De los 91 comités que se habían registrado para formalizar aspirantes a la Presidencia de la República por grupos significativos de ciudadanos, 22 presentaron las firmas de apoyo y solo 15 cumplieron con el número mínimo de válido requerido; 6 no cumplieron y uno se retiró (Héctor Olimpo Espinosa). Pasaron la prueba los personajes más reconocidos: Aníbal Gaviria, Mauricio Cárdenas, David Luna, Mauricio Lizcano, Vicky Dávila, Abelardo de la Espriella, Luis Gilberto Murillo, Claudia López, Daniel Palacios, Carlos Caicedo, Carlos Felipe Córdoba, Juan Daniel Oviedo; y tres personajes menos conocidos: Santiago Botero (empresario), Sondra Macollins (abogada de Lehder) y Leonardo Huerta (exprocurador). Ellos presentaron un total de 28.582.935 firmas de apoyo ante la Registraduría, de las cuales se verificaron o aprobaron 9.528.240 (es decir 635.216 firmas válidas por cada uno de los 15 grupos.
Por contraste, no lo lograron seis aspirantes cuyos nombres y apellidos “no nos suenan” pues no son mencionados frecuentemente: Rosado, Peniche, Sánchez, Alexander Henao, Henry Humberto Martínez y Pedro Pablo Díaz. Se supo además, que unos grupos significativos de ciudadanos entregaron planas diligenciadas por una misma persona y formularios con firmas impresas desde archivos digitales: dos cosas prohibidas e ilegales.
Ahora bien, ese proceso de firmas habilita a esos aspirantes a presidente para ser candidatos, pero es lógico que no se van a presentar 15 ó 20 candidatos, sino que la reducción de su número sigue: diez aspirantes de las derechas se preparan para participar en una consulta que incluye “desaparecidos” —como Peñalosa—, exfuncionarios inscritos por firmas, y políticas activas y con respaldo de partido como Paloma Valencia. Al respecto, el senador Ariel Ávila afirmaba que le sorprendió cómo el uribismo había logrado “licuar” a los aspirantes de las derechas, de forma que terminarán apoyando a la aspirante Paloma. Eso sí, se les queda por fuera el recién llegado Abelardo de la Espriella, quien no quiso participar en esa consulta, tal vez por sospechar que eso podía sucederle, y esperando que sea el uribismo el que lo busque y no él a ellos.
Y en cuanto a las izquierdas, el senador Ávila identifica un proceso similar en la forma como el candidato Cepeda casi “licuó” a sus colegas precandidatos Barreras, Romero. Murillo y hasta Clara López: con o sin consulta les ganará —se supone. Y para el caso del centro-centro, Fajardo ni quiere ni puede participar en consulta, con lo cual Claudia López, Cristo y otros estarán condenados a hacer una “consultica”, a ir hasta la primera vuelta y obtener resultados muy bajos, o a retirarse con bajo perfil para apoyar a Fajardo.
Es muy temprano para asegurar cuáles serán los finales candidatos presidenciales a primera vuelta; solo después del 8 de marzo se aclarará el panorama. Por ahora, todo indica que: Paloma será otro Federico; que Abelardo será otro Rodolfo; que Cepeda será otro Petro; y que Fajardo será otra vez Fajardo. ¿Qué tanto subirán los votos del uribismo cuando Paloma —con el apoyo de Álvaro Uribe y su CD— gane la consulta de las derechas? Está por verse: si fuera por los datos de las encuestas recientes, no subiría mucho frente a los otros dos “punteros” en intención de voto (llegaría a un estimado del 10 al 15%). ¿Y qué tanto subirá Abelardo? (se estima que tiene entre el 18 y el 25%) ¿Y Cepeda subirá o bajará? (se estima que tiene el 30%) Así las cosas, el escenario podría ser similar al de hace cuatro años, pues Fajardo solo lograría algo así como el 10% de votos. Si la candidata uribista no logra superar al outsider de derecha —Abelardo—, pasarían a segunda vuelta el outsider y el candidato de las izquierdas. Por ahora, las licuadoras siguen prendidas y varios candidatos dispuestos a ser parte de nuevos batidos.