La 69° Feria de Manizales llega a su recta final sin novedades. Literalmente. De unos años para acá la programación es la misma, las actividades no varían y la fiesta de la ciudad se vuelve una rutina. ¿Cuántas veces hay que ir a las artesanías de Expoferias para darnos cuenta de que, año tras año, son los mismos expositores con las mismas chucherías? ¿A cuántas Fondas y Arrierías hay que asistir para escuchar la misma música? ¿Cuántas carpas se deben instalar en andenes y lotes para que las autoridades y la comunidad entiendan que son solo ruido y estorbo? Si la gente va es por costumbre, porque es lo que hay.
A veces surgen cosas diferentes, como las que programa la Universidad de Caldas en el Rogelio Salmona, o una que otra exposición itinerante, pero —para usar el argot taurino— son “arreones”. Dicen que se mejoraron las carrozas de los desfiles, pero las de este año me parecieron las mismas del anterior; que hay más oferta cultural, pero veo las mismas fondas y tablados. Nada sorprende.
Además, a esta evidente falta de innovación se suma que el próximo año será la última Feria con corridas de toros, y que cada vez es menor el interés que despiertan actividades como la cabalgata y el reinado. Y el Concierto de la Feria, uno de los eventos principales, es el reciclaje pop: un año es Carlos Vives, al siguiente Marc Anthony y después es Juan Luis Guerra, para volver a iniciar el ciclo salpimentado con algunos cantantes de moda del género urbano, vallenato o popular. Esta vez es Silvestre Dangond, que ya cantó gratis en la Plaza de Bolívar en la Feria del 2025, y así ha sucedido con otros artistas. Nos creen bobos.
Por eso propongo que las autoridades locales, empresarios e impulsores de la movida cultural manizaleña, y que están preocupados por el futuro de nuestra Feria, le echen un vistazo a lo ocurrido el año pasado en San Luis Potosí. Allí, cada año en agosto, se celebra la Feria Nacional Potosina – FENAPO, que es la gran fiesta de esa ciudad mexicana y, como nuestra Feria, programan actividades para promocionar la ciudad y su cultura. Hay muestras gastronómicas (como aquí hay las de café), hay pabellón de artesanías (como aquí nuestra Expoartesanía), antros (fondas), palenque (como la Carpa Olé pero más grande), pero lo que más atrae son los conciertos.
Año tras año iban los mismo géneros: regional mexicana, baladistas y banda, con algún artista pop latino reconocido; en el 2024 estuvo Ricky Martin, por ejemplo. Sin embargo, el gobernador potosino Ricardo Gallardo se la jugó en el 2025 y, en medio de Bronco, Los Tucanes de Tijuana, el Grupo Duelo y los Indomables de Cedral, coló a alguien que nadie esperaba: Marilyn Manson.

Al principio se creyó que era una errata, sobre todo porque sería un concierto gratuito. Luego, que era una estrategia para mover la FENAPO 2025 en redes sociales; que después se sacaría una excusa para decir que el cantante de rock industrial gótico cancelaría a última hora. Obvio los memes no se hicieron esperar y por las redes sociales hacían fotomontajes de Manson en las Cascadas de Tamasopo o comiendo enchiladas. Pero todo se confirmó cuando el cantante de Antichirst Superstar se dejó fotografiar en el aeropuerto, tomando mezcal con el gobernador, y fue tan inesperado que no le dio tiempo a la iglesia de armar protestas en contra de este anticristo contemporáneo. A duras penas recogió algunos feligreses indignados. También pilló a los indignados del movimiento Me Too en México, que lo tienen cancelado por los señalamientos en su contra por abuso de mujeres.
La noticia se regó como pólvora por todo el país y en el exterior. Se calcula que unas 205 mil personas llegaron a la explanada del Teatro del Pueblo para ver al polémico cantante, y que otras 200 mil se habrían quedado por fuera de la explanada, según los medios oficiales. Hasta ese entonces el concierto con más éxito de la FENAPO había reunido a unas 60 mil personas; para este hasta los gringos cruzaron la frontera y eso que Marilyn Manson venía de una mala racha: sus discos no se vendían como antes, sus detractores aumentaban debido a lo que se decía de él en las redes sociales y su más reciente lanzamiento era una versión sosa de In the Air Tonight, del cantante pop Phil Collins. Pero esa noche del 11 de agosto hizo el concierto de la vida.
A Marilyn Manson le bastaron 90 minutos para revivir su carrera, pues hasta ese entonces era segundón en los carteles de festivales de rock y metal. Después de su pasó por San Luis Potosí, su gira One Assassination Under God se tornó una de las más solicitadas en Europa y Estados Unidos. Además, la FENAPO 2025 se convirtió en la más exitosa de su historia, con cerca de 9 millones de visitantes y una derrama económica superior a los 300 millones de dólares.
A ver si esta historia despierta la curiosidad de los organizadores de la 70° Feria de Manizales y se arriesgan por algo diferente. Porque a veces, para que se conjuren los milagros, hay que prenderle velas al diablo.