Bendita sea la Premier League que nos da fútbol en esas fechas donde la mayoría de personas está en casa reunidas con sus familias festejando el Año Nuevo o pasando la resaca del Año Viejo. Debe ser bonito, como hincha de algún equipo inglés, levantarse el primero de enero para ir al estadio a ver a su equipo. Ese lujo se le dieron este 2026 los seguidores del Crystal Palace y el Fulham, del Liverpool y el Leeds United, del Brentford y el Tottenham, y del Sunderland y el Manchester City. Cuatro partidos que abrirían oficialmente el calendario futbolero del año.
La noticia, sin embargo, estuvo en que esos encuentros terminaron empatados y en solo uno se marcaron goles. Crystal Palace 1 – Fulham 1; los demás igualados a cero. Una rareza en una liga donde el promedio de goles en la temporada 2024 – 2025 fue de 2,93 por partido. Las secciones deportivas de los noticieros se quedaron sin material para mostrar y los espacios de debate futbolero sin tema para discutir. Pero eso pasa cuando los medios de comunicación se quedan con los tres principales campeonatos de fútbol del planeta: Inglaterra, España e Italia, porque en otras latitudes la situación es diferente.
La primera anotación del año no fue el del delantero del Crystal Palace Jean-Phillippe Mateta. El primer gol del 2026 lo marcó el ariete Lachlan Rose, porque el primero de enero también hubo competencia en la A-League, que es como se conoce al campeonato de Australia. Al minuto 7 del primer tiempo este rubio de coleta empujó dentro del área chica un balón a media altura que le filtró su compañero Clayton Taylor, para el primer tanto de los Newcastle Jets ante el Auckland FC. No solo eso: el mismo Rose, en el minuto 90+6, despejó con la cabeza un tiro de esquina y, tras un pase de un compañero y correr desde su propia área, anotó el 1 – 3.
Si lo anterior no hubiese sido suficiente, en ese mismo encuentro se anotó el primer gol de tiro libre del año. Jesse Randall, al minuto 13, pateó por lo bajo y al palo del arquero. Un cobro raro, de oportunista. También tuvo el primer expulsado: Max Cooper, de los Newcastle Jets, vio la tarjeta roja tras una falta en el medio campo al minuto 21. Pero nada de eso se vio en las noticias o programas deportivos de canales como Espn. Como tampoco mostraron las jugadas y los goles de la Cymru Premier, que es la liga de Gales; ni de la Bahrini Premier League, el torneo de Bahrein; ni de la Egyptian Premier League egipcia o de la Saudi Pro League, torneo saudí que sí es seguido por los medios occidentales, principalmente por el equipo Al-Nassr FC porque allí juega Cristiano Ronaldo, pero como no jugó el primer día del año, pues es como si no existiera. Pero ignoramos todo esto porque nos concentramos en las grandes ligas del balompié y pasamos por alto que el fulbito se juega en todo lado y que, gracias a los avances tecnológicos, podemos asomarnos a una cancha en Nueva Guinea, Togo o El Salvador.
Lo curioso de todo esto es que, por eso del huso horario, para los medios de este lado del mundo esos torneos de Oceanía no se jugaron el 1 de enero del 2026 sino el 31 de diciembre del 2025. Porque mientras aquí apenas amanecíamos el último día del año, por allá ya era Año Nuevo y los kiribatianos, los samoanos, los tonganos, los kiwis, los fiyianos y los australianos ya vivían en el mañana. Pero aquí insistimos en registrar los goles del futuro como del pasado y a Lachlan Rose lo anotamos en estas tierras como uno de los últimos goleadores del 2025, cuando en realidad fue el primero del 2026. Cosas de este planeta fútbol.