Este lunes 19 de octubre Roberto Gargarella participará en dos conferencias de la Feria del Libro de Manizales. La primera será sobre la democracia como derecho humano, de 10:00 a. m. a 12:00 m., en el Auditorio del Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona de la Universidad de Caldas. La segunda será sobre la Constitución y la democracia en América Latina, de 4:00 p. m. a 6:30 p. m., en el Óculo del mismo centro cultural. Son dos oportunidades para escuchar a uno de los más prestigiosos pensadores sobre la democracia en el mundo y, mejor aún, conversar con él.
No siempre es fácil llevar a Manizales a un conferencista desde distintos lugares del mundo porque se requieren gestiones y esfuerzos que suelen ser invisibles, incluyendo, aunque sea increíble decirlo en 2026, el traslado aéreo a la ciudad (algún día Aerocafé, algún día). Por eso vale la pena asistir a esas conferencias y verlo en persona, que es muy distinto a escucharlo por Zoom o YouTube, así como conversar, plantearle inquietudes y compartir la reflexión sobre estos temas desde las experiencias propias de quienes habitan en Manizales.
Y es que Manizales tiene mucho que aportar a cualquier conversación sobre la democracia. Por ejemplo, después del terremoto de agosto, las preguntas sobre la vida en común se han vuelto más relevantes. Preguntas sobre cómo recuperar una vivienda, sostener un negocio o volver a sentirse seguro en cualquier lugar exigen discusiones y decisiones públicas. ¿Quién establece las prioridades? ¿Cómo se distribuyen los recursos? ¿Qué lugar tienen las personas afectadas en las decisiones sobre su futuro? La democracia también se juega allí, en este momento, y hay muchos temas sin definiciones.
Una de las ideas de Gargarella precisamente tiene que ver con que quienes viven las consecuencias de una decisión del Estado deben poder participar en su discusión. A eso se le ha llamado una “conversación entre iguales” porque supone reconocer que cada persona merece ser tomada en serio y ser parte de algo (participar) exige condiciones para comprender las propuestas, expresar los desacuerdos y conseguir que las razones ofrecidas tengan algún peso en la decisión final.
La reconstrucción luego del terremoto es un ejemplo de ello. Cada familia conoce mejor que nadie el valor de permanecer junto a sus vecinos, las dificultades de cambiar de colegio y la importancia de vivir cerca de su trabajo, lo cual puede enriquecer las evaluaciones técnicas y las decisiones sobre la construcción de nuevas viviendas o, cuando sea posible, el mejoramiento de las existentes. Conversar con Gargarella podría generar reflexiones conjuntas sobre el valor de la democracia y ayudar a evitar que la urgencia por atender lo ocurrido, como excusa, termine dejando por fuera a quienes deben ser escuchados.
La vida universitaria de Manizales le suma otro ingrediente a esa conversación pues estudiantes, profesores e investigadores pueden aportar distintos puntos de vista desde distintas disciplinas, todos necesarios para la democracia. Ante una situación como la que acaba de vivir la región, hay que hablar de desigualdades, conflictos y confianza en las instituciones, porque desde ahí se puede reconstruir o construir el tejido social, además de llevar los temas relevantes a todos los lugares, incluyendo escuelas, barrios y espacios comunitarios.
Por esa razón, que estas conferencias se realicen en medio de la Feria del Libro es tan interesante. La cultura, tan presente en Manizales con el teatro, la música, el cine y la literatura, entre otras artes, nos acerca a experiencias ajenas y nos permite reconocer los límites de nuestra mirada sobre el mundo, especialmente en un contexto mediado por la solidaridad y familiaridad que generó el terremoto. Escuchar razones que incomodan, revisar opiniones o sostener desacuerdos sin despreciar a nadie, reconociéndonos como iguales en humanidad, son prácticas que necesitamos en la vida cotidiana y política de este país.
Finalmente, creo que la conversación con Gargarella también puede contribuir a entender mejor esa dificultad persistente en América Latina de contar con muchos derechos reconocidos mientras se conservan formas de poder que dificultan hacerlos efectivos. Es por eso que, sin importar el tiempo transcurrido desde la tragedia del 10 de agosto, vale la pena insistir en que muchas personas necesitan recibir atención, obtener respuestas y ser tenidas en cuenta en las medidas que adopte el Estado.
Manizales puede contribuir a la reflexión nacional desde lo que está viviendo y conversar con Gargarella puede propiciar reflexiones sobre la manera en que la democracia se expresa y los derechos se hacen efectivos en la atención de los impactos del terremoto, así como fortalecer la cultura ciudadana para sentirse parte de un proceso en el que tienen derecho a intervenir.


