La historia como catálogo de lo posible

La historia como catálogo de lo posible, como mezcla de suerte e intentos por controlar el resultado, está igualmente llena de episodios alentadores y horrorosos.
Compartir publicación en

La historia del mundo se puede pensar como una vasta fila de tambores de tómbola girando todo el tiempo. Decillones y decillones de tambores girando simultáneamente. Cada tómbola está llena de papelitos con respuestas a alguna pregunta. Una responde qué voy a comer de almuerzo mañana, otra dice quién va a ganar la Vuelta a España este año, otra determina si estallará una bomba atómica en el próximo minuto, otra más dice quién será el próximo dictador de Djibouti. Los papelitos dentro de cada tómbola representan una oportunidad de que alguna de las respuestas resulte.

Cada oportunidad tiene una probabilidad de resultar. La composición de las tómbolas determina esa probabilidad. Hay unas que se componen de respuestas que queremos dejar a la suerte, como el resultado de un chance idealmente justo. Hay otras que se componen de papeles que nosotros mismos escribimos y que peleamos por incluir en el juego; hay tómbolas que tratamos de intervenir todo el tiempo para que la composición cambie antes de que se anuncie el resultado. Aparte de algunos casos, control y suerte se mezclan todo el tiempo, en distintas proporciones, lo que le inyecta un sentido de emoción y tragicomedia al curso de la historia.

Una especulación filosófica deprimente dice que, por la razón que sea, cada una de las decillones de tómbolas en movimiento tiene un solo papelito. Nunca hubo oportunidad de que sucediera algo distinto a lo que sucedió en el pasado. Lo único posible en el futuro es lo que realmente sucederá. Eso de «oportunidad» de que algo suceda es ilusión; tenemos que conformarnos con la idea de que esforzarse y no esforzarse son tareas igualmente vanas. Quienes realmente tienen fe en Dios (y la fe real es un espécimen rarísimo) se dejan vivir bajo la confianza de que los papelitos están arreglados para su propio beneficio en la Eternidad o que Sus designios son inescrutables o que somos ángeles caídos o lo que sea.

La mayoría de nosotros actúa bajo la suposición de que en cada tómbola que nos importa hay más de un papelito, que podemos cambiar el curso de la historia, que lo que sucedió pudo haber sucedido de otra manera. Por eso argumentamos que es mejor una opción que otra para el almuerzo, por eso los deportistas entrenan y no solamente rezan, por eso los espías conspiran y los activistas hacen cosas para mover la motivación de los políticos. Las historias que uno lee en los libros, las buenas historias, son catálogos que nos muestran cómo la combinación de contingencias y actividad organizada determinaron el resultado de muchas tómbolas. Cómo el tráfico transatlántico de esclavos resultó como resultó, cómo los bandoleros torturaban prisioneros, cómo los colombianos varones mayores de 21 años lograron plena ciudadanía en 1936 y luego las mujeres votaron por primera vez en 1957.

Tuvo que haber sido posible todo lo que realmente pasó. Una pieza de evidencia que tenemos de que era posible es, por supuesto, que realmente pasó. Otra es que cuando contemplamos planes nos vamos haciendo ideas de oportunidades abiertas, elegimos unas y no otras, y sabemos que si nos quedamos quietos probablemente resultará lo que no queremos. La historia como catálogo de lo posible, como mezcla de suerte e intentos por controlar el resultado, está igualmente llena de episodios alentadores y horrorosos. En qué proporción vayan a distribuirse en el futuro es algo que estamos decidiendo nosotros, en este momento, con nuestras propias manos metidas en las tómbolas.

Si valoras el periodismo artesanal, ayúdanos a seguir adelante.
Cada aporte, grande o pequeño, hace la diferencia. Puedes apoyarnos a través de Vaki.
  • La historia como catálogo de lo posible

    Pereira, 1987. Filósofo. Le interesa cómo decidimos bien y sabemos cosas bajo el supuesto de que somos frágiles y falibles. Investiga y escribe sobre cómo pensamos y decidimos cuando tenemos afán y cuando nos falta formación o información.

Publicaciones relacionadas

Si valoras el periodismo artesanal, ayúdanos a seguir adelante.
Cada aporte, grande o pequeño, es una pepita de oro valiosa para nosotros. Puedes apoyarnos con donaciones en la cuenta de ahorros Davivienda 108900805756 a nombre de la Fundación Barequeo (NIT 902045164-5) o a través de Vaki.

En Barequeo nos interesa el periodismo artesanal, hecho a mano, con tiempo para escribirlo y tiempo para leerlo. Buscamos historias y enfoques como quien busca pepitas de oro.

Somos un grupo de periodistas que, desde Manizales, Colombia, generamos un medio de comunicación para fortalecer la deliberación pública desde nuestro territorio.

Creemos en la veracidad, la argumentación, el disenso y el valor de la escritura para la construcción de memoria histórica.

Correo: barequeo@barequeo.com

Cada aporte, grande o pequeño, es una pepita de oro valiosa para nosotros. Puedes apoyarnos con donaciones en la cuenta de ahorros Davivienda 108900805756 a nombre de la Fundación Barequeo (NIT 902045164-5) o a través de Vaki

Codirigen: Adriana Villegas Botero, Ana María Mesa Villegas y Camilo Vallejo Giraldo.