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Queridas barequeras, queridos barequeros:
¿Cuál es la manera apropiada de comenzar este saludo luego del terremoto del lunes 10 de agosto? Por un lado está la tristeza por las personas que murieron. Recordamos en Caldas a Graciela Zapata López, Catalina Arango Sandoval, Fernando Alfonso González, Luis Alberto Duque Cortés, Óscar de Jesús Henao Marín, María Edilma Moreno y Alquiber Cortés Ospina que murió en Villamaría. Pensamos en la gente de Quibdó, de Pereira, de Cali, de Armenia y de los municipios más pequeños de los departamentos impactados. Además están los evacuados, los damnificados, las personas que están durmiendo en los albergues. Y los traumatizados, que somos todos.
Por el otro lado, claro, la alegría de sabernos vivos, el agradecimiento por la cultura de sismorresistencia que nos salvó la vida a 475.683 personas en Manizales. Esta es la parte, de esto que nos está pasando, que más me conmueve, constatar que hacer las cosas bien sí se nota: el agradecimiento por las paredes, los muros, las columnas, las planchas y toda la infraestructura que, aunque aporreada, nos dio tiempo de salir, y por todas las edificaciones a las que no les pasó absolutamente nada. Agradecimiento infinito con los constructores de la ciudad.
Sobre infraestructura, demoliciones, reforzamientos y reconstrucciones conversamos ayer en El Río Suena con Ómar Darío Cardona, una eminencia en la materia. Ómar Darío es uno de los responsables del reforzamiento de la Catedral y del Palacio de la Gobernación que gracias a eso no se cayeron. Él nos contó, entre otras cosas, que estamos hablando de un proceso de recuperación que durará por lo menos cinco años. Viéndolo así la pandemia fue menos grave, él asegura que esto es mucho más serio que el terremoto de Armenia. La pregunta principal que nos deja esta conversación es: ¿cómo podemos sacar lo mejor de este momento?, ¿cómo hacemos para que el proceso de reparación nos deje fortalecidos y disminuya, por ejemplo, el número de personas en la pobreza?, ¿cómo hacemos para que esto que nos pasó no se convierta en una condena? Ese es el reto que sigue.
En Barequeo hemos tenido la semana más movida (no es un chiste) desde que salimos al aire en junio del año pasado. Desde el mismo día del terremoto sabíamos que sería importante aportar una mirada particular para nuestros lectores y se activó el piloto automático de esa parte de Adriana, Camilo y yo que reconoce que informar bien es un derecho de los ciudadanos y que además entiende que estamos construyendo memoria. Hemos hecho hasta ahora tres episodios de El Río Suena: el de Ómar Darío, otro con Gina Villalobos, experta en sismos y en sismo resistencia y otro con María Alejandra González, sobre el Centro Histórico.
Hemos construido además cinco galerías de fotos con las historias personales, los daños y las afectaciones a partir de la reportería que hicimos en El Cable, Milán, el Centro y los barrios El Carmen, San José y Chipre. Sabemos que estas nos serán útiles para no olvidar a esa Manizales que existió hasta el pasado 10 de agosto.
Pero además estamos muy conmovidos con la respuesta que ha tenido una iniciativa de democratización del relato que hemos llamado Sismo Resistentes y en la cual hemos publicado, hasta ahora, un poco más de 20 textos de ciudadanos comunes y corrientes que atendieron el llamado para que narráramos juntos las historias alrededor del terremoto. Tenemos un número aún más grande en cola, que iremos publicando de manera dosificada porque no queremos sobreinformar.
Allí hemos leído a la psiquiatra Mariana Aranda contando cómo reaccionaron sus hijos y su mamá durante el sismo, al fotógrafo documental Juan David Rivera, quien tomó unas fotos impresionantes justo después de lo ocurrido, al politólogo David Fernando Barrera Niño, que hizo un análisis estadístico que muestra que los más golpeados por el terremoto son las personas de más de 60 años, a la exviceministra de Defensa, Daniela Gómez Rivas, que vive esta catástrofe desde la distancia, a la venezolana de La Guaira Elieen Rada, que sufrió el terremoto de su país y el de Manizales; y a la artista y poeta Paloma Serna Castaño que le dedica un poema a Manizales, entre muchos otros. Vienen muchos más de estos textos y les extendemos también a ustedes esta invitación. Los cofundadores de Barequeo hemos encontrado en la escritura una forma terapéutica de atravesar el temblor.
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