Solo el pueblo salva al pueblo

Mientras los entes institucionales quedaron cortos, la gente fue la que sostuvo, la que apañó y logró ayudar a cientos de personas, vimos gente que no se conocía y se encontró para ayudar, vimos a organizaciones populares, colectivos y comunidades poner el cuerpo, el tiempo y el trabajo.
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Solo el pueblo salva al pueblo

Han pasado 20 días desde que el sismo nos sacudió y nos cambió la forma de ver la vida.

Desde entonces, la vida de los manizaleños, caldenses, risaraldenses, vallecaucanos y chocoanos no ha vuelto ni volverá a ser la misma.

Han sido 20 días de miedo, de angustia, de ansiedad, de noches sin poder dormir completamente tranquilos, de réplicas que nos devuelven al mismo momento y nos hacen sentir tan frágiles como los cristales que vi caer a mis pies cuando la tierra se movió. 

Intentamos seguir con nuestra vida, trabajar, salir, encontrarnos, reír, volver a nuestras rutinas, pero llega siempre un momento incómodo en donde recordamos lo ocurrido, recordamos a las víctimas, a los afectados, recordamos que muchos fuimos afortunados pero muchísimos otros, lastimosamente no.

Hay casas con grietas, hay calles heridas, hay familias que lo perdieron todo, vidas que se perdieron y muchos corazones que todavía están intentando entender cómo se sigue después de que en 2 minutos su mundo colapsó y se redujo a escombros.

Pero también, en medio de todo esto, pasó algo que nos moviliza como humanos: La solidaridad. 

Cuando las necesidades empezaron a aparecer, consigo llegó también algo más poderoso que el miedo: La organización.

Vecinos hablando con vecinos, barrios, preguntándose qué hacía falta, colectivos  reuniéndose, organizaciones populares moviéndose, barras juntándose, familias uniéndose y todo en pro de ayudar a quien más lo necesitó y sigue necesitando.

Hacer listas, recoger donaciones, cocinar, transportar, abrir espacios, compartir información, buscar a quienes estaban solos y acompañar a quienes más lo necesitaban, recoger escombros, buscar desaparecidos, resguardar personas, rescatar animales, prestar sus viviendas, sus vehículos o su compañía fueron las acciones que la gente tomó para sostener a otros en medio del caos y la zozobra.

Y una vez más entendimos algo que para nosotros no es una simple frase: “Solo el pueblo salva al pueblo”

El pueblo se salva cuando se organiza, porque una mano extendida es importante, pero muchas manos organizadas pueden sostener una ciudad.

Una persona puede ayudar a otra, pero una comunidad organizada puede cuidar, proteger, acompañar y reconstruir algo más grande.

Vimos que, mientras los entes institucionales quedaron cortos, la gente fue la que sostuvo, la que apañó y logró ayudar a cientos de personas, vimos gente que no se conocía y se encontró para ayudar, vimos a organizaciones populares, colectivos y comunidades poner el cuerpo, el tiempo y el trabajo para responder donde hacía falta, vimos que la olla compartida es una forma de resistencia, que el escuchar al otro salva vidas también, que un abrazo calma y que un puñado de cuido te brinda una mirada de agradecimiento que no olvidas jamás, que organizar una colecta, llevar un mercado, compartir información o acompañar a alguien que tiene miedo también es una manera de decir: No estás sola, no estás solo, aquí estamos.

Nadie se salva solo.

Nos salvamos en comunidad, nos sostenemos en colectivo, nos cuidamos cuando nos organizamos.

Y quizás esa sea una de las lecciones más profundas que nos deja todo esto: Que nuestra fuerza no está solamente en resistir individualmente, sino en encontrarnos con otros y convertir el miedo en organización, la angustia en acc  ión y la solidaridad en una fuerza colectiva.

No sé cuándo vamos a recuperarnos de esto, porque no termina en un día, ni en un mes, ni un año, tal vez algunas heridas nos acompañen durante mucho tiempo y aprovecho estas palabras para decirles, sigan donando, sigan compartiendo, sigan apoyando a emprendedores, a familias y animalitos que necesitan de todos para salir juntos de esta, nadie se salva solo… PORQUE SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO.


¿Usted o alguien que conoce necesita acompañamiento psicosocial luego del terremoto? Comuníquese al teléfono 123, opción 3, línea habilitada por la Alcaldía de Manizales.


Solo el pueblo salva al pueblo

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    Patronista industrial, barrista, feminista, corazón de partisana, mamá de Ayka y Pola, más manizaleña que los dedos de la 23 y las obleas de Chipre, aprendiz de rugby, mirando la vida desde varias perspectivas y en constante deconstrucción, sanando mi pasado y aprendiendo a abrazar cada versión de mí.

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