Hace 11 años vi un video del youtuber venezolano DrossRotzank sobre “las llamadas más escalofriantes al 911”. La grabación que me impactó más fue la de una niña salvadoreña que pide ayuda mientras se escuchan unos gritos de fondo que supuestamente eran de su madre. Nunca se ha confirmado la veracidad del audio y de la historia, pero lo cierto es que la voz implorante volvía la piel chinita y provocaba frustración.
Años después, esa misma sensación la sentí con La voz de Hind Rajab (2025), película tunecina sobre el caso de una niña de 5 años que murió junto con sus tíos y cuatro primos durante el despliegue militar del ejército israelí en Gaza. La historia muestra la perspectiva de los voluntarios de Media Luna Roja Palestina, la organización humanitaria que recibe llamadas de emergencia y coordina asistencia médica.
Son dos personajes, Omar y Rana, que intentan tranquilizar a la niña mientras esperan la luz verde para que la ambulancia llegue hasta la zona donde solo suenan disparos. Aquí la impotencia es compartida tanto por el espectador como los protagonistas; se vive la incapacidad de intervenir. El tiempo pasa y pasa, y nada. No puede llegar el auxilio hasta que no haya garantías para los paramédicos. La oficina se vuelve un terreno hostil con los sentimientos a flor de piel.
El conflicto entre proteger las vidas del personal médico y salvar a la niña plantea el dilema ético y moral del tranvía, formulado por la filósofa Philippa Foot en 1967 y popularizado por la estadounidense Judith Jarvis Thomson. Imagina que un tranvía va sin control y en el camino hay cinco personas atadas: en este caso, tienes el poder de intervenir y sacrificar una sola persona moviendo la palanca o, por el contrario, no hacer nada y dejar que mueran cinco.
La vida en Gaza sigue marcada por la guerra a pesar de la tregua de mentiritas acordada el 10 de octubre del año pasado. Así lo confirmó la BBC al consultarle a James Elder, vocero de UNICEF: «Cuando decimos que más de cien niños murieron en ataques israelíes desde el cese el fuego quiere decir que mataron una niña o un niño por día durante una tregua. Cien es el número que hemos podido confirmar, por desgracia puede ser mayor». Y seguirán siendo los más afectados junto con sus familias cuando en este momento hay tormentas invernales en la zona y enfrentan hambre.
No es una película melodramática, no tiene la necesidad de serlo, aunque el final donde muestran a la madre de Hind Rajab viendo los cuerpos de su familia y su hija puede alterar esa percepción. Sin embargo, como dijo la directora Kaouther Ben Hania, era necesario tener en cuenta el contexto y la magnitud del evento. Además, está el debate sobre el uso de la voz real de la niña durante la película, que sin duda debía aparecer como denuncia ante un mundo enceguecido por la barbarie.
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La voz de Hind Rajab ganó el León de Plata en el Festival Internacional de Cine de Venecia, fue premiada en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, está nominada a Mejor Película Internacional en los Óscar y se estrena este jueves en Colombia.