“Sí, soy poeta, pero de los malos”: Ubeimar Ríos

18 de enero de 2026

El protagonista de Un poeta es un hombre amiguero, amable, epicureísta. Un ser humano polifacético, amante de la poesía y de la filosofía. Óscar Restrepo tiene de Ubeimar la pasión por la literatura, tiene la nobleza y como cierta bobadita que ambos tienen.
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El rostro de Ubeimar Ríos alcanzó reconocimiento internacional por su papel protagónico en la película colombiana Un poeta, donde interpreta a Óscar Restrepo. Sin embargo, mucho antes de encarnar ese personaje, en Rionegro —municipio del que dice ser, aunque nació en Yarumal— ya era conocido como gestor cultural, poeta y profesor de filosofía en colegios públicos. Conversamos con él sobre la vida, la filosofía, la familia, la poesía y sobre lo que ha significado asumir el rol protagónico de la que hoy es considerada la película colombiana más importante de 2025.

Vamos a empezar con una pregunta muy filosófica, la primera que le hacen a uno en el colegio en clases de filosofía: ¿quién es usted?, ¿quién es Ubeimar Ríos?

Esa pregunta de quién soy yo aparentemente es muy fácil, pero en realidad es bastante complicada, ¿cierto?. En términos generales, Ubeimar Ríos es un hombre amiguero, amable, epicureísta. Un ser humano que ha recorrido distintos campos en la vida, polifacético, amante de la poesía y de la filosofía. Un ser que ha tenido muchos sueños, pero que también ha estado muy pendiente de su familia: de su mamá, de sus hermanos, de su esposa y de sus hijos.

Podría resumirse que Ubeimar Ríos es un ser que deambula y que ha trabajado en muchos campos, con la intención de aportar a la cultura. Es muy difícil contestar eso de una manera concreta porque son muchas cosas, pero, en esencia, soy un ser abierto a las distintas personas.

Ubeimar Ríos este jueves en Rionegro, Antioquia. Foto: Julián Andrés Martínez.

Para mucha gente que no conoce a Ubeimar Ríos, ve su cara y seguramente dirá: “Ah, él es el poeta” o “es Óscar Restrepo”. ¿Qué tiene Óscar Restrepo de Ubeimar Ríos?

Yo creo que tiene muchas cosas, a pesar de que las historias de vida de ambos son distintas. Óscar Restrepo tiene de Ubeimar la pasión por la literatura, tiene esa nobleza que maneja y también una cierta bobadita que ambos tienen. Está además la posibilidad de ser profesor, aunque Ubeimar ama más la profesión que el mismo Óscar. Ambos tienen esa faceta de ser docentes.

Óscar tiene la posibilidad del fracaso, así como Ubeimar la ha tenido en términos de literatura. Entonces Óscar tiene muchas cosas de Ubeimar, así como Ubeimar tiene muchas cosas de Óscar. Coincidimos en algunos aspectos de la personalidad y en varias facetas humanas.

¿Y qué le dejó Óscar Restrepo a Ubeimar Ríos?

Que uno no se puede entregar al fracaso. Óscar, en un momento determinado, tiró la toalla para escribir, y ese es un punto con el que no estoy de acuerdo. El aprendizaje es que no podemos tirar la toalla, no podemos perder la esperanza.

También aprendí que la vida tiene otras posibilidades, como se muestra en la última parte de la existencia de Óscar. Aprendí la posibilidad de que, en medio de todas las dificultades y a pesar de todo, existe el cariño y la posibilidad de querer al otro. Le aprendí mucho a Óscar. Incluso cuando uno cree que ya está en el fondo, sigue existiendo la posibilidad de la esperanza, como también se muestra en la película.

Foto: Julián Andrés Martínez.

Quiero detenerme un poco en Ubeimar Ríos, en la persona y en su círculo familiar. ¿Qué cambió después del rodaje y del estreno de Un poeta en la casa?

En términos generales, la esencia es la misma. Lo que cambió fue el ritmo de vida. Antes de la película yo estaba en Rionegro, en el Oriente antioqueño, y el ritmo era muy distinto. Después vinieron muchos viajes y el reconocimiento de la gente, pero en la relación familiar todo sigue siendo igual.

Ellos se sienten muy contentos y muy felices por lo que me está pasando. El cambio es en lo que me está pasando en el ritmo de vida, pero básicamente es la misma energía.

Algo que mucha gente no sabe es que Ubeimar Ríos tiene una hija que es actriz, que hace teatro y es artista escénica. Durante las grabaciones, ¿qué le decía ella y qué le dice ahora con todo el impacto que ha tenido Un Poeta?

Es muy bella la cosa porque María Camila, como se llama mi hija, fue una fuente de inspiración muy importante para que yo presentara el casting y asumiera el reto. Inicialmente no quería ir al casting, pero me animé gracias a ella.

Durante el rodaje fue muy importante su acompañamiento. No hablábamos mucho en términos técnicos de actuación, porque la actuación en teatro y televisión es distinta a la del cine, pero sí fue importante y ella me acompañó en 2 o 3 jornadas de grabación. Era importante porque la carga era muy grande: más de 60 personas alrededor del protagonista, un rodaje a una sola cámara. Verla a ella me llenaba de motivación.

Después del rodaje todo ha sido alegría. No hablamos mucho de actuación como técnica, pero sí hablamos mucho desde el afecto, desde la alegría que ella siente cuando me ve en entrevistas, en televisión o cuando me toman fotos. A ella le gusta mucho y me lo demuestra.

¿Ubeimar Ríos es poeta?

Yo diría que puedo ser poeta, pero no soy un buen poeta. Dicen que hay dos tipos de poetas: los buenos y los malos. Si soy poeta, yo sería uno de los malos. Creo que el poeta debe visitar mucho más el oficio de lo que yo lo hago. Yo no escribo diariamente, ni semanalmente, ni mensualmente; sino que la poesía me llega como en relámpagos.

A Clara y a muchos amigos no les gusta que yo diga que no soy poeta, así que ahora digo que sí, soy poeta, pero uno de los malos.

Ubeimar Ríos converesa con el periodista Juan José Macía. Foto: Julián Andrés Martínez.

¿Vive en una profunda tristeza?, ¿es melancólico?

No. No vivo en una profunda tristeza. Los seres humanos vivimos en altibajos: a veces estamos arriba, otras veces atravesamos problemáticas que incluso pueden llevar a momentos de tristeza o depresión momentánea, pero no vivo en una profunda tristeza.

Vivo la vida esperando a ver qué nos depara. Me gusta estar en la casa, compartir. El rollo con Óscar es distinto, porque él sí se sumergía en una profunda tristeza al no alcanzar lo que quería. Yo tal vez quise un reconocimiento en literatura y no lo logré, pero eso no me llevó a la tristeza profunda, sino a vivir con pasión mi experiencia como docente.

Hemos hablado de la familia, pero hay otro punto importante: el laboral. ¿Cómo asumieron los estudiantes este momento de reconocimiento?

Llevo 32 años en la docencia. Siempre he tenido mucha empatía con los muchachos. Sin embargo, en los últimos años me siento cansado de la profesión. Antes, hasta hace 12 años, me sentía el profesor más fuerte del mundo; ahora, a veces, preferiría quedarme en la casa con Clara. Entonces eso quiere decir que no soy el más grande de los docentes

No obstante, la empatía con los estudiantes sigue. En la institución donde trabajo actualmente, el Liceo José María Córdoba, están muy contentos. La relación sigue siendo la misma. Me dicen “el profe famoso”, me molestan, me hacen bullying con cariño.

Dentro del aula todo sigue igual: doy mi clase, ellos se concentran, hay la misma indisciplina. Me gusta mucho verlos felices y orgullosos de lo que me está pasando.

 ¿Cómo se vive que le pidan la foto en la calle, aparecer en medios, escuchar su nombre en la radio o verlo en televisión?

Lo vivo con sentido del humor. No me la creo del todo. Sé que hay una fama o reconocimiento, que la gente lo para a uno en la calle y le pide fotos, pero por mi personalidad soy tranquilo con eso. A mi me da risa. 

Lo asumo con mucha amabilidad. Si una foto puede hacer sentir alegría a alguien o ayudar a un periodista en su trabajo, vale la pena. Estoy dispuesto para la gente y lo hago con gusto.

En su gusto por la poesía, ¿cómo es su relación con José Asunción Silva?

Realmente es lejana. Cuando resultó lo de la película, yo lo conocía y conocía uno que otro poema. Inicialmente cuando me dieron el guión, pretendí adentrarme en José Asunción Silva y le dije a Clara que compráramos la obra completa; pero también pensé que si no lo había hecho, ¿por qué lo iba a hacer ahora? Esta es la hora que no he comprado ninguna de sus obras.

Después de la película le he tomado un poco más de cariño, pero no he sido un gran lector de José Asunción Silva.

¿Un poeta o una poeta?

Un poeta sería Arthur Rimbaud. Una poeta podría ser María Mercedes Carranza y a nivel local, Marga López Díaz es increíble.

¿Y un poema? 

Hay muchísimos poemas, pero a mi me llama mucho la atención un poema que se llama Por si acaso, de Jairo Carrasquilla:

“En el fondo, tengo miedo de verte,
y yo, que soy tan impulsivo, te abrace,
te bese y te diga una posible verdad.

En el fondo, tengo miedo de que lo tomes en serio,
no quiero habitar tu cárcel.

En el fondo, tengo miedo de que me creas bueno,
me ames y empieces a perturbar,
con frases de amor, mi silencio.”

Usted ha sido gestor del Festival Internacional de Poesía de Rionegro. Los festivales aparecen en la película Un poeta. ¿Qué tanto se parecen a la realidad?

Hay mucho de parecido. En “Un Poeta” se muestra cierta realidad de lo que se vive en el Festival de Poesía de Medellín y se asemeja a la realidad. Hay encuentros entre poetas, fiestas, risas, borracheras, baile. Eso es real y también se vive en nuestro festival, también se vive la camaradería y el descontrol. 

En Rionegro llevamos 18 años con el Festival Internacional de Poesía. En 2024 no hubo presupuesto, pero después de la película sí lo hubo para 2025, y fue muy bello porque esto significa poder compartir con los poetas. 

Para nosotros el festival está pensado sobre todo en el poeta: recibirlo bien, pagarle dignamente, brindarle un espacio de encuentro. Verlos felices y disfrutando es lo más importante.

Ubeimar Ríos comienza el año con la expectativa de que Un poeta gane el premio Goya.

Un poeta llega a los premios Goya. ¿Cómo se asume esa nominación?

Con mucha alegría y expectativa. Nunca fue mi sueño estar en los Goya porque no soy actor de formación, pero ahora que estamos ahí hay curiosidad y esperanza.

Ojalá la película gane y, por qué no, que haya algún reconocimiento para el actor. Es algo muy importante no solo para Un poeta, sino para el cine colombiano. La expectativa es seguir abriendo espacios para el cine del país.


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  • Medellín (1990). Creció en las calles de Rionegro, Antioquia. Habitante del Oriente antioqueño. Periodista. Contador de historias. Productor y realizador de radio y televisión.

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