
El sismo del 10 de agosto de 2026 no destruyó los espacios culturales de Pereira: terminó de demoler lo que la desidia política y el afán constructor ya habían vaciado por dentro. No estamos ante una oportunidad para «repensar la ciudad». Estamos ante la obligación moral de corregir lo que nunca debió hacerse así. Durante décadas los espacios culturales han sido fichas de intercambio político y excusa para mover cemento, no infraestructura esencial para la vida pública. La reconstrucción fracasará si se limita a levantar teatros con los mismos vicios: contratos opacos, diseños que no responden al clima ni a la gente, escenarios que cumplen norma pero no función. Lo que se necesita son teatros, escenarios al aire libre y espacios de ensayo diseñados desde la planeación y no desde la contratación.
Enfoque de género, inclusión y memoria: la deuda cultural también es una deuda con las mujeres gestoras, con los colectivos afro e indígenas de la ciudad y con las víctimas del conflicto que habitan Risaralda. No como adorno, sino como parte del argumento: si no se planea con esas voces, se repite el mismo error.
¿Cuándo fue la última vez que Pereira tuvo un espacio cultural pensado para la gente y no para el contrato?
Diagnóstico incómodo
- La cultura tratada como negocio inmobiliario: obras sin estudio de públicos, sin plan de gestión, sin presupuesto de operación.
- El resabio político: cada administración quiere «su» obra.
- Resultado: plazas sin programación, teatros sin dotación técnica, escenarios al aire libre que se inundan porque nadie pensó en el invierno de la región.
- La falta de voluntad: la cultura no ha sido prioridad real en los planes de desarrollo, y eso se mide en censos incompletos, sistemas de información débiles y presupuestos congelados.
Lo que realmente se necesita
- Teatros que funcionen como teatros: dotación técnica completa, personal capacitado, programación estable y presupuesto de operación garantizado, no solo estructura sismorresistente.
- Escenarios al aire libre diseñados para el clima de Pereira: cubiertas que protejan sin encerrar, acústica para música en vivo, graderías seguras ante sismo y evacuación.
- Espacios de ensayo y creación: salas comunitarias, estudios de grabación públicos, talleres de oficios culturales. Hoy los músicos, actores y bailarines no tienen dónde ensayar.
- Planeación antes que construcción: estudio de públicos + plan de gestión + presupuesto a diez años antes de mover una sola máquina.
- Participación real del sector: artistas, gestores y colectivos en el diseño, no en la inauguración.
- Veeduría ciudadana con dientes: publicar contratos, cronogramas y ejecución; que el sector cultural pueda auditar.
Dos preguntas públicas y una exigencia concreta:
- ¿Quién responde por los teatros que se construyeron y nunca funcionaron?
- ¿Qué garantiza que los recursos de la reconstrucción no se vayan otra vez en cemento y no en cultura viva?
- Exigencia: que el plan de reconstrucción de Pereira tenga un capítulo específico para cultura, con presupuesto asignado, cronograma público y veeduría del sector.
¿Usted o alguien que conoce necesita acompañamiento psicosocial luego del terremoto? Comuníquese al teléfono 123, opción 3, línea habilitada por la Alcaldía de Manizales.

El terremoto del 10 de agosto de 2026 marca la historia de nuestro territorio. Narrarlo ayuda a construir memoria y a reparar nuestras grietas emocionales. Si quieres escribir qué piensas o sientes y publicarlo en Barequeo, envía lo siguiente a barequeo@barequeo.com
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