¿Qué es la normalidad en muchos aspectos para nosotros en la ciudad?
Manejar un celular al derecho y al revés, abrir todas las redes sociales, administrar nuestras finanzas, saber sobre inteligencia emocional, ir a terapia, escuchar podcasts, preparar un café, saber mucho de café y así, una infinidad de cosas.
Les voy a hablar de las cosas “más sencillas”, sí, entre comillas, porque para nosotros son simples, básicas; no nos asombran. Llevo dos años trabajando con comunidades rurales cafeteras alrededor del país y cada visita que realizo me deja un montón de enseñanzas.
Estamos en un mundo ligero, donde todo pasa rápido, donde nada se queda; un mundo que a veces parece no tener sentido.
En una de las capacitaciones que dicté este año a mujeres cafeteras en mi amado Caldas, volví a sentir lo mismo que el año pasado en zonas de Huila y Santander: damos todo por sentado. Creemos que, como yo sé de café y somos cafeteros, entonces todos lo sabemos. Y no.
Voy a algo “mínimo”. Di unas capacitaciones sobre preparaciones con base de café: postres, bebidas, hamburguesas, almíbares y más. ¿Yo pensaba antes de llegar: “¿Qué les podría enseñar yo a mujeres que saben de cocina?”
La felicidad de estas mujeres aprendiendo —sí, aprendiendo— a preparar una hamburguesa, a saltear y caramelizar cebolla para esa receta… Me decían: “Yo quiero aprender, nunca he hecho una hamburguesa y no recuerdo haber comido una”.
Una receta que seguramente tú y yo sabemos hacer; buscamos en YouTube y la hacemos. Ojo, no soy chef, pero sé cocinar y, cuando se trata de crear recetas y darles el toque cafetero, me dedico con el alma.
¿Recuerdan cuando nuestras abuelas, tías y madres mantenían en la cocina de la finca porque su labor por años fue alimentar a los trabajadores? Bueno, pues no ha cambiado mucho. Me atrevería a decir que un gran porcentaje sigue en la misma labor. Así que participar de talleres como este que dicté, donde pueden explorar la cocina, pero de forma divertida y para ellas, es un abrazo a esa mujer que un día fue niña y también tuvo sueños gigantes que quería cumplir. Porque con esto además quieren emprender.
Y así ha sido con talleres que he dictado sobre redes sociales, manejo del celular, emprendimiento, residuos de café, catación de café, y más…
Estás en una posición privilegiada. Seguramente no como sueñas, pero si tienes un celular en la mano y estás leyendo esto, sí que lo eres.
En cada taller que dicto siempre les dejo un mensaje claro: ellos son afortunados de vivir en la paz del campo, de levantarse y no estar adictos a una pantalla y a la ligereza de la ciudad; pero también comprendo que no han sido tan privilegiados porque el conocimiento aún no llega como prioridad al campo.
Enseño técnicas, pero me llevo historias y enseñanzas; porque mientras nosotros repetimos rutinas, ellas graban en su memoria sensorial el asombro de lo que siempre estuvo ahí, pero nunca antes habían probado.