Esa sensación sembrada en el cuerpo

Me recuerda el “mal de tierra”, eso que cuentan los que bajan de los cruceros, eso de sentir que el piso se mueve en tierra firme después de bajar del barco. El terremoto me dejó esa sensación en el cuerpo.
Compartir publicación en
Esa sensación sembrada en el cuerpo

“Se puede soportar todo el dolor si se pone en una historia”

Isak Dinesen

Hoy escucho el sobrevuelo de los helicópteros y las sirenas de las ambulancias,

Dicen en la radio que fue el terremoto más fuerte en los últimos cien años.

Estoy tratando de ordenar un poco tanto los objetos como las emociones

y volver a la cotidianidad, que también es terrible.

.

Muy frecuentemente tengo la sensación que está temblando otra vez.

Y puede ser… o no.

Ayer dijeron que hemos tenido más de 100 réplicas.

Yo no he sentido ninguna

O las he sentido todas, la verdad que no lo puedo saber,

creo que me quedó esa sensación sembrada en el cuerpo.

Me recuerda el “mal de tierra”, eso que cuentan los que bajan de los cruceros,

eso de sentir que el piso se mueve en tierra firme después de bajar del barco.

El terremoto me dejó esa sensación en el cuerpo,

como un pequeño mareo que no cesa.

.

Tengo pocos cuadros en casa.

Ayer me di cuenta que todos quedaron torcidos,

así decidí que van a quedar por un tiempo, no quise ordenarlos.

Son como un monumento, como algo que dice «aquí algo pasó»

y sí.

Aquí se detuvo el tiempo mientras la tierra comenzó a temblar.

.

Estoy en el último piso del edificio y las tejas de barro golpean con fuerza el techo de madera,

La respiración me muestra el ritmo de las emociones

Tengo los ojos muy abiertos, los músculos rígidos, y el movimiento acelerado

Tomo las llaves, corro hasta la puerta de entrada y la abro.

El celular está 4 pasos atrás y el kit de supervivencia en la última habitación de la casa,

renuncio a ellos. No puedo regresar.

El edificio parece una planta en medio de un huracán.

Hay un sonido que no reconozco,

Imagino que es el movimiento de las estructuras y de la tierra rugiendo.

Pienso en La Guaira

No sé si correr escaleras abajo sabiendo que son las estructuras que primero colapsan

o si quedarme en el último piso a esperar que el edificio entero se desplome estando yo adentro.

Tengo en el cuerpo la sensación de poder quedar enterrada viva o aplastada en cualquier instante.

El movimiento es cada vez más violento.

Grito sin sentido,

no sé, tal vez quiero avisar que todavía hay alguien en el último piso.

Decido correr por las escaleras que se mueven con furia.

En el último tramo de abajo me encuentro con los vecinos que dudan si salir o no.

Recuperando la calma los animo a continuar, «dale, dale que ya falta poco».

Cuando llego a la calle, necesito sentarme y sacar todo con un llanto sin lágrimas.

Mientras en un profundo acto de humanidad, la mano de un desconocido llega a mi hombro.

.

Pasaron y quedaron los sonidos

de los objetos cayendo,

de mis gritos desgarrados,

de las estructuras de cemento zarandeándose,

de las sacudidas descomunales,

Pasaron muchas cosas aquí mientras el terremoto,

pero, sobre todo

por acá pasó la posibilidad de la muerte,

esa que también me ha rozado tantas veces…

pues por acá estoy

y algún día nos encontraremos,

este lunes 10 de agosto, otra vez, no fue.

***

La escritura es una herramienta de gestión emocional. Escribí este texto como un acto de catarsis frente al terremoto del 10 de agosto. Los eventos no simplemente pasan, nos pasa algo a cada uno cuando los vivimos, ahí surge la singularidad de lo humano y es la palabra la que nos ayuda a enlazar pensamiento y emoción, a detenernos un poco y a comprender como cada uno de esos eventos, nos afectan, nos transforman, nos construyen. Es este texto también, un acto encuentro y de acompañamiento en la distancia, aquello que solo permite la palabra. Los escucho o como mejor podríamos decir en este contexto, Los Leo.


¿Usted o alguien que conoce necesita acompañamiento psicosocial luego del terremoto? Comuníquese al teléfono 123, opción 3, línea habilitada por la Alcaldía de Manizales.


Esa sensación sembrada en el cuerpo

El terremoto del 10 de agosto de 2026 marca la historia de nuestro territorio. Narrarlo ayuda a construir memoria y a reparar nuestras grietas emocionales. Si quieres escribir qué piensas o sientes y publicarlo en Barequeo, envía lo siguiente a barequeo@barequeo.com

  • El texto y/o las fotos que quieres publicar. Escribe el título con el que quieres que aparezca.
  • Adjunta tu foto, una breve biografía (2 o 3 líneas) y tus redes sociales, si tienes.
  • No publicamos textos anónimos ni denuncias o acusaciones que no podamos verificar.
  • Cualquier persona puede participar.
Si valoras el periodismo artesanal, ayúdanos a seguir adelante.
Cada aporte, grande o pequeño, hace la diferencia. Puedes apoyarnos a través de Vaki.
  • Esa sensación sembrada en el cuerpo

    Psicóloga, especialista en investigación Universidad de Buenos Aires Argentina. Línea de Investigación Principal: “Procesos emocionales en personas con enfermedades crónicas”. Interesada en la literatura y la escritura como herramientas de gestión emocional.

Publicaciones relacionadas

Si valoras el periodismo artesanal, ayúdanos a seguir adelante.
Cada aporte, grande o pequeño, es una pepita de oro valiosa para nosotros. Puedes apoyarnos con donaciones en la cuenta de ahorros Davivienda 108900805756 a nombre de la Fundación Barequeo (NIT 902045164-5) o a través de Vaki.

En Barequeo nos interesa el periodismo artesanal, hecho a mano, con tiempo para escribirlo y tiempo para leerlo. Buscamos historias y enfoques como quien busca pepitas de oro.

Somos un grupo de periodistas que, desde Manizales, Colombia, generamos un medio de comunicación para fortalecer la deliberación pública desde nuestro territorio.

Creemos en la veracidad, la argumentación, el disenso y el valor de la escritura para la construcción de memoria histórica.

Correo: barequeo@barequeo.com

Cada aporte, grande o pequeño, es una pepita de oro valiosa para nosotros. Puedes apoyarnos con donaciones en la cuenta de ahorros Davivienda 108900805756 a nombre de la Fundación Barequeo (NIT 902045164-5) o a través de Vaki

Codirigen: Adriana Villegas Botero, Ana María Mesa Villegas y Camilo Vallejo Giraldo.