Heated Rivalry o el amor libre de género

26 de febrero de 2026

Esta serie muestra cómo podría ser el amor cuando el género no interfiere. De esta manera podríamos amar si nos viéramos más como seres humanos y menos como hombres y mujeres.
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Heated Rivalry es una serie canadiense, producida con dineros públicos canadienses, que trata sobre la historia de amor de Shane e Ilya, dos jugadores profesionales de hockey completamente enclosetados. Es una serie romántica que no evade el drama, las distancias, los desacuerdos, que surgen naturalmente en cualquier relación, pero es, sobre todo, una serie rosa reconfortante. La vi en HBO por primera vez (sí, por primera y no única vez) hace más o menos 15 días y ha consumido buena parte de mis pensamientos. 

La serie ha sido referenciada como gráfica o pornográfica aunque no aparece un solo pipí o una sola teta, pero sí tiene una dosis grande de nalgas y unas escenas de sexo de hasta diez minutos de duración, que muestran el deseo, la complicidad y, en detalle, los gestos faciales de ambas cosas. Esas escenas exponen la construcción de intimidad entre dos hombres que, aunque homosexuales o bisexuales, son, y pasan fácilmente, por muy masculinos.

Luego de verla los algoritmos de todas mis redes sociales decidieron unificar criterios y ofrecer solamente material al respecto, lo que ha tenido dos consecuencias: ha sido más difícil dejar de pensar en esos dos muchachitos enamorados y he sido parte del furor colectivo de las mujeres heterosexuales, al respecto. ¿Qué es lo que tiene la serie que es tan atractiva para nosotras?

Entre todas las cosas que he consumido escuché el episodio del pódcast Diabolical Lies (Mentiras diabólicas) producido por Katie Gatti Tassin y Caro Claire Burke, dos creadoras de contenido que conocí en Tik Tok, que se llama Scott Galloway vs. Heated Rivalry: Who Will Save the Men? (Scott Galloway vs. Heated Rivalry: ¿quién salvará a los hombres) que les recomiendo a ojo cerrado. También vi un video de Tik tok de una mujer que me parece que da en el clavo sobre la pregunta que acabo de formular y es a lo que me voy a referir. 

Esto es lo que apela de una manera tan definitiva a las mujeres heterosexuales que vemos la serie: se ve en ella una relación amorosa entre pares, sin relaciones desiguales de poder, con una masculinidad, que a pesar de ser masiva físicamente, no es amenazante. Estos personajes no solamente se desean sexualmente y tienen una intimidad franca en la que desnudan principalmente sus miedos y culpas, sino que se admiran y se respetan. Ambos son suaves, tiernos, vulnerables y considerados con el otro, sin perder su masculinidad y sin ceder el poder. 

Ambos son emocionalmente accesibles, no tienen que ser forzados (demasiado) a comunicar lo que sienten para evitar que el otro se sienta ignorado o descuidado, o para que no se sientan mal por tener “demasiadas emociones”, y esto no desdibuja su hombría. Ninguno de ellos es el objeto de deseo que se performa para agradar, aunque hay que decir que ambos son agradabilísimos. Ninguno es el producto para una audiencia, o ambos lo son, el deseo entra por los ojos y desde el cuerpo, pero también por la admiración mutua.

Cada uno es sujeto, individuo, independiente y autónomo. Ninguno de los dos provee para el otro, ninguno espera que el otro se someta, se disminuya, o se reduzca para que el otro brille, al contrario, a ambos se los ve secretamente felices por el triunfo del contrario y compitiendo con la ambición con la que lo hace cualquier varón.

Esta serie muestra cómo podría ser el amor cuando el género no interfiere. De esta manera podríamos amar si nos viéramos más como seres humanos y menos como hombres y mujeres, y como resultado hay un sentimiento de duelo, de luto, por una clase de amor que probablemente la mayoría de las mujeres de mi generación nunca conoceremos. 

Curiosamente, aunque la serie ha tenido una audiencia femenina masiva, no ha sido rechazada por el público masculino que quizá, al recibir esta información en un empaque divertido y ligero, no la ha sentido como un ataque. Las ideas y los discursos son importantes, pero desde tiempos inmemoriales las historias, las narraciones, las ficciones, los mitos, han sido el vehículo para comunicar la cultura, los valores, los principios, etc. Necesitamos más series como esta, más modelos de conducta, más fábulas sobre el amor cuando está libre de las ataduras del género. Ya mismo repito otra vez Heated Rivalry y les recomiendo que, si no lo han hecho, la vean.

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  • Manizales, 1974. Periodista. En 2020 publicó "Como Hombres": el mundo de las mujeres en zapatos masculinos.

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