Un Encuentro con la Memoria y la luz de la isla de Orika
Hay proyectos que no solo se leen o se contemplan: se sienten en la piel como el calor del trópico y el pulso vivo de todo un pueblo. En las entrañas de la Isla de Orika, existen, alrededor de 300 familias que sostienen un entramado de saberes y resistencia que le da sentido a la herencia cimarrona en el Caribe colombiano.
En este 2026, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes reconoció al proyecto «Las hijas de Orika prenden el fuego», una iniciativa viva, comunitaria y luminosa liderada por Paola Varela, conocida como Paola la Estenopeica.
Publicista y fotógrafa experimental radicada en Manizales, Paola trazó un puente entre la Ciudad de las Puertas Abiertas y la Isla de Orika (Isla Grande, en las Islas del Rosario). Su escenario no es un estudio cerrado, sino un territorio afrodescendiente vibrante donde el paisaje marino, la red comunitaria y la tradición oral tejen el día a día a través de la fotografía experimental.
La solidez de este proyecto en Orika, radica en la trayectoria de su autora. Magíster en Desarrollo y Cultura, Universidad Tecnológica de Bolívar en Cartagena. Cuenta con años de experiencia en educación superior en facultades de Diseño y Comunicación, sumada a su formación en fotografía experimental en el Truman College de Chicago. Su trabajo en investigación-creación se especializa en los procesos históricos de la imagen y la luz aplicados a la memoria cultural, el patrimonio y el territorio. Con una labor pedagógica que abarca la producción editorial y el trabajo comunitario, Paola la Estenopeica transforma la técnica fotográfica en una herramienta activa de preservación y diálogo intergeneracional.
El diálogo con la gestora de la luz compartida.
1. Entre el arte y el sentir comunitario
Laura Alvarez: Pao la Estenopeica, ¿cómo se define en el proyecto «Las hijas de Orika prenden el fuego», y a través de qué redes o plataformas digitales se puede seguir y acompañar este proceso de memoria viva?
Paola la Estenopeica:
Siento que soy una artista e investigadora cultural. El rol mío es ser un medio entre lo que identifico como necesario para el territorio de Orika que es la comunidad colombiana tejida por matronas sabedoras, pescadores tradicionales, jóvenes y niños— y lo que la misma población decide acoger y desarrollar. De esa escucha mutua surge «Las hijas de Orika prenden el fuego», el proyecto con el que este año obtuve un premio en el Ministerio de Cultura y con la propuesta en fotografía, potenciar los procesos comunes.
La página de Instagram de Orika (@proyecto_orika) se asume como un diario de campo personal y compartido. Es una ventana viva para que la gente de la isla y quienes se interesen por este caminar puedan identificarse, reconocerse y acompañar el proceso de construcción cultural.
2. El eco de Benkos Biohó
Laura Alvarez: Bajo la brisa isleña de Orika, ¿qué la motivó a elegir las preguntas, el diálogo y el caminar etnográfico como la vía para tejer los relatos de cada mujer en Orika?
Paola la Estenopeica:
¨El contexto de Orika viene impregnado de un legado histórico imborrable. Orika es la hija de Benkos Biohó, el líder cimarron que impulsó la libertad y la creación de San Basilio de Palenque. Cuando la comunidad de Isla Grande vivió sus procesos de titulación colectiva frente a las imposiciones del Estado, deciden recopilar su memoria, unirse y renombrarse como Orika para reafirmar su autonomía y hacerse evidentes ante la nación.
Con el proyecto ganador del Ministerio de Cultura, «Las hijas de Orika prenden el fuego», busco preguntar desde ese mismo reconocimiento:
¿Qué hacen las mujeres en la cocina para representarse y mantener la memoria?
¿Cómo sostener ese legado de cimarronaje, autonomía y sazón frente al paso del tiempo?
Eran preguntas sencillas, pero con la intención profunda de generar una reflexión propia para que las prácticas culinarias y los saberes no se desvanezcan, sino que se sostengan como patrimonio vivo de la comunidad.



1 y 2 Cartillas creadas por Paola Varela con el resultado del proyecto ganador del Ministerio de Cultura: «Las hijas de Orika prenden el fuego» – 3 Tomada por Paola Varela en fotografía exposiciòn cianotipia
3. El motor que impulsó el sueño ante el Ministerio de Cultura de Colombia.
Laura Alvarez: Llevar la voz de la isla a nivel nacional es un logro de varios procesos creativos. ¿Cuál fue el motor principal que la inspiró a radicar esta propuesta ante el Ministerio de Cultura?
Paola la Estenopeica:
«El motor principal siempre ha sido la unión entre la búsqueda personal e investigativa y la filosofía del sentipensar de Orlando Fals Borda: sentipensar el territorio y el maritorio desde la vivencia de la propia comunidad.
Existe una interacción vital entre los cuerpos, la memoria y el mar. El propósito del proyecto, es fortalecer y empoderar esos cuerpos-memoria-territorio para que logren ser autónomos y visibles; que no queden en el anonimato. El verdadero logro es que la comunidad de Orika que pertenece al distrito de Cartagena de Indias, mantenga el poder y el orgullo de sostener la herencia cimarrona.»
4. La luz de la cámara estenopeica en el paisaje marino
Laura Alvarez: Así como una cámara estenopeica atrapa la luz para revelar una imagen única: ¿cómo se reveló Orika en el camino de Paola Varela y qué la llevó a conectar con la fotografía experimental y las raíces?
Paola la Estenopeica:
Desde las primeras veces que estuve por largos periodos en la isla de Orika, se practicó la fotografía estenopeica y ocurrió un encuentro con la gente y con la memoria justo, en el diálogo directo.
La fotografía estenopeica genera una imagen invertida, un negativo en blanco y negro, la memoria funciona de manera similar: es un concepto, un espacio que habita en la mente pero que también se vive y se siente.
A partir de ese instante, se convirtieron las herramientas de salvaguarda para propiciar el relevo intergeneracional entre los adultos mayores (sabedores y sabedoras) y los jóvenes. A través de tres técnicas —la fotografía estenopeica, la cianotipia y el dibujo— se crearon nuevas formas de narrar la tradición oral, abrazar el paisaje terrestre y celebrar esa relación entrañable que la comunidad de Orika sostiene con el maritorio.


Fotografía en técnica estenopeica – Isla de Orika.
5. Un mensaje para la juventude y el futuro de Orika en Colombia.
Laura Alvarez: En un mundo de contenidos efímeros, ¿cómo puede la juventud descubrir la mirada creadora y encontrar en el proyecto «Las hijas de Orika prenden el fuego», la inspiración para su despertar creativo?
Paola la Estenopeica:
Este proyecto ganador apuesta firmemente por la cocreación y la Investigación-Acción Participativa. Llevo de 13 a 14 años compartiendo con la comunidad de Orika; he reído, he llorado y he aprendido a habitar el territorio con ellos. No se trata de llegar como alguien externo a imponer una idea, sino de tejer juntos desde la vivencia, en el territorio.
Dinámicas como la turistificación intensiva o las presiones económicas hacen que a veces el valor monetario intente imponerse sobre el valor simbólico y el tejido comunitario. Por ejemplo, muchas cocinas familiares o festivas se ven desplazadas por menús pensados solo para el visitante.
Por eso, la invitación a los jóvenes es a involucrarse en procesos directos, vivos y vivenciales. Quiero que sientan que la red comunitaria es su mayor tesoro y la cocreación una herramienta de resistencia. El arte permite cuidar el legado de sus ancestros con orgullo, respeto y autonomía.
Un homenaje al fuego que no se apaga
El galardón otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes a «Las hijas de Orika prenden el fuego» no es solo un triunfo creativo; es un tributo a las mujeres de la isla, a la memoria de Benkos Biohó y Orika, y el trabajo amoroso y constante de Paola Varela (Paola la Estenopeica). En cada sazón, en cada captura fotográfica y en cada relato al borde del mar, el fuego de la memoria sigue encendido para iluminar a las presentes y futuras generaciones de Orika.