La semana siguiente al terremoto del pasado 10 de agosto Consuelo Henao Salazar salió del aturdimiento en el que la dejó la catástrofe y decidió ir desde el barrio San Jorge, donde vive, hasta el centro histórico de Manizales. Su misión era comprobar por sí misma lo que ya intuía a partir de los videos y fotos que circulaban por medios y redes sociales, sobre los daños que el movimiento de tierra causó en esa zona de la ciudad.
En los días siguientes al sismo fueron muchos los manizaleños que acudieron hasta la Plaza de Bolívar para ver una imagen que parecía hecha con inteligencia artificial y que salió en todos los noticieros: la torre Santa Inés, de la Catedral, inclinada hacia el interior de la construcción. La Plaza fue acordonada con cinta amarilla para evitar que los transeúntes se acercaran, así que la gente se agrupaba en una fila sobre la carrera 21, frente a la Gobernación de Caldas y el Edificio de la Licorera, y desde ahí sacaban sus celulares para tomarle fotos a una imagen que hasta hacía pocos días resultaba inverosímil.
Consuelo Henao, trabajadora social pensionada, también llevó su celular y también tomo fotos, aunque su objetivo no estaba frente a la torre ladeada de la catedral, sino de espaldas a ella, en un costado de la calle 23 entre carreras 22 y 23. Esa calle estuvo cerrada para peatones unos cuantos días, pero cuando Consuelo fue al centro ya se podía transitar. Su propósito era verificar el estado de la placa que recordaba el crimen del que fue víctima su hermano el 6 de septiembre de 1976, hoy hace exactamente 50 años.

“La placa de Carlos Fernando se fue en el terremoto. Quedó apenas una esquinita. Se borró hasta esta historia. Qué triste. Se fue todo en los escombros”, escribió desde su celular.
Hoy hace 50 años
El diario El Tiempo recordó este jueves 3 de septiembre en su sección de Hace 50 años la agitación social que estaba viviendo Manizales hace medio siglo, cuando el país estaba al mando del político liberal Alonso López Michelsen.
Según el periódico, el alcalde (e) de Manizales en ese entonces, Mario Humberto Gómez, decretó «el toque de queda y la ley seca, luego de que 29 personas, 10 militares y 10 estudiantes resultaron heridos en desarrollo de violentos disturbios originados por la destitución del rector de la Universidad de Caldas, Guillermo Arcila Arango, y el allanamiento del claustro por la fuerza pública. Ejército y Policía fueron blanco de una violenta pedrea, y desde las terrazas fueron lanzados ladrillos. Unos 350 estudiantes fueron detenidos en las instalaciones del Batallón Ayacucho».

Guillermo Arcila Arango fue un médico psiquiatra, profesor, humanista, casado con la poeta Dominga Palacios. Era una persona reconocida y apreciada por la comunidad académica, porque había llegado a oxigenar la universidad y a traer las corrientes modernizantes que conoció mientras vivió en Argentina. Precisamente por sus ideas se ganó señalamientos como «marxista» o «comunista» entre los sectores más retardatarios de la ciudad, aunque esos calificativos no se ajustaran a su perfil. El presidente López lo destituyó en la noche del 2 de septiembre, mientras se jugaba un partido del Once Caldas, e inmediatamente se militarizó la Universidad, lo cual provocó la reacción de los estudiantes. El alcalde decretó el toque de queda y la ley seca, pero esas medidas no aplacaron las protestas. Los estudiantes universitarios y los profesores salieron a protestar, y a las marchas se fueron sumando otras personas ajenas a la Universidad, como colegios y sindicatos.

Ese fue el caso de Carlos Fernando Henao, un chico de apenas 16 años, que cursaba quinto de bachillerato en el Instituto Universitario. Le decían Chócolo, era pelirrojo, muy pecoso, alegre, bulloso. Su hermana Consuelo dice que le gustaba bailar, oír a Nino Bravo, a Camilo Sesto y a Roberto Carlos. Su canción favorita era “Un gato en la oscuridad”. Había leído Corazón, el libro de Edmundo de Amicis, en una edición de la Colección Juvenil Cadete.
Carlos Fernando fue el cuarto de los siete hijos que tuvieron Carlos Eduardo Henao, profesor de literatura en un colegio de Manizales, y su esposa Messala Salazar. Consuelo es la mayor y le siguen Jaime Hernán y Patricia. Luego estaba Carlos Fernando, que nació el 5 de junio de 1960, y después llegaron Clemencia, Liliana y Julia Mercedes. “Yo me acuerdo de mis dos hermanos arrodillados junto a una cama, pegados del radio oyendo la transmisión de los partidos”. A Carlos Fernando le encantaba el fútbol. Iba al estadio con los amigos, pertenecía a un equipo y jugaba con vecinos y compañeros. Vivía en el centro, en una casa esquinera en la calle 26 entre 21 y 22. Quería irse para la Naval y hacer la carrera militar.
Consuelo dice que era un chico como cualquiera. Le gustaba tener plata y para ganársela trabajaba en vacaciones haciendo buñuelos en la cafetería El Coquito, cerca de su casa. No perdía materias pero tampoco era tan estudioso. “Era buen hijo, siempre muy preocupado por Liliana, mi hermana autista… el decía ¿qué va a ser de Liliana? y yo le decía: “después se verá””.
Un policía disparó
El 6 de septiembre de 1976 la ciudad seguía con toque de queda y ley seca. Ese lunes algunos estudiantes y profesores del Instituto Universitario y el Instituto Chipre se sumaron a una marcha que se dirigió hacia el centro. Carlos Fernando acudió con varios compañeros, entre ellos su amigo Jorge Wilson Rivera, quien años más tarde se convirtió en agrónomo.
Su hermana Consuelo recuerda: «hubo señalamientos muy dolorosos… que por qué un niño de 16 años estaba a esas horas en una protesta, que por qué no estaba en la casa… como si fuera tan fácil para unos papás atajar a un muchacho de 16. En mi casa siempre hubo disciplina fuerte y todos éramos obedientes y sanos. Jamás pensamos que algo así podría ocurrir”.

Lo que ocurrió se resume en un expediente de 36 páginas del Tribunal Superior de Manizales. En la protesta participaban más de 500 personas. La gente se agolpó en la carrera 23, frente al edificio del Banco de la República, y algunos lanzaron piedras y quebraron dos vidrios del Banco. Los testimonios de los policías dicen que dispararon para dispersar a la multitud, con el fin de evitar que se tomaran el Banco. Aunque ningún testimonio o evidencia indicó que el objetivo fuera tomarse esa edificación, el argumento sirvió para que el juez de primera instancia dijera que no había mérito para convocar al Consejo de Guerra contra Carlos Arturo Pérez Rivera y José Evelio García, los dos agentes implicados en la muerte de Carlos Fernando Henao. El Tribunal Superior de Manizales compiló más testimonios y con base en ellos revocó el fallo de primera instancia y regresó el proceso al Departamento de Policía Caldas para un nuevo análisis y un posible juicio contra los dos policías. Al final, nada de eso ocurrió.
Los testimonios de quienes comparecieron ante el Tribunal son contundentes: cuando se oyó el primer disparo la multitud corrió y “al parecer ese joven era el menos rápido”. Algunos dicen que escucharon entre 8 y 10 disparos, otros hablan de hasta 18 y otros mencionan ráfagas. Todos coinciden en que ningún manifestante llevaba armas de fuego y que los disparos provinieron de la policía.
- Carmenza Ramírez Lema, estudiante: «los policías que estaban situados en la esquina del Banco de la República tenían sus armas listas y enseguida se oyeron los disparos. Fueron varios. No puede precisar cuantos. Dice que uno de esos disparos le pasó muy cerca (…) al salir de donde estaba escondida vio dos heridos».
- Pablo Santander Mejía, transeúnte-testigo: «la gente les gritaba a los policiales «ustedes son los que venden la nación», los agentes se inquietaron al ver tanta gente y cargaron las armas, que eran largas, no revólveres».
- Luz Marina Trujillo Ocampo, institutora: «los dos policías que estaban allí parados se lanzaron a la calle y empezaron a disparar».
- Gustavo Jaramillo Arango, periodista: «frente a él se encontraba el cuerpo de un joven de camisa roja que estaba herido y manaba gran cantidad de sangre dejando en el piso un charco grande. Varios agentes al mando de un oficial decían «Dejen ese hijpueputa ahí» (…) el cuerpo del herido fue lanzado a una volqueta que con policías y piedras llegó al lugar; de la volqueta fue tirado nuevamente al suelo en forma violenta».
- César Augusto Rico González, testigo: «preguntado a qué distancia aproximada los uniformados le estaban apuntando dijo que por ahí de 15 a 20 metros».
El estudiante de medicina Alfonso Alpino Rodríguez Lotero resultó herido en el pie, mientras que Carlos Fernando Henao Salazar recibió una bala en la cabeza. Permaneció seis días en el hospital en estado vegetativo. Lo desconectaron el 12 de septiembre.
“Nos volvimos una familia muy triste… El resto de su vida mi mamá conservó el saco, los zapatos, el bluejan, toda la ropa que me entregaron ensangrentada en el hospital. La guardó en una maleta junto con el expediente, los recortes de La Patria y un ejemplar de la Revista Alternativa”, dice Consuelo.
Desde el principio Messala dijo que ninguna plata le devolvería a su hijo y por eso jamás intentó una indemnización. En cambio aspiraba a una sentencia en la que un juez condenara a la Policía por el crimen, pero eso no pasó.
Este caso quedó registrado en el Informe de la Comisión de la Verdad, en el volumen «Colombia Adentro». Allí se indica: «Una de esas balas lo mató y fue la Policía. Como institución nunca respondió. […] Nadie nos pidió disculpas, nadie dijo perdón, nadie nos vino a decir: “venga, y ustedes ¿cómo están?” […] Al que disparó, —la gobernadora [Pilar Villegas de Hoyos]—a través de su secretario de Educación–, lo contrató como educador en el Instituto Miguel Antonio Caro, que queda en la Cuchilla del Salado, una vereda de aquí de Manizales. […] Yo le conté a mi papá y a mi mamá y ellos como muy silenciosos, y luego mi mamá va diciendo: “Venga, ¿y ese fue el premio que le dieron?”
Una placa para la memoria
Hasta el pasado 10 de agosto a las 7:34 a. m. una placa de mármol, en un costado del edificio de Frisby, frente a la Catedral, recordaba a Carlos Fernando Henao Salazar en el lugar en el que cayó herido de muerte. La placa decía:
A
Carlos Fdo. Henao S.
Asesinado en Sep. 6/76.
En lucha contra la opresión política

¿Quién y cuándo puso esa placa? Consuelo Henao solo tiene una certeza: la iniciativa no vino de ninguno de los miembros de la familia.
Patricia Henao, otra hermana de Carlos Fernando, confirma: “la placa la pusieron los estudiantes de la Universidad de Caldas en conmemoración del estudiante caído; esa placa no la puso la ciudad, sino la gente de la universidad».
Liliana Mejía, dice que ella participó activamente en las marchas que se hicieron en los meses siguientes al crimen y que cree que la placa la pusieron los profesores de la Universidad de Caldas y el movimiento estudiantil de la época.
María Gemma Salazar complementa: la placa la fijaron en “la marcha del silencio”. Javier Arias agrega que fue en la “Marcha de las Antorchas, en la conmemoración del estudiante caído”.
Marcha de las Antorchas, Marcha del Silencio, Marcha del Estudiante Caído… El agrónomo Jorge Wilson Rivera, quien presenció el crimen y era amigo de Carlos Fernando, tiene otra visión: “la placa la pusieron tres o cuatro meses después. No lo tengo claro. Eso lo pagó alguien de la Juventud Comunista y el mensaje era que mostraban a Carlos Fernando como un mártir de la protesta social. Eso a mí me indignaba porque nosotros no teníamos nada que ver con eso. Pero la placa la pusieron los comunistas o la gente de los sindicatos de esa época”.
Un año después, en septiembre de 1977, tuvo lugar el Paro Nacional, con fuerte incidencia en Manizales y en la Universidad de Caldas. Para ese entonces ya existía la placa de homenaje a Carlos Fernando Henao. Además, para conservar su memoria, en su momento le dieron su nombre al teatro del colegio Inem.
Así como es difuso el origen de la placa, también se va volviendo difusa la imagen de Carlos Fernando, según su hermana Consuelo: «en mi casa no éramos de fotos, ni de videos ni nada de eso. No tenemos fotos de cuando estábamos chiquitos ni de toda la familia junta. Ya han pasado muchos años y algunas cosas se van perdiendo en la memoria… pero otras no».

