De economía, no sé; explíquenme…

La decisión de la Junta del Banco de subir los “tipos” es un castigo al gobierno nacional por lo que se consideran sus errores de política fiscal (déficit), y por su nivel de gasto.
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A ver… esto de la economía no puede ser solo para los expertos, pues está relacionado con la calidad de vida de todos y con criterios socioeconómicos y políticos como el de justicia social y redistribuitiva, que es una de las razones que mueve  buena parte de los ciudadanos a votar por una u otra propuesta. Lo digo a propósito del asunto de las tasas de interés que fija la junta directiva del Banco de la República al analizar el comportamiento de la inflación (o del costo de vida, como decimos los no-graduados en esto). Se nos explica que la Junta eleva esa tasa para frenar el consumo, cuando detecta que hay una inflación muy acelerada. Y se anota que hay inflación porque el consumo sube más que el crecimiento económico —o el aumento en la producción.

Entendemos que eso puede suceder cuando no nos aguantamos las ganas de comprar algo, sea por antojo, porque uno gana un poco más, o porque las tentaciones de las ofertas y la publicidad se vuelven irresistibles; o simplemente al ver a la vecina que estrenó nevera o moto. Además de las facilidades de crédito que nos ofrecen todos los días por teléfono las sufridas vendedoras de las empresas de telefonía, de las tarjetas de crédito y de los créditos de los bancos; o de las modalidades de crédito a través de las empresas de servicios públicos (tipo Brilla).

Hasta aquí pude concluir que para que la economía (la inflación) no se afecte, no deberíamos comprar tanto (Aunque no parece ser cierto que la gente con menor capacidad de compra compre mucho más solo porque lo publiciten, pero podría ser…). Esto, porque se entiende que el precio de los bienes y servicios se afecta cuando es mayor la demanda de ellos que la oferta: cuando hay escasez y cuando queremos que nos los entreguen ya, nos tienden a cobrar más por esas mercancías, u ofrecemos pagar más por ese servicio. El ejemplo más actual son los precios de las boletas para los partidos del Mundial, lo que cobran por una gaseosa o una cerveza en los estadios, o la tarifa del bus en las sedes de los partidos principales.

Se entendería entonces que en Colombia la inflación ha subido porque ha aumentado la demanda de ciertos bienes o servicios (veo muchas entregas de Amazon, Temu y demás, a precios menores que los de los almacenes nacionales). En particular, se detecta que los rubros más inflacionarios son: las comidas fuera de casa (el almuerzo de los que no van a la casa al medio día o no llevan “coca”, o las salidas a comer por antojo) y la tomadera de tinto, capuchinos y similares. También, el pago de consultas médicas y odontológicas, las matrículas y gastos de educación; así como los arriendos y las tarifas de electricidad, agua y gas. Sin embargo, en estos meses no parece haber una gran escasez de bienes, pero sí han subido algunos insumos como el petróleo y gas que se importan y cuyo precio internacional estaba alto, por la guerra de Estados Unidos contra Irak. Y relacionado con esto, entendí que no debemos comprar los productos que no se producen en nuestro país, o de los que no hay suficiente oferta nacional comparada con la demanda de los mismos (pero aceptemos que es imposible consumir solo lo nacional…).

Entonces, la inflación no nos conviene a ninguno, pero la sienten más fuertemente los estratos populares (algunos preferirían que no les den subsidios, o no les suban mucho el salario, pues compran más y nos afectan a todos: se vuelven pro-inflacionarios).

Ahora bien… si todos compramos menos habrá menos empleo; menos ingresos tendremos y se tendría que producir menos; ¿o no?. Incluso, los informales y rebuscadores se afectarían ante ese comportamiento anti-inflacionario, pues si tenemos menos dinero o gastamos menos, tomaríamos menos tinto callejero, comeríamos menos maní y compraríamos menos helados en Chipre. Aclaro que tuve la “curiosa” oportunidad de ver el video de una charla de Bukele en la que demostraba —con un ejemplo— que los empresarios no son los que generan empleo sino los consumidores; una forma de “empoderar” al ciudadano consumidor, ¿cierto?.

Bueno, ¿pero no pues que necesitamos generar más empleo y más riqueza, para que haya mayor circulación de dinero, mayor capacidad de compra y mayores posibilidades de ahorro? O si no, ¿cómo se van a entusiasmar los inversionistas si ven que el mercado potencial o el real es malo, y que el comportamiento del consumidor es cauteloso y conservador? Y peor si se trata de los famosos (y “queridos”) inversionistas extranjeros, a quienes —he oido— necesitamos que nos hagan el favor de venir con sus capitales y ganarse (llevarse) un interés y una plusvalía, con tal de que nos generen empleo y nos ayuden a producir bienes o servicios que ahora son escasos…

En otro sentido, lo que sí me parece claro es que al subir las tasas de interés lo que se afecta es la posibilidad de que compremos a crédito o hagamos préstamos para moto, carro o apartamento. Pero supongo que si no hiciéramos prestamos de dinero, si no nos endeudáramos, los bancos no existirían. O ¿será que si les pedimos pocos préstamos, entonces ellos bajan sus intereses, por aquello de que a menos demanda, bajan los precios? Lo dudo… Es que “el mercado no es perfecto”, he escuchado decir.

A mí me queda claro que la decisión de la junta del Banco de subir los “tipos” es de tipo político-económico (o económico-político). La entiendo mejor como castigo al gobierno nacional por lo que se consideran sus errores de política fiscal (déficit), y por su nivel de gasto —así sea gasto social— frente al menor recaudo de impuestos; lo mismo que por el endeudamiento que tiene con los bancos, la emisión de bonos del tesoro y demás. Esto —me imagino—, bajo el supuesto que las acciones del gobierno son responsables de una gran parte de la inflación. Y por aquí no me cuadra del todo el argumento de que la inflación se debe a que los colombianos estamos consumiendo mucho (en los estantes veo desde forros para celular, neveras, ropas, motos y hasta Teslas a la venta -“caros y baratos”. Me pregunto: ¿será que el comportamiento del consumidor sí es así de flexible o sensible frente al alza de las tasas?. Y ¿será que si suben las tasas de interés de los créditos, entonces baja el precio de la papa, la carne, el arroz, el capuchino, la electricidad y los arriendos? No lo creo, no lo he visto.

En paralelo, recuerdo muy bien que los constructores piden que se fomente el crédito para vivienda, pues así se reactiva su sector y se generará más empleo (en la “cadena” dicen). Pero si los créditos están muy altos, pues no habrá clientes para esa construcción y habrá menos construcción. En ese caso ¿se supone que los apartamentos que están para la venta bajarían de precio?. El Mercado no es tan flexible, explican unos expertos. Claro que cuando había mucho crédito hipotecario, con o sin subsidio a la tasa, los banqueros y los constructores estaban felices, aunque la inflación fuera relativamente elevada; ¿o no?.

Desde fuera de la cátedra de los expertos, tengo la corazonada de que esto de la política económica consiste en mantener un equilibrio inestable, “hacer maromas”, y darles gusto por turnos a unos o a otros. Como cuando se habla de que las ventajas o desventajas de que el precio del dólar suba o baje, depende de si uno importa o exporta. En consecuencia, me queda claro que la economía va bien o va mal, según el indicador que se mire. Y que en cada momento hay que escoger “de los males el menor” o fijar una prioridad, con base en la cual se sacrificarán algunos indicadores para favorecer otros. Veo que a eso es a lo que llaman política económica o criterios de manejo de la política económica. ¿Será?.

Ya en concreto, supongo que sí hacen falta incentivos, controles y estrategias para que se incremente la oferta de algunos alimentos y bienes que se pueden producir aquí, y no  haya que importarlos; así, ante la mayor oferta, serán más baratos y los podremos comer tranquilos sin tener que aportar a la inflación (¡Ah, pero verdad que si el precio es bajo, los finqueros no lo producen…!). ¿Es  así?.

Todo lo anterior, bajo el supuesto de que la economía capitalista (unas personas con dinero —así sea prestado— crean empresas —o invierten en acciones en bolsa—, contratan empleados y ganan más dinero) es indispensable aunque no intocable. Eso sí, me pareció entender que acerca de este supuesto existen diversidad de respuestas. ¿O tampoco entendí?.

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    Psicólogo, comunicador-periodista y magister en comunicación. Exprofesor y exdirectivo en la Universidad de Manizales. Experiencia en radio informativa, periodismo científico y columnista. Corriendo a des-atrasarme de lo que no había hecho antes.

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