«Don Jaime en el ascensor», de Octavio Escobar Giraldo (fragmento)

Publicamos dos capítulos de "Don Jaime en el ascensor", el nuevo libro de Octavio Escobar Giraldo. Fue editado por Matiz, en su colección "Matizando lectores", para público juvenil.
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El transporte del colegio es una camioneta blanca y como yo soy de los últimos que se sube, tengo que acomodarme en una silla que se desdobla y que obstruye el corredor. No viajo tan cómodo como en el bus del otro colegio, pero no está mal. Lo conduce un señor ya mayor que parece que le tiene miedo a los semáforos en verde porque nunca aumenta la velocidad. Es amable pero no conversa mucho. Me asombra que usa camisas de manga corta hasta en los días más fríos.

Una cosa buena de mi puesto es que siempre me bajo de primero. Ya soy un experto en abrir la puerta corrediza. La otra ventaja es que a mi lado se sienta Silvana, que es mayor que yo. Creo que estoy enamorado de ella. A mis compañeros no les gusta porque es muy seria y usa gafas, pero a mí me parece que tiene ojos bonitos. Es la arquera del equipo femenino de fútbol del colegio y es de eso de lo que conversamos, de fútbol.

Los dos somos admiradores de Cristiano Ronaldo. Yo pienso que es raro que a ella, que lo que hace es evitar goles, le guste un delantero, pero una vez vimos juntos un partido de la selección de Portugal y me pareció que le gusta por los mismos motivos que ella me gusta a mí y no tanto por razones futbolísticas. Al principio me dieron celos, pero después me di cuenta de que ella es muy joven para entenderse con Cristiano Ronaldo, que además vive muy lejos, y dejé de preocuparme.

Ahora sé que también admira a Messi y a varios arqueros, y que con su padre ve partidos viejos y el jugador que de verdad le parece impresionante es Ronaldo, el delantero de la selección Brasil de principios de este siglo. Hace poco me compartió un video de cuando era joven y, por lo que vi, era imparable. Le decían “El fenómeno”. Después como que se lesionó una rodilla muy feo y siguió siendo bueno, pero ya no tanto. De todos modos, es uno de los grandes goleadores de los Mundiales. El fútbol es así.

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Tengo que confesar que apenas me senté al lado de Silvana a mí se me olvidó que don Jaime estaba en el ascensor.

A los dos nos ha ido bien en los campeonatos internos del colegio. Silvana no ha permitido ni un gol y yo voy de segundo en la lista de goleadores, detrás de Ignacio Reyes, que es un año mayor que yo y entrena en una academia de fútbol. Dicen que todos los días se levanta a las cuatro de la mañana y que a veces se queda dormido en las últimas clases. También dicen que si no fuera porque los profesores lo apoyan y le dan la posibilidad de recuperar notas, ya hubiera perdido años. Es muy cuidadoso con su pelo. Los defensores lo despeinan para que los empuje y los árbitros le saquen tarjeta amarilla o lo expulsen.

Silvana y yo no entrenamos tanto, y ninguno de los dos piensa ser futbolista en el futuro. Yo quiero ser médico, como mi papá. Silvana dice que sus padres son bajitos y que ella puede ser arquera ahora porque creció rápido, pero que se va a quedar pequeña apenas sus compañeras se estiren, y el técnico la va a reemplazar por su suplente, que ha progresado mucho.

—Además soy miope.

Esa conversación la tuvimos en el restaurante escolar, a la hora del almuerzo, y yo me quedé esperando que me dijera qué quiere ser en el futuro, pero agachó la cabeza y se concentró en comerse la sopa de ahuyama.

Es muy juiciosa con la comida. Yo a veces dejo cosas: las ensaladas de remolacha, las arvejas, la crema de arracacha. Lo que no me gusta.

La acompañé con la sopa de ahuyama y un minuto después estábamos hablando de una serie coreana que ella está terminando de ver y que a mí no me interesó. A ratos parecía que me estaba regañando por no tener sus mismos gustos.

Cuando estábamos acabando el postre de piña repitió que sabe muy bien que ya no va a crecer más y se levantó como para estirarse contra lo que decía.

La miré. A mí me parece que tiene la estatura perfecta.

"Don Jaime en el ascensor", de Octavio Escobar Giraldo (fragmento)
Ilustración de Luisa María Bedoya Bueno.

Martín va al colegio, juega fútbol y se adapta a los cambios. No solo a los de su cuerpo que crece, sino también a los familiares: vivía en una casa grande, pero se mudaron a un apartamento estrecho; estudiaba en un colegio con uniformes bonitos y mucha tecnología y ahora asiste a un colegio público; era amigo de Vanesa y ahora está interesado en Silvana.

Con Don Jaime en el ascensor Octavio Escobar Giraldo regresa a la literatura juvenil. Las láminas más difíciles del álbum (1995), El mapa de Sara (2016) el libro-álbum El viaje del príncipe (2019) y Manu (2024) son las obras que este autor manizaleño había publicado para adolescentes. Don Jaime en el ascensor es su quinto libro pensado para estos lectores.

La obra fue ilustrada por Luisa María Bedoya Bueno y acaba de ser publicada por Matiz Editorial dentro de su colección «Matizando lectores», que se dirige al público infantil y juvenil. En una época en la que tantos adultos se preocupan porque supuestamente «los niños y jóvenes no leen», este título es una buena opción para tener en cuenta en el plan lector de los colegios, o para regalar en Navidad.

El volumen se divide en dos partes. La primera trae 29 capítulos y la segunda nueve. Los dos capítulos que publicamos, el 8 y el 9, corresponden a la primera parte y fueron publicados entre las páginas 36 a 41 del libro.

Don Jaime en el Ascensor

Octavio Escobar Giraldo

Matiz Editorial

Manizales

Agosto de 2026

176 páginas

ISBN: 978-628-97127-7-3

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  • Retrato de Octavio Escobar Giraldo

    Manizales, 1962. Médico jubilado y ganador en dos ocasiones del Premio Nacional de Literatura. Es autor de las novelas El último diario de Tony Flowers (1995), Saide (1995), 1851 (2007), Destinos intermedios (2010), Cielo parcialmente nublado (2013), Después y antes de Dios (2014), Cada oscura tumba (2022) y Cassiani (2023).  Ha publicado además los libros de cuento De música ligera (1998) y Hotel en Shangri-La (2004), y los libros para jóvenes Las láminas más difíciles del álbum (1995), El mapa de Sara (2016) el libro-álbum El viaje del príncipe (2019) y Manu (2024). Su experiencia médica la vertió en dos poemarios: Historias Clínicas (2016) y Manual de hipocondría (2022).

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