Poder de la tierra

19 de febrero de 2026

Tendemos a negar la tierra, a estar por encima de ella, sobre ella, controlándola, usándola, exprimiéndola, acaparándola. He ahí una primera apuesta, reconocerla.
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Este 8 de marzo en las elecciones regionales a Cámara y Senado voy a votar por Erika Muñoz Villareal. Lo haré no solo porque tiene el respaldo y confianza del Movimiento Socioambiental Kumanday, del que formo parte al ser Integrante de la Corporación Nodo, desde la cual venimos construyendo alternativas de educación popular ambiental que queremos ampliar, sostener y fortalecer, sino porque nuestras actuaciones sociales, comunitarias y populares coinciden en ser desde y hacia “el poder de la tierra”. 

Hablaré un poco en la manera como lo entiendo, para aclararme y usar esta excusa como pretexto-aporte a ese imaginario: Poder de la tierra. La tierra es poderosa y misteriosa, lo sabemos todxs, así se lo reconozcamos poco. Porque tendemos a negarla, a estar por encima de ella, sobre ella, controlándola, usándola, exprimiéndola, acaparándola. He ahí una primera apuesta, reconocerla. Este movimiento no es humano solamente, es con, desde y hacia la tierra y sus poderes. Junta humano y no-humano y lo reconoce. Pegándose a un paradigma que viene cambiando, hoy ya se habla ampliamente de lo no-humano en la academia y en lo jurídico. Los ríos que son sujetos de derechos o víctimas del conflicto armado serían un buen ejemplo.

¿Cuáles son los poderes de la tierra? Conviene empezar por su poder de transformación. Es una arquitecta del recicle, la tierra. Recicla la vida y la sostiene. Y allí es donde aprendemos de ella ¿Cómo se sostiene la vida? Transformándola constantemente. Escojo este poder para hablar de las alternativas (sí que las hay, en todos los sentidos).

Algunas veces cuando entramos en discusiones o debates sobre lo que debe hacerse en lo político, territorial, institucional, comunitario nos llevan a lo que parece un callejón sin salida: ¿qué proponen entonces? Proponemos transformarlo, recrearlo y tenemos las alternativas. Voy a dar un ejemplo. En 2025 la ANLA suspendió la licencia para la realización del proyecto Hidroeléctrico Miel 2. Parte de la reacción institucional fue ¿qué hacemos entonces con los 32.000 millones que estaban destinados a ello? Una respuesta posible es que se inviertan en un corredor biológico y agrodiverso que reemplace esa riqueza hidro extractivista en una riqueza desde lo comunitario, lo empresarial y lo agroecológico. Es posible y seguramente implica transitarlo.

Otro poder de la tierra es la prosperidad. El de dar y darse en abundancia. Algo que contrasta con la concentración de la tierra que tenemos en Caldas y en Colombia. Aquí no aprendemos, no hacemos como ella. La concentración de la tierra en Colombia es una de las más altas del mundo y está en el centro de todos los grandes conflictos sociales, y por supuesto en el drama que genera sostener y reciclar un conflicto armado. 

Usaré la información más técnica e institucional para hablar de la captura de este poder de la tierra. El Gini de tierras es un instrumento para crear una imagen de la concentración de la tierra, siendo 0 la más baja concentración y 1 la más alta. Entre más se acerque ese valor a uno (1), es porque hay una menor cantidad de personas acumulando la tierra. Y al contrario, si el valor se acerca a cero (0), la tierra estará distribuida entre más personas.  Para 2025 Colombia tenía un índice de 0,86 y Caldas de 0,83. Una cifra que desde 2011 solo ha crecido en la región andina. “Este parámetro incrementa bajo una tendencia no lineal creciente hasta el 2015. Esta tendencia creciente se debe a consecuencias derivadas de procesos relacionados con desplazamiento, conflictos armados, biocombustibles, políticas de restitución no exitosas, influencia en zonas petroleras y el auge de predios destinados a la minería.” (Oxfam, 2021)

Aquí la historia se repite y es donde el movimiento se vuelve disputa territorial. ¿Para qué y para quién la tierra y sus poderes? Para irme a la situación más extrema, entre muchas, plantearé la larga tensión que nos espera con el tema “energético”, al que se suma, a los ya complejos conflictos provocados por la minería, las hidroeléctricas (Miel 1, Miel 2, el Edén), la amenaza latente de la Geotermia en los bosques altos y en el páramo, tan cerca al Kumanday, la inauguración del complejo energético Tepuy en La Dorada.

Y yo me pregunto si hemos tenido ya las conversaciones de los impactos (en la tierra) de este proyecto a mediano y largo plazo. ¿Qué pasará con los paneles cuando terminen su vida útil? ¿Cómo impacta la fauna del ecosistema del bosque seco tropical? Que también es frágil y único en el mundo como el páramo. ¿Alguien sabe el origen de los materiales en los paneles, podrían venir de una de las peores minerías del mundo, contaminante y violenta?  Otro poder de la tierra es la diversidad, que en lo político supone el diálogo. Entrar en el diálogo desde y hacia el poder de la tierra como un nosotros a cuidar y sostener. Abriendo espacio a conflictuar desde las transformaciones-alternativas, la prosperidad y la diversidad. A eso nos sumamos.

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  • Educador popular, gestor cultural y creador en lenguajes de la imagen con 20 años de trayectoria en el diseño y realización de iniciativas sociales, culturales y comunitarias. Gestor e Integrante de la Corporación Nodo.

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