«Hoy en día pareciera que esa idea de la constituyente se está planteando ya no como «cartas de batalla» sino como unas «cartas de la opinión», donde un sector político, que se siente con la opinión a su favor, le pretende imponer la visión de país a su contrario». Es lo que dice Camilo Vallejo Giraldo en esta videcolumna, luego de conocerse que el presidente Petro insisitirá con su idea de cambiar la Constitución, aún después de finalizado su periodo.
La constituyente la han pedido las FARC, el uribismo y ahora el petrismo. No es una coincidencia sino un síntoma. Cada vez que un sector político no consigue lo que quiere por las vías institucionales o por las vías del acuerdo político, propone cambiar las reglas. En esta columna argumento que la Constitución del 91 no está vieja, que merece reformas serias, pero que esas reformas no pueden nacer de la urgencia electoral de un gobierno que se acaba.