La nueva-vieja Caracol

31 de enero de 2026

Para los seguidores de ambos sistemas, la etapa actual de adaptación a la nueva Caracol es entonces agridulce. Los nostálgicos de cada uno se están quejando por lo que les quitaron o les cambiaron en su hábito de oyentes.
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Tenía que hacerlo; ya RCN había reconocido que dos sistemas de radio dando perdidas o muy pocas ganancias eran insostenibles para una misma empresa. La crisis financiera era un secreto a voces: ya se habían visto obligados a integrar en uno solo los espacios informativos de ambas frecuencias, hacía varios meses. Ahora, la integración del personal periodístico del AM y el FM de Caracol básica y La W en un solo sistema o cadena de radio implicó la reducción de su periodístico y otro tipo de ahorros, aunque con seguridad incomodó a una parte de las audiencia de ambas cadenas en todo el país. 

Y es que la audiencia de radio en el mundo se ha ido perdiendo, aunque en países como Colombia siga siendo de tamaño mediano en los niveles económicos bajos y de poca educación formal. La población de los llamados estratos dos y tres se ha reducido menos que la de los otros, y tiene menor acceso —y hábito de uso— a las tecnologías digitales, razón por la cual la audiencia de radio entre obreros, trabajadores de oficios básicos e informales se ha reducido menos. Eso sí, escuchan fundamentalmente música tropical —vallenato-popular, despecho o reggaetón— -o la mezcla de los tres. La otra razón para la tendencia a la reducción de la audiencia radial es el cambio generacional: muy pocos jóvenes escuchan radio, mientras que los adultos mayores y personas de la tercera edad aprendieron a escucharla desde que eran jóvenes y la siguen escuchando con gusto. Consecuentemente, la inversión publicitaria siguió la tendencia de los consumidores, por lo cual buena parte de la pauta está ahora en las redes sociales y en la Internet en general: no en la radio ni en los medios tradicionales.

En su integración, RCN eligió mantener el nombre de La FM y sacrificar su marca clásica, pues La FM había perdido menos oyentes —comparada con la cadena básica—, era el sistema noticioso que había absorbido al de la básica, además de ser el sistema informativo de las mañanas en el que mayor inversión habían hecho, empezando por su director, Juan Lozano, quien bien representa el conservadurismo de la familia dueña de la empresa. Por su parte, Caracol radio decidió mantener su marca histórica y sacrificar La W, con su sofisticación, su modelo anglo y su internacionalidad. Pero hibridó y re-empacó la cadena con buena parte del estilo W, empezando por entregarle la dirección del bloque matutino (el más fuerte en radio) a Julio Sánchez; con lo cual, ese espacio —en las dos cadenas convertidas en una sola— se estructuró según la estética y criterio periodístico de Sánchez Cristo. Se regrabaron los tradicionales identificadores, fanfarrias, separadores, aceleradores y campanillas de enlace de la cadena básica, y se mezcló la programación más escuchada de cada uno de los dos sistemas anteriores. Para muchos fue una sorpresa que se conservara La Luciérnaga en las tardes, pero este espacio tiene una aceptable audiencia entre el pueblo que escucha radio en las tardes; mientras que la W no tenía un programa con buena audiencia en ese horario. Así que a pesar de su desgaste y para muchos su humor “de mal gusto”, este programa sobrevivió la integración, sin mayor afectación. 

Para los seguidores de ambos sistemas, la etapa actual de adaptación a la nueva Caracol es entonces agridulce. Los nostálgicos de cada uno se están quejando por lo que les quitaron o les cambiaron en su hábito de oyentes. A los de estrato medio-alto, principales (o más notorios) oyentes de la W, no les gusta la estética de la radio en AM que aún se refleja en aspectos como sus cuñas y presentaciones, a pesar de que éstas fueron “maquilladas” o les hicieron “lifting”. Y a los fieles de Caracol básica (un poco de todos los estratos) no les convence esa “llamadera” y “opinadera” de los oyentes, ni el estilo farandulero internacional de Julio; igualmente, les hace falta la lógica informativa a la que los acostumbraron Darío Arizmendi y Gustavo Gómez: un estilo más directivo y algo así como tener quién les resuma “la verdad” noticiosa sin mucho debate.

Por su parte, está por verse cómo se reacomodará la pauta publicitaria de estas emisoras, pues los encargados de mercadeo y las agencias de medios deberán reconsiderar los criterios e indicadores de asignación de sus inversiones publicitarias, ante la reacomodación que se daré en cuanto al público-objetivo y hábitos de las audiencias, que antes estaban más o menos claros.

La integración de las dos cadenas propiedad del grupo español Prisa en un solo sistema era la única solución antes de que los dos se hundieran. Pero es predecible que tanto Caracol radio como La FM de RCN tenderán a cerrar algunas de sus frecuencias en las ciudades en las que se duplica su presencia (en AM y FM), ante la inevitable disminución de la pauta publicitaria, que seguirá. En las ciudades grandes es muy probable que subsista la FM más que la AM, dada su mejor calidad sonora y la presencia de esta frecuencia en los radios de los automóviles, de los cuales tiende a desparecer el AM. Mientras tanto, en los sitios más montañosos y con población más dispersa se seguirá prefiriendo el AM, por su mayor proyección o alcance de la señal. Esto, de la mano de la distribución demográfica y de la capacidad adquisitiva de las audiencias. Asimismo, será imparable la presencia de los productos de  las radios en las plataformas digitales.

Y con relación a los contenidos radiados por estas cadenas integradas, es muy temprano para decir qué parte de la programación hibridada se mantendrá y cuál seguirá cambiando. En todo el mundo, la radio hablada ha subsistido, pero acomodándose a unos costos menores, y combinada con bloques musicales, muy propios de la frecuencia modulada (FM). Mientras tanto, las estaciones de amplitud modulada (AM) sobreviven en ámbitos rurales, con audiencias fieles, muchas voces y buena interacción. Con seguridad oiremos hablar más sobre la nueva-vieja Caracol y sus cadenas colegas, que ojalá no corran con la misma suerte de la desaparecida Todelar; Blu Radio (principalmente en FM) es una muestra, aunque se “recueste” y se retroalimente de Caracol Televisión. La radio no es solo cuestión de viejos, sector poblacional que —por cierto— seguirá creciendo. 

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  • Psicólogo, comunicador-periodista y magister en comunicación. Exprofesor y exdirectivo en la Universidad de Manizales. Experiencia en radio informativa, periodismo científico y columnista. Corriendo a des-atrasarme de lo que no había hecho antes.

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