La muerte de Willie Colón fue como “barrunto en mi corazón”. Desde que supe la noticia de que había ingresado por problemas respiratorios al Lawrence Hospital de Bronxville, Nueva York, tenía el presentimiento del final. Sin embargo, el trombonazo fue igual de aturdidor. Iniciaron entonces a circular ridículos mensajes en redes sociales sobre sus posturas políticas de derecha que al fallecer importan un bledo, porque a su favor, creó obras maestras que disfruta el melómano y empoderan al latinoamericano.
Fue hacha y machete con Héctor Lavoe. En 1967 lanzan su primer disco titulado El malo. Esta dupla, si la comparamos con el cine, recuerda a Robert de Niro y Al Pacino, por álbumes como Crime Pays (1972) donde lucen como mafiosos neoyorquinos con gabardinas, sombrero de tipo fedora y cigarro en mano. También podemos ver ese tono en el LP Cosa nuestra (1969) donde aparece Willie con un cadáver que será lanzado al río Hudson, entre otros trabajos discográficos. Colón trabajó, además, con otro grande como Rubén Blades y crearon el disco más vendido de la salsa titulado “Siembra» (1978).
Como solista Willie Colón creó canciones que hacen sentir la vida en el paraíso como Sin poderte hablar, mi favorita. Dicha canción trae un hermoso coro femenino acompañado de violines y flautas melancólicas dedicadas a un hombre que reprime el amor que siente hacia una mujer: “en un cuarto lleno de gente, un corazón agonizaba, sabiendo que nunca jamás, podrá lograr lo que esperaba”. En esa misma línea celestial está Oh, ¿qué será?, con la introducción de un piano con melodías que evocan lo misterioso, lo etéreo y lo inexplicable. O el amor que sintió hacia su esposa Julia Craig, a quien le creó la canción Julia en el álbum Solo (1979).
La lista es larga si me pongo a hablar sobre favoritas, pero hay un trabajo en especial que hay rescatar del historial musical y es el albúm El baquiné de angelitos negros(1977). Juana Peña, activista de la salsa, menciona en la red social X que “fue grabado como la banda sonora de un especial televisivo de danza-drama, producido para la TV pública estadounidense”. Desconocía su existencia. El nombre se me hizo provocador. La primera pregunta que surgía era qué significaba la palabra “baquiné”. Ya la había escuchado en Che che colé donde dice:
A ti te gusta la bomba
Y te gusta el baquiné
Para que goces ahora
Africano es el bembé
La palabra hace referencia a un velorio tradicional afrocaribeño después de que un niño de corta edad muere. Es la celebración de la muerte de los pequeños que parten sin haber pecado. Después busqué el álbum completo y encontré una portada lúgubre, compuesta por un verde menta y cafés ennegrecidos con vibra mortuoria. Ese mal cuerpo terminó de deformarse al ver el especial cuando sonó la primera canción llamada Angustia maternal. Los sintetizadores y los violines chillones muestran ese sentimiento desolador del duelo.
Luego ya hay una transición hacia Camino al barrio donde el protagonista es la trompeta insinuadora y coqueta del panameño Víctor Paz, considerado por muchos como el mejor trompetista principal en la historia de la música latina, según dice la leyenda del disco de la Fania All-Stars. Después pasamos a las cuerdas con Yomo Toro en la canciones Son Guajira del encuentro y Angelitos negros part 1, quien le da un respiro a la atmósfera pero manteniendo una tensa calma. Su presencia es inevitable no distinguirla para quienes han escuchado Asalto navideño (1970).
Enseguida escuchamos Cuatro por tres (el sueño de Juana), una explosión de bongos, batería y saxofón que alegra el ambiente y rompe la dinámica por completo del duelo. En el especial de televisión podemos ver que cuando pasan a la canción Acuérdate entran al universo de la portada del álbum, en el que la madre y la abuela del niño están acompañando al niño mientras a su alrededor hay personas bailando. Para los viejitos ya retoma canciones anteriores y se vuelve una extensa canción de 7 minutos. Para el final escuchamos Apartamento 21 y 8th Avenue que son las melodías que cierran este disco. Es un álbum experimental que definitivamente rompe la línea comercial. No me agrada la idea de repetir canciones, pero hey, es Willie Colón…
Después de la noticia, Rubén Blades escribió una carta (que recomiendo leer) a Willie Colón donde habló sobre su importancia en la historia de la salsa, cómo se conocieron, sus conocidas diferencias personales y sobre el atrevimiento de lanzar El baquiné de angelitos negros: “El disco no fue un éxito de ventas pero probó que Willie estaba interesado en explorar formas diferentes de hacer música. Por este tipo de ejemplo siempre he respetado y respetaré el talento e imaginación de Willie y su enorme conocimiento como productor musical”. Murió una bestia, pero su voz grave y trombón la sigo escuchando mientras escribo esto.
‘El Baquiné de Angelitos Negros’, una de las joyas de Willie Colón, fue grabado como la banda sonora de un especial televisivo de danza-drama, producido para la TV pública estadounidense. El soundtrack prensado en este álbum fue lanzado por Fania Records el 31 de mayo de 1977,… pic.twitter.com/TKPqczf5cW
— Juana Peña (@Chris_Montz) May 31, 2025