otros llevan más de una docena. ¿Y a qué horas se van a leer todo eso? eso no importa, como ya lo explicó Umberto Eco: los libros son como las medicinas. No se trata de tomarlas todas al tiempo, sino de tenerlas al alcance de la mano para cuando se necesite.

Algunas novedades editoriales del Eje Cafetero en la Filbo

Mariposas y polillas andinas, de María de los Ángeles Monsalve. Fotografías, ilustraciones y textos. Editorial Matiz
La belleza del engaño. Textos de Eliana Jimena García Marín e ilustraciones de Sebastián López Ubaque. Editorial Jaravela
Mama Coca, de Nadège Mazars. Fotolibro de Raya Editores
Las sombras interiores, de Jhonattan Arredondo Grisales. Poesía. Editorial Sílaba
Geometría del engaño, de Jerónimo García Riaño. Cuentos. Ediciones Tres Cantos.
Mujeres escritoras centenarias del Gran Caldas. Ensayos y selección de obras. Banco de la República.
Sazón de vivir sabroso, de Aiofe Bernal. Ensayo. Universidad de Caldas
Suenan timbres, de Luis Vidales. Poesía. Biblioteca de Autores Quindianos.
El libro de los días, de Martha Alzate. Novela. Ediciones El Silencio.
Rastros y rostros, bordes y testimonios, de John Harold Giraldo Herrera. Crónicas. Secretaría de Cultura de Pereira.
Líneas de rumbo, de Susana Henao. Novela. Editorial Klepsidra.
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