No a la geotermia en el Kumanday

28 de mayo de 2026

Concebimos más fácil el fin de la humanidad, que el fin del sistema capitalista; el fin del extractivismo, el desarrollo y el crecimiento, que implica siempre un crecimiento energético.
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La semana pasada se ha dado a conocer una luz verde del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible para el proyecto de exploración geotérmica “Nereidas” en zona rural de Villamaría y en el límite directo del Parque Natural de los Nevados. Sobre las razones técnicas, jurídicas y ambientales por las que nos oponemos de forma sistemática a este proyecto les dejo el enlace al comunicado que el Movimiento Socioambiental Kumanday ha publicado sobre este asunto y otros que dan cuenta de la “discusión” pública a la que ha dado lugar la decisión (COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA-MSAK.pdf). Por si no llegan a leerlo voy a hacer mi propio resumen de la posición y sus contextos.

Nos oponemos porque el proyecto podría vulnerar el ecosistema de páramo, subpáramo y bosques alto andinos que son vitales; son el corazón de un territorio vasto, que está en influencia directa con el Volcán Nevado del Ruiz (Kumanday) y todas sus conexiones geológicas y ecosistémicas, que van del norte del Cauca al suroriente antioqueño, pasando por Caldas, Tolima, Risaralda y Quindío. Es a lo que llamamos el Bioterritorio Kumanday. 

La desafortunada decisión surge en varios contextos que sirven para complementar lo complejo de un escenario en disputa que es el mediodía de una conversación difícil: la crisis civilizatoria. Y en la que muy poco hemos avanzado, como evidencia la postura del gobierno y de los actores privados interesados en el proyecto. Concebimos más fácil el fin de la humanidad (como especie), que el fin del sistema capitalista; el fin del extractivismo, el desarrollo y el crecimiento, que implica siempre un crecimiento energético.

En este contexto el ambientalismo, la defensa y cuidado del territorio se lee como un radicalismo ingenuo y la posición técnica (a la que se asigna una neutralidad política y estratégica) domina el escenario público. Al menos eso es lo que aparece en los medios de comunicación y en algunos escenarios de diálogo territorial. En este escenario CHE-EPM y sus funcionarios posicionan el discurso de pánico de una “posible crisis energética a nivel nacional” (el fantasma de un nuevo apagón) y de una “soberanía regional energética”, el mismo argumento que utilizan en sus demás agendas hidroextractivistas, de energía solar, etcétera, desde hace 50 años.

Lo hacen sin presentar argumentos técnicos (cifras de abastecimiento, claridades en el origen y uso de las energías a producir) y basado en el principio obsoleto de que la demanda energética siempre será creciente. Y digo obsoleto, si nos atenemos al contexto de unas crisis que no dan tregua, y en las cuales ya se ha probado que toda la “energía limpia” es reinvertida a un sistema insostenible y que no concibe el principio de la limitación de los recursos. CHEC-EPM no tiene ningún otro interés que no sea el de la acumulación de la riqueza detrás de sus proyectos, sean estos del origen que sea, limpios o sucios. Esto debería tomarse en cuenta, al momento de encarar una conversación pública en la que su voz es presentada como autoridad.

A este escenario privado, debería oponérsele una vigilancia pública, que al entender estas circunstancias actuales, actuará en coherencia con un discurso del cuidado de la vida y los ecosistemas. Y aquí el contexto es más complejo, porque al Gobierno y al Ministerio les pasa lo de la cobija que queda cortica, si se tapan la cabeza, se destapan los pies y viceversa. Es cierto que se hacen esfuerzos por realizar una transición energética, en relación con una agenda de transición de los combustibles fósiles, lo que implica desarrollar proyectos como “Geotermia-Nereidas”, esto explica porque un gobierno saliente firma una resolución tan polémica: es parte de su legado. Lo mismo que pasa con la transición en términos de riqueza, la propuesta de reemplazo son la producción agrícola y el turismo. La primera nos ha dejado la creciente bonanza aguacatera en Caldas, con unas nefastas consecuencias para la salud de comunidades, quebradas y ríos.

La conversación deberá continuar. Dejo algunas preguntas para abrir y problematizar las posiciones desarrollistas ¿Quién asume las consecuencias de una transición que ataca ecosistemas vitales para comunidades y territorio? ¿Son los actores privados interesados, las fuentes para posicionar un diálogo público en estos temas?

Les dejo enlaces a informes y podcast porque hay que meterle muela al asunto y no tragar entero.

https://www.instagram.com/baudoap/p/DYzLi6okbKt

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  • Educador popular, gestor cultural y creador en lenguajes de la imagen con 20 años de trayectoria en el diseño y realización de iniciativas sociales, culturales y comunitarias. Gestor e Integrante de la Corporación Nodo.

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